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«¿Podría decir algo sobre la conciencia colectiva?» (Quora)

Dr. Michael LaitmanMichael Laitman, en Quora: «¿Podría decir algo sobre la conciencia colectiva?»

La conciencia existe en el colectivo.

Todos existimos en la conciencia colectiva de manera similar a un holograma que cuando encuentra luz, aparentemente divide un solo rayo de luz en diferentes espectros.

Sin embargo, la medida en la que sentimos la conciencia colectiva depende de la medida en que introducimos cada uno de nuestros pensamientos y deseos individuales en ella.

 Si bien cada uno existe dentro de la conciencia colectiva, nuestra comprensión depende del grado de nuestro compromiso con esa conciencia.

Por eso, la imagen holográfica existe tanto a escala colectiva como individual, pues cada uno, potencialmente, posee la imagen colectiva completa en su interior.

Lograr comprender la conciencia colectiva requiere abrirnos al deseo y al pensamiento colectivo que existe fuera de nuestros deseos y pensamientos individuales.

Tenemos la capacidad de ir más allá de nuestra percepción individual al conectarnos con los demás, es decir, buscar sentir y satisfacer sus deseos, al menos en la misma medida en la que cada uno satisface sus propios deseos.

Al conducirnos así a lo largo del tiempo y a través de varios estados que nos hacen enfrentar el límite entre nuestras percepciones individualistas con el colectivo y también organizando nuestro entorno para elegir la imagen colectiva sobre la individual una y otra vez, gradualmente, descubrimos  un mundo más amplio.

Descubrimos ese mundo más amplio dentro de nuestros propios pensamientos y deseos, es decir, dentro de nosotros, pero en ese espacio, sentimos y actuamos hacia el colectivo como si fuera para nosotros mismos.

Cuando llegamos a ese estado, nos damos cuenta de la armonía pura, la felicidad y la sensación de eternidad.

 

“¿El mundo va en la dirección correcta?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿El mundo va en la dirección correcta?” (Quora) 

El mundo pasó por suficientes fases preliminares, incluyendo regímenes de extrema izquierda y derecha y ha tenido gran cantidad de turbulencias, disturbios y errores. 

Hoy la pregunta inminente es : ¿Qué camino tomar de aquí  en adelante? 

En el transcurso de la historia humana, estuvimos constantemente intentando solucionar hacia dónde dirigirnos en el futuro: hacia la derecha o hacia la izquierda. 

¿Qué nos queda hoy? 

Llegamos a un estancamiento en todos los campos de la actividad humana, personal, social, educativo, económico, ecológico y global. 

Trabajamos con todos los sistemas que pudimos diseñar y nos aseguramos que no existe un solo sistema o plan que nos lleve de forma confiable a un brillante futuro. 

Estamos en un punto muerto, sin ninguna visión de un mejor futuro que nos motive ni nada que nos estimule desde atrás tampoco. 

Nuestra era está caracterizada por el final de nuestras pruebas y tribulaciones egoístas. El ego humano gallardamente permanecía detrás de cada empresa humana y cada avance y progreso previo, dando sólo el suficiente combustible para que se desplegara y revelara que corto se quedaba en dar satisfacción y felicidad duradera. 

Mientras estamos absortos en nuestro ego, podemos recibir o dar de forma egoísta. Con intención egoísta detrás de cada acto de recibir o dar, la destrucción es la conclusión inevitable. 

La Alemania nazi fue un duro ejemplo de un regimen basado en recibir de forma egoísta hasta el extremo, en el otro lado del espectro, la Rusia comunista fue también un duro ejemplo de un regimen basado en dar de forma egoísta llevado al extremo. Ambos provocaron devastación. Exprimimos todo el jugo de esas formas egoístas. 

Ahora necesitamos dejar en paz a nuestro ego, reconocer que no nos lleva a ningún resultado positivo y construir un nuevo nivel por encima. 

Este nuevo nivel debe ser uno de dar por encima de recibir y conectarse positivamente por encima de la separación y del extrañamiento mutuo. 

Para construir este nuevo nivel, necesitamos acceder a un nuevo tipo de combustible y motivación, que no surge naturalmente en nuestros deseos y pensamientos egoístas. 

Ese acceso puede ser concedido por vía de un nuevo método de educación- un método de conexión – que nos muestra cómo podemos desarrollar conexiones positivas por encima de nuestras diferencias y divisiones egoístas. 

Si cierta persona, organización o movimiento desea jalar a la gente en cierta dirección, hacia la izquierda o hacia la derecha, está condenada a fracasar y tenemos los ejemplos de ese fracaso en la Alemania Nazi y la Rusia comunista. 

Hoy tenemos la ventaja adicional de esas experiencias -podemos ver que nuestro ego diseña sistemas que, en última instancia, dividen a una persona de los otros y que esos sistemas están destinados a fracasar. 

Al reconocer el fracaso de trabajar de acuerdo al egos, haríamos bien en aceptar un nuevo tipo de educación: que nos guíe para conectarnos de forma armoniosa por encima del ego. 

Conexión por encima del ego es el único camino que le queda al mundo. 

Este camino significa que aceptamos el hecho que la humanidad es un todo único y que todos somos parte de este todo, como células y órganos en un cuerpo humano. Si una sola célula toma de otras células más de lo que necesita para sobrevivir, se vuelve cancerosa y propaga la enfermedad en todo el cuerpo. 

Hoy, tenemos esas enfermedades y miles de problemas y crisis que se propagan por toda la humanidad. Y todas comparten la misma raíz: cada uno encerrado en su estrecho rincón egoísta, actuando en una batalla de estira y afloja con los demás. 

Por lo tanto, necesitamos concluir que el ego humano, en el cual se ha basado todo nuestro desarrollo hasta hoy, llegó a su fecha de expiración. 

Usar el ego sin restricción -sin ninguna inclinación para reconocer cómo opera constantemente en nosotros, sin ningún deseo de elevarse por encima- nos entrega todos los problemas que experimentamos. 

Los días de movernos de ida y vuelta entre izquierda y derecha llegaron a su callejón sin salida. Hoy, finalmente nuestra supervivencia y más aún, nuestra habilidad de extraer motivación, felicidad, éxito y confianza de una nueva fuente de vitalidad, depende de que nos elevemos por encima de nuestra naturaleza egoísta, punto.

“¿Cómo podemos detener la propagación del coronavirus en el mundo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo podemos detener la propagación del coronavirus en el mundo?

Con el fin de detener la propagación del coronavirus, primero necesitamos diagnosticar con precisión la enfermedad en sí. Es decir, nuestro progreso hacia un estado mejor y más sano depende del diagnóstico correcto de nuestro estado actual. 

Más aún, además de un diagnóstico preciso de la enfermedad, haríamos bien en dejar de esperar que simplemente desaparezca o que un medicamento maravilla surja y todo estará bien.

Si pudiéramos observar más profundo cómo funciona la naturaleza y sus niveles causales, veríamos cómo actúa y qué quiere de nosotros, con esta pandemia. 

Dolor, angustia y una larga incomodidad afligieron a la humanidad con el virus,para que despertemos y descubramos que causa de la enfermedad es a nivel de las relaciones humanas -que nuestra separación y lejanía mutua, está detrás del virus. 

Mientras más pronto entendamos que nuestra actitud divisiva engendra la agonía que sufrimos, incluyendo el coronavirus, más pronto podremos enfocarnos en arreglar esa actitud. 

Veo que no aprendimos nada de la pandemia: seguimos esperando que la solución venga de una vacuna, y también seguimos intentando revivir el estilo de vida consumistas, pre-coronavirus, que nos enfrentaba uno contra otro en una competencia creciente por estrechas visiones materialistas del bienestar. 

Sin embargo, mientras más tiempo fallemos en revisar cómo nos relacionamos entre nosotros, más nos asustará el coronavirus (u otros virus que hacen fila tras éste). La pandemia permanecerá, porque la naturaleza nos obliga a mejorar nuestra actitud. 

Por eso, para detener la propagación del coronavirus, primero debemos entender que nuestro odio mutuo es la causa final. Cuando lo entendamos, ya habremos dado un importante paso para tratar la enfermedad, pues la mitad de la cura de una enfermedad está en el diagnóstico correcto. 

Por eso aquellos con entendimiento más profundo de la naturaleza se esfuerzan por explicar este mensaje a la humanidad, porque entienden que mientras más escuche la humanidad este mensaje, más rápido puede salir de la pandemia y avanzar hacia un mundo mejor con relaciones más armoniosas. 

No necesitamos vacunas para el coronavirus. Además, si observamos la intención de los países y expertos en la carrera por ser los primeros en liberar la vacuna, no encontramos ninguna intención pura de sanar a la humanidad, sino una intención enredada en motivos egoístas de riqueza, orgullo y poder. No podemos esperar que nada positivo surja de algo hecho con esos motivos egoístas, incluidas vacunas. 

En lugar de gastar millones de dólares y cientos de horas en buscar una vacuna, seríamos más sabios en buscar la vacuna que ya existe dentro de nosotros -que si logramos relaciones positivas, amables y amorosas, dejaremos de propagar el virus y miles de otras enfermedades y problemas que contaminan nuestra vida. 

Tenemos esa “vacuna” en nuestro corazón y se nos da oportunidad de inyectarla uno a otro en cada momento. Ya sea dejar que involuntariamente nuestra actitud de división actúen en nosotros e inyecte veneno o cada uno acepta su responsabilidad mutua y así se inyectan mutuamente el antídoto para el virus, cuidándonos y amándonos por encima de nuestras actitudes de división. 

Amor, unión y unidad por encima de la división es el antídoto a toda enfermedad. Podríamos poner a prueba esta solución similar a como se hacen pruebas clínicas para las vacunas, es decir, crear laboratorios que se enfoquen en guiar a gente extraña entre sí, hacia una recién descubierta cercanía interna y conexión profunda, con el objetivo de atestiguar que se volverían inmunes al virus. 

Aún tenemos que internalizar el grado al cual entramos a una nueva era, una era de interdependencia e interconexión mucho más estrecha y que ningún tratamiento fuera de nuestra actitud funciona para arreglar algo en esta era. 

De hoy en adelante, tendremos más y más golpes para iluminar precisamente este punto dentro de nosotros -nuestra actitud mutua- que necesita cambiar. 

Por lo tanto, detener la propagación del virus requiere diagnosticar la causa del virus en nuestra actitud egoísta mutua y que las actitudes positivas tienen el remedio para el virus y para todos los otros problemas en nuestras vidas. 

Ese conocimiento ya actúa para sanarnos. 

Las relaciones positivas son la fuente de todo lo positivo en nuestra vida y la carencia de esas relaciones es la fuente de todo lo que es negativo en nuestra vida. De la misma manera, el coronavirus es un fenómeno que apareció con el fin de enseñarnos este principio. 

Ya sea que estemos o no de acuerdo, no cuesta nada intentarlo, dado que eso ya existe dentro de nosotros. No necesitamos dinero ni esfuerzos ni hacer algo con nuestras manos o piernas para encontrar la cura del virus. Estoy seguro que en el momento en que mejoremos nuestra actitud de uno hacia otro y veremos que la propagación del coronavirus se detiene.

“¿Cuáles son algunos entendimientos básicos que debes tener antes de leer El Zóhar?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuáles son algunos entendimientos básicos que debes tener antes de leer El Zóhar?” (Quora)

El cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), quien escribió el comentario Sulam (escalera) para El Zóhar, escribió cuatro introducciones al Zóhar con el fin de darnos una base robusta para abordar el libro. 

Sin un entendimiento exhaustivo de los conceptos que describe Baal HaSulam en esas introducciones, es imposible llegar a un entendimiento preciso de El Zóhar ni de acercarse a su lectura de forma efectiva, para avanzar hacia su alcance. 

El Zóhar describe el mundo espiritual, es decir, los deseos, intenciones y acciones del ser creado cuando está en contacto con el Creador. 

Dado que existimos en una realidad corporal opuesta, no entendemos nada acerca del mundo espiritual. 

Nacemos y crecemos con una naturaleza humana egoísta, que busca sólo beneficio propio, sin ninguna consideración de otros. 

Por lo tanto, cuando leemos El Zóhar sin ninguna preparación previa, parece estar escrito en un lenguaje extraño (incluso si lo leemos en nuestra lengua materna), con fábulas extrañas y otras descripciones que parecen estar codificadas. 

No importa cuánto intentemos conectar con lo que leemos en El Zóhar, si no tenemos ninguna percepción y sensación del mundo espiritual, con un sentido otorgante opuesto a nuestros sentidos receptores innatos, no tenemos ningún acceso para entender y sentir lo que El Zóhar realmente describe. 

Además, tanto El Zóhar mismo como varios cabalistas discuten la noción de la revelación de El Zóhar en nuestro tiempo, que específicamente en nuestra era, más y más personas sentirán la necesidad de lo que contiene El Zóhar. 

Si nuestra naturaleza egoísta de recibir sólo en beneficio propio, fuera reemplazada con una espiritual de amor y otorgamiento, inmediatamente entenderíamos lo que describe El Zóhar. Leer El Zóhar con esa inclinación nos revela más y más estratos del mundo espiritual. 

Sin embargo, ¿Hay algo que podamos obtener de El Zóhar aunque carecemos de una naturaleza espiritual, encerrados en el ego humano? 

Lo que podemos obtener es llamado “Segulá”, un tipo especial de remedio. Leer el libro, no entender una sola palabra, atrae fuerzas del mundo espiritual que el libro describe. Si abordamos la lectura de El Zóhar con la intención de transformar nuestra naturaleza -de egoísta a altruista, de corporal a espiritual- entonces el libro sirve para iluminar sobre nosotros con una luz especial llamada “Ohr Makif” (“luz circundante”), que actúa sobre nosotros para encender nuestra transformación. 

Las fuerzas espirituales que se producen con la lectura trabajan sobre nosotros, gradualmente nos llevan a la revelación del mundo espiritual, para acceder a la cualidad de amor y otorgamiento que llena la realidad. 

Dado que El Zóhar fue escrito por un grupo que alcanzó los grados más elevados de alcance del mundo espiritual, que compartían la naturaleza de amor y otorgamiento, sólo al alcanzar una naturaleza similar podemos entender y sentir lo que describe El Zóhar.

“¿Cuál es la razón de tanta violencia y crimen en Estados Unidos? (Quora)”

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuál es la razón de tanta violencia y crimen en Estados Unidos?” (Quora)

En realidad recientemente, hay un resurgimiento de violencia en EU. Por ejemplo, los asesinatos en Chicago y Nueva York aumentaron un 50 por ciento comparado con esta misma fecha del año pasado y también están las protestas convertidas en disturbios en Portland, de los cuales no se ve un final próximo. 

La razón más profunda detrás de la violencia es la alienación y enajenación en el núcleo de la sociedad de EU de hoy -la sensación de no compartir los mismos puntos de vista, nacionalidad e ideologías con otros- chocan con una interdependencia e interconexión incrementada que exige más unión. 

Y podemos esperar que la situación empeore si la división del país sigue sin ser atendida. 

En lugar de buscar las razones para la violencia, me gustaría cambiar el énfasis de la solución…

 

La solución es que EU necesita trabajar en cómo vivir juntos. 

Por una parte, la violencia, el racismo y la división, alimentada por la división, se extiende en el pasado profundo de su historia, pero por otra parte, nunca ha sido tan extremo y extendido como hoy. 

Es como si los problemas que estuvieron acechando en las sombras por muchos años, hubieran explotado bajo los reflectores, con mucho más resentimiento y odio añadido a la mezcla. 

Por lo tanto, además de lidiar con los problemas, caso por caso, debe haber un cambio más envolvente para desarrollar responsabilidad y consideración mutuas en la sociedad, por encima de divisiones y diferencias. 

Lo que esto significa en la práctica es que todo ciudadano debe ser atendido para que tenga un estándar respetable de vida, asegurar a cambio de su participación en actividades que busquen incrementar la unidad por encima de las divisiones. 

Esa fórmula le permitiría a la sociedad avanzar en una dirección nueva y positiva, así estaría alineado con la interdependencia de la naturaleza de nuestros tiempos. 

El paradigma pasado de individualismo materialista, con base en el que prosperó, hace la transición hacia una nueva era donde el éxito depende más de unidad y cooperación, el tiempo llaman para que en Eu se ponga énfasis en lo que los une, por encima de sus diferencias. Si fracasan en estar a la altura de este nuevo reto, podemos esperar un declive histórico de la superpotencia, incluso llegar al estatus de un país del tercer mundo. 

Por el momento, muchos están enfocados en señalar lo que perciben como defectos de los puntos de vista que se oponen a los suyos, estarían aparentemente felices de destruir a los que se oponen. Pero a largo plazo, no hay una solución efectiva  en ese enfoque. 

Como cualquier organismo viviente que está compuesto de muchos sistemas que tienen más y menos, conductores y resistencias, tenemos que aprender a elevarnos por encima del nivel de nuestras “células” y “órganos” individuales dentro de los que vivimos y ver al organismo entero al cual pertenecemos. Así veríamos que las opiniones opuestas y su papel en equilibrar la sociedad son necesarios. Más importante, veríamos que el enfoque en unidad por encima de la división, es de mayor importancia en descubrir la recién hallada armonía social. 

Por lo tanto, un impulso positivo de EUA para avanzar, desde su actual división de cada miembro de la sociedad, internalizar la dependencia mutua que comparten todos. Mientras más sienta, cada uno, la dependencia que tiene de otros y la importancia de su propia influencia sobre otros, más tendrá cada uno que reconocer ambos lados de la moneda como parte de la misma moneda. 

Por eso, espero que en EUA estarán a la altura de la actual prueba de nuestros tiempos y comiencen a sentir la necesidad de unirse por encima de las divisiones. Su futuro positivo depende sólo de esto. 

Foto de arriba de Harrison Moore en Unsplash

Cuáles son las lecciones clave de esta pandemia? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuáles son las lecciones clave de esta pandemia?

Una enseñanza clave es que la pandemia es sólo el golpe inicial de la naturaleza y podemos esperar muchos golpes más en forma severa, porque nos llegó el momento de pasar a una gran transformación: un cambio en toda nuestra forma de vida, de un enfoque competitivo centrado en uno mismo, a uno donde compartimos responsabilidad y consideración por nosotros y por la naturaleza.  

Los cambios por la pandemia ya se ven en la sociedad, de las condiciones de distanciamiento social, al incremento en el desempleo y la caída de las empresas, sugieren la forma en que este cambio de nuestro enfoque ante la vida tendrá que suceder. 

Especialmente en el ámbito laboral, construimos una sociedad llena de empresas y profesiones que en realidad, no se necesitan.

Con la pandemia, la naturaleza comenzó a filtrar lo no esencial y dejó lo esencial. Los negocios que cubren nuestras necesidades básicas, siguen sirviendo, mientras que aquellas que en realidad no necesitábamos, quedaron al margen. 

Si observamos el campo animal, vemos que muere cierta cantidad de animales y otros se desarrollan, conforme a los cambios que aparecen en la naturaleza

Es parecido con nosotros. 

Somos partes de la naturaleza y la naturaleza nos guía, nos pone en nuevas condiciones. En concordancia, la naturaleza ajusta la población humana y el énfasis de su actividad. 

Bajo la influencia del coronavirus, muchas personas quedaron desempleadas, esto es porque hay un marcado descenso en la necesidad de muchas de las profesiones que alguna vez ocupamos. 

Podemos esperar que continúen las empresas y profesiones necesarias, que son sólo el cinco por ciento del sector de servicios desarrollado en los últimos 70 años aproximadamente.

De igual manera veremos que alrededor del 95 por ciento de las actividades a las que nos dedicamos, gradualmente desaparecerán. La gente sentirá que nuestros valores materiales que nos llevaron a luchar por ropa cara, carros de prestigio y viajes innecesarios alrededor del mundo, disminuirán; sentiremos necesidad de satisfacer lo más básico y simple, unidos en conexiones sociales más significativas.  

Tanto la sociedad, como las autoridades necesitarán pensar bien en qué hacer con la creciente masa de desempleados alrededor del mundo. 

En este punto he propuesto una configuración, en la que todos tengan satisfechas sus necesidades básicas por las autoridades a cambio de participar en la enseñanza y actividades que apunten a incrementar la sensación de la conexión significativa en sociedad. 

Por un lado, no podremos retomar nuestra economía y forma de vida pre-coronavirus; por otro, si simplemente satisfacemos las necesidades básicas de la gente, sin ofrecer lisonja u objetivos por los que valga la pena luchar, la sociedad se detendrá.  

Por eso, al dar lo esencial de la vida a cambio de participar en educación y actividades que lleven a mejorar las conexiones sociales, veremos un gran cambio en los valores —de egoísta a altruista, de individualista a dependencia mutua y de materialista, a enfocado en la gente— haremos que esta transición se provechosa para todos. 

Además, al priorizar las conexiones sociales positivas, por encima de todo lo demás, también estaremos más cerca al equilibrio con la forma interdependiente e interconectada de la naturaleza; tendremos una retroalimentación positiva de la naturaleza: sensación de éxtasis armónico, como nunca lo hemos sentido. 

«¿Cuáles serán las empresas del futuro?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Cuáles serán las empresas del futuro?«

Primero tenemos que entender que los sistemas financieros, industriales y educativos con los que vivimos hoy, cambiarán por completo.

Porque la base sobre la que construimos nuestros sistemas fue nuestra naturaleza humana egoísta, es decir, el beneficio personal a expensas de los demás. Mientras más nos desarrollamos con motivos egoístas subyacentes a nuestros sistemas, más corrupción, explotación, manipulación y abuso llenan estos sistemas, eso conduce gradualmente al colapso de múltiples sistemas.

Nuestra pasada noción egoísta de éxito, en la que un individuo o empresa considera éxito si logra humillar a otros individuos y empresas, al mismo tiempo que sus crecientes márgenes de ganancia, se revela que son insostenible y perjudicial.

Hoy, la naturaleza nos da condiciones cada vez más interdependientes e interconectadas, donde ya no podemos pensar que estamos separados de los demás ni pensar sólo en nuestro beneficio. Por eso, aumentar las ganancias en unas manos como resultado de quitar a otros, ya no puede funcionar como un indicador de éxito.

Además, es importante entender que el fin de nuestro paradigma egoísta-materialista está siendo acelerado por el coronavirus que nos obliga a distanciarnos de nuestros sistemas pasados ​​de manera muy conmovedora.

Hoy, ya vivimos en un nuevo sistema, pero aún tenemos que reconocer plenamente que significa. Estamos lejos de percibir positivamente esta era actual de transición.

La clave para adaptarnos a esta nueva era es comenzar a darle importancia a la conexión humana por encima de todo lo demás.

Si logramos mejorar la conexión humana y sentimos responsabilidad y consideración mutua, descubriremos exactamente cuáles negocios necesitaremos y cuáles no. En resumen, las empresas deberán favorecer la mejora de las conexiones humanas. Por un lado, necesitaremos satisfacer las necesidades esenciales de la vida, por otro, debemos invertir continuamente en lograr conexiones positivas en la sociedad.

Todos los demás excedentes se considerarán no esenciales e incluso destructivos para nuestro mundo, el coronavirus ya nos ayudó a verlo mucho más rápido.

El principio de las empresas futuras debería, básicamente, ser opuesto al principio actual: beneficiar la conexión de la gente y no causar daño ni a la gente ni a la naturaleza. No debería haber más situaciones en las que una persona o empresa aumente sus ganancias a expensas de otras. La prioridad deberá cambiar totalmente para que todos nos enfoquemos en el beneficio de todos. Así, el éxito no se verá en términos de obtener ganancias de la sociedad, sino en términos de contribuir a la sociedad y las empresas que mantengan el objetivo de beneficiar a la sociedad, serán las que prosperen.

“¿Cuánto tiempo pasará hasta que tengamos una vacuna para el coronavirus?”(Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuánto tiempo pasará hasta que tengamos una vacuna para el coronavirus?” 

En primer lugar, si pudiéramos ver las intenciones detrás de la carrera para una vacuna para el coronavirus, ¿qué veríamos? 

¿Veríamos una preocupación sincera de los expertos y los líderes mundiales de mejorar la salud de la humanidad? 

¿O veríamos una carrera despiadada por ser el primero en dar a luz a una enorme fuente de nuevos ingresos para la economía de su país, así como habilidad de alardear del reluciente estatus y orgullo de ser más listo y más experto que otros países por ganar esta carrera? 

Dado que la naturaleza humana es egoísta, le da prioridad a su beneficio propio por encima de beneficiar a otros, no debe parecernos una sorpresa que la inclinación mencionada sea el factor de impulso primario detrás de la persecución por una vacuna contra el coronavirus. 

Esta carrera, por lo tanto, se vuelve una reflexión de las mismas relaciones humanas egoístas súper-infladas que están detrás de la enfermedad en primer lugar. Incluso si desarrollamos una vacuna, podemos esperar que se quede corta en dar un remedio duradero. Al contrario, sin corregir nuestras inclinación egoísta, sólo podemos esperar que los problemas empeoren. 

¿Qué significa que nuestras relaciones egoístas están detrás de esta enfermedad? 

Cuando veamos la pandemia como parte de un proceso que se despliega en la naturaleza y que guía la salida eventual de nuestra naturaleza egoísta. Y la entrada a una realidad nueva positivamente conectada, equilibrada con la naturaleza. Podremos ver que el coronavirus surgió principalmente como un golpe justo al ego del que la naturaleza nos presiona para que salgamos. 

Por lo tanto, no importa qué vacunas sofisticadas se nos ocurran, si fracasamos en usar esta pandemia para incrementar nuestra conciencia del proceso enorme en el que estamos y lo que la naturaleza, en última instancia, quiere de nosotros, inevitablemente tendremos que experimentar golpes más duros para que nos hagan despertar a la bondad que existe fuera de nuestros egos divisivos. 

Lo principal que necesitamos descubrir en esta pandemia no está fuera de nosotros, en la forma de una vacuna, sino dentro de nosotros, en la forma de actitudes mutuas mejores,: de egoístas, indiferentes e incluso odiosas, a altruistas, preocupadas y amorosas. 

Más aún, el coronavirus puso ante nuestros otros que estamos conectados, mostró que una minúscula partícula que salió a la luz, en una pequeña provincia china, se convirtió en problema común  de la humanidad, puso al mundo en condiciones similares de restricción. 

En otras palabras, con el coronavirus, la naturaleza nos muestra que estamos conectados y somos interdependientes, al mismo tiempo, nos indica que estamos desconectados y divididos en nuestras actitudes egoístas mutuas. 

La tendencia paralela opuesta de volvernos cada vez más interdependientes y al mismo tiempo nos volvemos más y más egoístas, es una receta para el desastre. 

Por eso, mientras más pronto implementemos un cambio en nuestra actitud mutua, con el fin de alinearnos con el estado de conexión que nos rodea, más pronto desarrollaremos inmunidad hacia el coronavirus y hacia otras enfermedades más fuertes, sin necesidad de insertar ninguna aguja en nuestras venas.

“Si imaginara el estado psicológico de la humanidad como individuo, ¿cómo la diagnosticaría en este momento? ¿se está volviendo más o menos cuerda o se mantiene bastante estable? » (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Si imaginara el estado psicológico de la humanidad como individuo, ¿cómo la diagnosticaría en este momento? ¿se está volviendo más o menos cuerda o se mantiene bastante estable? » 

La humanidad vive actualmente bajo el dominio de su naturaleza egoísta, es decir, una naturaleza que hace que cada uno priorice el beneficio propio sobre el beneficio de otras personas, la sociedad y la ecología.

Además, los humanos son la única parte de la naturaleza bajo control egoísta. El resto de la naturaleza, desde la materia inmóvil hasta la vida vegetal y animal, está unido integralmente por lazos altruistas.

El ego humano nos aleja de la sensación de la cualidad altruista de la naturaleza, nos hace estar en desacuerdo con pensar y querer beneficiar al sistema en el que existimos. En otras palabras, contrario a la forma en que las células y órganos actúan para recibir sólo lo que necesitan para su supervivencia y dar todo el excedente en beneficio del organismo en el que existen, queremos y pensamos sólo; «¿Qué obtendré?» con base en cada uno de nuestros cálculos, esto nos lleva a actuar en detrimento de los demás, en nombre del beneficio personal.

La naturaleza implantó en nosotros este modus operandi egoísta para que eventualmente, nos demos cuenta de que nos lleva a un callejón sin salida y al deseo de cambiar nuestra naturaleza egoísta.

Por tanto, el diagnóstico de la humanidad en su estado actual de desarrollo es que se acerca a tal revelación. Por el momento, nuestro ego nos hace cada vez más destructivos entre nosotros y con nuestro planeta, también somos testigos de que la naturaleza se vuelve cada vez más intolerante con nuestro modo opuesto de comportamiento. En otras palabras, nos adentramos cada vez más en una crisis, pero todavía tenemos que llegar a una profundidad en la que simplemente levantemos la mano y deseemos el tipo correcto de cambio.

La pandemia del coronavirus es un excelente ejemplo de que la naturaleza reacciona a nuestro egoísmo desenfrenado e inquebrantable en la actualidad. Con el coronavirus, la naturaleza nos ha obligado a ser más cautelosos entre nosotros, es decir, con las condiciones de distanciamiento social implementadas a nivel mundial. Si no mejoramos nuestras actitudes hacia los demás de acuerdo con nuestra propia voluntad, la naturaleza nos envía situaciones para hacerlo en contra de nuestra voluntad.

Sin embargo, sigo viendo que no podemos sacar las conclusiones correctas de esta situación en la que nos encontramos ahora. Aún no comprendemos las causas más profundas detrás del virus y no tomamos la responsabilidad por su propagación. Simplemente aguardamos su final para poder dejar que nuestro ego se suelte en el mundo una vez más y permanecer ciegos a cómo la naturaleza nos enviará estados mucho más difíciles mientras más descuidemos la autotransformación.

Hasta que lleguemos a la conclusión de que nuestra naturaleza egoísta necesita cambiar, continuaremos tratando de explotar la naturaleza por todos los medios posibles, sin prever el siguiente golpe que la naturaleza nos dará para insinuar, una vez más, que el camino que tomamos es incorrecto.

Por tanto, espero que, conscientemente, despertemos a este cambio, más temprano que tarde, que aprendamos cómo funciona la naturaleza, cómo funcionamos dentro de la naturaleza y ejercitarnos para acelerar este cambio fatídico con nuestros propio esfuerzo, para cambiar nuestra naturaleza egoísta por una naturaleza altruista, en equilibrio con la naturaleza.

Cuando finalmente hagamos ese cambio, experimentaremos un mundo totalmente nuevo, de armonía, felicidad, paz y tranquilidad y veremos nuestro estado actual como uno depravado: los últimos estertores de muerte de un paradigma egoísta antes de nuestra mayor transformación.

“¿Qué piensa del suicidio?2 (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué piensa del suicidio?” 

El suicidio es un acto imperdonable. 

Es la declaración final del hombre hacia su familia, amigos y familiares, de que no acepta lo que recibe en la vida, que no puede justificar lo que le sucede, que merece algo más y que deja de luchar por lo que piensa que merece. 

Es un acto de traición para los que lo aman y se preocupan por él. Es decir, en lugar de buscar a otros para juntos, encontrar una solución, se retrae en sus propios pensamientos y sensaciones, da prioridad a eliminar sus propios dolores y presiones por encima del efecto negativo que el acto tiene en otros. 

Sin embargo, la moneda tiene dos lados. Los suicidas pierden la esperanza y no ven la luz al final del túnel, porque no sienten ningún apoyo al final de ese túnel.


Por lo tanto, como con cualquier problema en la vida, necesitamos responsabilidad mutua para ese problema. En otras palabras, todos tenemos la culpa de fracasar en construir activamente una sociedad que de todo lo que se necesita para vivir una vida sana y feliz, es decir, las condiciones que evitarían que alguien conside el suicidio. 

Por ejemplo, ¿dónde están los mecanismos en la sociedad que revisan si la gente tienen lo esencial, tanto en términos de necesidades básicas para sobrevivir como en apoyo psicológico? 

Es verdad que vivimos en tiempos muy difíciles y estresantes y podemos esperar que se vuelvan más difíciles y tensos. Por lo tanto necesitamos pensar seriamente en cómo organizar equipos y grupos que distribuyan lo básico para todos los que lo necesiten, para salvar a la gente que está atrapada en situaciones asfixiantes financieras y psicológicas, que a menudo provocan estrés y depresión insuperables y además equipos y grupos con la capacidad de hablar y dar apoyo psicológico constante. 

Para más acerca de este tópico, ver el siguiente video (tema del suicidio comienza en el minuto 8): Noticias de la semana con el cabalista Michael Laitman y Oren Levi

Foto por Dan Meyers en Unsplash