La doble obra del egoísmo

Cuando el bebé nace en este mundo, comienza a familiarizarse con él. No sabe qué ha inventado la gente, qué sistemas, bancos, asistencia sanitaria, etc.

Un cachorro de animal recién nacido comprende todo lo que sucede a su alrededor. Sabe: esta es mamá, este es papá, están conmigo en la manada, esto es mío y estos son enemigos, extraños, etc.

Para el hombre, sin embargo, todo es muy complicado. Nuestro ego trabaja tanto “a favor” como “en contra” de nosotros. Por un lado, quiero acercarme a los demás para poder disfrutarlos y usarlos para mi propio bien.

Por otro lado, trato de alejarme de ellos y no darles la oportunidad de gobernarme. Estamos constantemente en relaciones muy opuestas, rechazo y atracción. Y no sabemos cómo equilibrarlas.

Hay muchas teorías sobre este tema y naturalmente, a medida que se desarrolla el ego, cambian tanto las teorías como las prácticas. El egoísmo creciente alcanza gradualmente cierto límite que debemos destruir y pasar a un nuevo nivel.

Hay personas que alcanzan este nivel más rápido que otras. Y están ansiosas por lograr una revolución. Y hay quienes dicen: “¿Y qué? ¿cuál es el problema? No hay nada especial”.

Es decir, la sociedad no es homogénea. No es una manada que entiende que así vivimos y eso es todo. Todos tienen un desarrollo diferente del ego. Además, todos son diferentes en su forma de vida, perspectiva, carácter y en sus manifestaciones. Por eso, la estructura de nuestro sistema social es tan confusa.
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De Kabtv «Close-up«

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