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Ese infame botón

A la larga, existe sólo una acción que depende de nosotros y con cuya ayuda podemos expresar nuestro deseo. Todas las otras acciones no funcionan.

Digamos que soy consumido por un ardiente deseo de hacer o cambiar algo, de mejorar mi vida. Existen miles de interruptores frente a mí en la pared. Yo sigo presionando los botones esperando ver algunos cambios, trato de entender si activé algo, mientras pierdo el hilo de la secuencia y me pierdo al localizar los botones…

Así es en nuestra vida: nos desorientamos por los numerosos “botones” que apenas si tenemos tiempo de presionar. “Relájate”, aconsejan los cabalistas. “De esta manera, no tendrás éxito. Existe sólo un botón que necesitas presionar para sentirte bien. Si presionas alguno de los otros, te sentirás mal”.

¿Entonces por qué están ahí los botones?, son necesarios para que, mientras hacemos intentos en vano, nos volvamos más listos y encontremos el botón adecuado. Este camino es considerado como “el camino del sufrimiento”.

Pero existe otro camino, “el camino de la Torá”, donde la persona recibe instrucciones: “No toques ningún otro botón de la pared porque va a empeorar las cosas. Después de todo, piensas que funcionan y esperas buenos resultados. El tiempo transcurre, mientras continúas poniendo tus esperanzas y aspiraciones no en el Creador, no en la única fuerza actuante en la realidad. En otras palabras, estás sirviendo a ídolos. Aparte, al tener las mismas expectativas, estás retrasando cada vez más el ritmo de corrección predeterminado. Como resultado, cada botón presionado incorrectamente y el retraso que le sigue, lleva a consecuencias negativas”.

¿Entonces cuál es la solución? Necesitamos encontrar el botón adecuado lo más rápido posible. En el artículo “La libertad” Baál HaSulám explica cómo se hace. Si sigues regresando al mismo botón, presionándolo cada vez más fuerte, consigues abrir la fuente de la abundancia, que te corrige y te llena con todo lo bueno que existe.

Ese es el único botón que enciende todo el sistema, mientras que todos los otros no están conectados a nada. Al presionarlos, sólo te provocas molestias, en lugar de activar el único mecanismo del que dispones. De la misma manera, la inactividad naturalmente te trae problemas. Los engranajes de la realidad continúan rodando, y si no contribuyes positivamente con estos, el sistema automáticamente se desliza hacia lo negativo.

Es por esto que es necesario encontrar el botón correcto entre todos los otros y entrenarte para presionar sólo este, sin cometer ningún error. Esto constituye nuestro trabajo ¿quién no busca la suerte? De esto se trata la “suerte”.

(41796 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 4/29/2011, “La Libertad”)

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La mente actuante del Creador

El Creador es la auténtica fuerza que actúa en la realidad. En nuestro camino podemos alcanzar al Creador, Su plan, Su obra, y por lo tanto volvernos los “trabajadores del Creador”, es decir que participamos en este trabajo nosotros mismos como Sus socios.

Para que esto suceda necesitamos que nos sea revelada Su mente. Después de todo, al final nos elevamos al grado más alto de toda la creación, a su programa y al propósito que la anticipa.

“El fin de una acción está en su pensamiento inicial”. Alcanzamos el punto en la mente del Creador desde el cual Él comenzó la obra, en el que Él pensó en la creación. Todo se origina a partir de este pequeño punto, es la mente que actúa, que crea, la que nosotros adquirimos.

 

(41701 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 4/28/2011, “La mente que actúa”)

El deseo y la aspiración

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el deseo (Jisarón) y una aspiración (Ishtokekút)?

Respuesta: El deseo (Jisarón) significa que yo simplemente quiero algún llenado. Por ejemplo, estoy sediento. Mientras que una aspiración (Ishtokekút) depende de cuánto lo necesito realmente en un momento dado, es decir, cuánto sufro ahora porque carezco de este llenado. Esto significa que una aspiración es una adición a un deseo y este mide la fuerza del deseo en un momento dado, cuan dispuesto a sufrir está mi ego por el bien de alcanzar la meta deseada.

 En otras palabras, ¿cuánto estás dispuesto a pagar por esto? Veámoslo ahora. ¿Quieres hacerlo? No hay problema. ¿Cuánto puedes dar? Podemos medir tu aspiración de acuerdo con tu respuesta. Tú dice: “Bueno, cien”. “No, debes dar a mil” “¿Mil?” “Aquí es donde eres probado según la cantidad que estás dispuesto a pagar. Esta es la manera de medir tu aspiración por la meta deseada.

 Al mismo tiempo, un deseo en sí mismo es simple. Si algo es gratis, me lo llevaré. Es evidente que una persona es evaluada de acuerdo con su aspiración. El deseo nos viene del Creador, mientras que añadimos la aspiración a través del entorno. Una aspiración es el fruto de nuestro trabajo, el resultado de nuestros esfuerzos.

(De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/28/2011, Talmud Eser Sefirót)

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Todas las almas se reúnen dentro de mí

En la espiritualidad, la “razón” representa la Luz de Jojmá (Sabiduría) vestida en una vasija. En conformidad con esta Luz, sentimos y entendemos al Creador. La clave aquí no es la Luz de Jojmá actual, sino a la Luz de Jasadím (Misericordia), que la recibe, es decir, según la medida del otorgamiento del cual somos capaces.

Estas dos Luces se conforman y se adaptan a ellas.

En nuestro mundo, recibimos directamente en nuestro deseo de una cierta porción de Luz sin que ella esté vestida en él, sin ser semejante al Creador. Por eso estamos muy limitados en nuestra razón. Nuestra razón no nos desarrolla porque no nos enseña qué hacer a continuación para revelar al Creador.

Por el contrario, en el mundo espiritual recibimos la Luz superior, la revelación del Creador, en las vasijas de otorgamiento. Esto significa que yo revelo al Creador con la comprensión completa de quién y qué es Él.

En nuestro mundo yo puedo mirar a una persona y ver una pared. Para mí él es “impenetrable”, no entiendo su lenguaje, no conozco sus cualidades o sus pensamientos. Está oculto para mí. Pero en el mundo espiritual, nuestro contacto significa la unificación. Genero dentro del atributo de otorgamiento, que está vestido entonces en la Luz, y por lo tanto lo entiendo. Es decir, entiendo a alguien que no sea yo. Mi deseo asume su forma, su estructura. Y el mismo proceso se aplica a todos.

Tengo en bruto, sin forma este deseo de recibir el cual pertenece a Máljut del Infinito. Y a través del amor y el otorgamiento construyo en este deseo varios modelos para asumir las formas de todas las almas que existen fuera de mí. Puedo crear dentro un espacio para construir un “grupo” de almas, y por lo tanto los incluyo a todos dentro de mí.

Pero esto sólo es posible a condición de yo asigne dentro de mi deseo un lugar para cada alma, imaginando donde debe ir cada uno. ¿Cómo puedo saber tal cosa? Simplemente, en la medida en que otorgo, yo les permito a otros entrar.

La imagen resultante es muy similar al logo de la próxima convención de Moscú. Un círculo es mi deseo completo, y dentro de él puedo asignar un segmento para cada amigo. El círculo gradualmente se llena de almas, y al hacerlo devuelvo mi propia alma a mí mismo. De hecho, actualmente esto existe como si estuviera fuera de mí, pero todo lo que yo percibo que me parece que existe fuera de mí, es mi alma.

De ello se deduce que el atributo de otorgamiento que yo genero no es más que un medio, una condición que le permite a mi alma ser devuelta dentro de mí.

(41704 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 4/28/2011, “La Mente actuante”)

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Los cabalistas en la Torá y los mandamientos, Parte 41

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

Sólo la Luz de la Torá reforma a la persona

La Torá [el método de nuestra corrección] en la cual nos involucramos en es para someter la mala inclinación [egoísmo], para alcanzar Dvekút [adhesión] con el Creador: que todas las acciones de uno sean únicamente con el fin de otorgar [como Él lo hace]. Solo, es imposible que uno sea capaz de [corregirse a sí mismo o simplemente] ir contra la naturaleza puesto que la materia de la mente [los pensamientos] y el corazón [los deseos], en los cuales uno debe ser complementado [en la dirección hacia el amor y el otorgamiento hacia los demás], necesitan recibir asistencia, y la asistencia es a través de la Torá [la Luz que corrige], como dijeron nuestros sabios: “He creado la inclinación al mal, he creado la Torá como una especia”. Esto es así porque mientras participan en ella [se corrigen a sí mismos], la Luz en ella los reforma.

– Rabash, los peldaños de la escalera, “Qué es la Torá y el trabajo en el camino del Creador

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Una nueva educación para todos

Pregunta: ¿Cuáles son nuestros planes con respecto a la educación de los niños palestinos?

Respuesta: Tenemos estudiantes de países árabes y otras regiones musulmanas. No veo ninguna diferencia entre ellos y todos los demás. Tenemos estudiantes de la Autoridad Palestina, Irán, durante las clases recibimos preguntas de la gente de Siria y otros lugares. Una de las reuniones internacionales sobre temas educativos en el marco de la UNESCO fue organizada por el príncipe Saudí, y hemos recibido una invitación personal de él.

La educación es un problema mundial, y a través de ella, podemos establecer conexiones entre los países y las diferencias. Por supuesto, está el asunto de la religión, y esto seguirá siendo una fuente de profunda separación entre la gente hasta que, en palabras de Baál HaSulám, nosotros establezcamos una sola religión, la del amor y el otorgamiento.

Baál HaSulám escribe en su artículo “La Esencia de la Religión y Su Propósito”, que no hay otra religión además del amor. Todo lo demás son costumbres que la gente ha aceptado. Esperemos que las diferentes crisis, junto con nuestra difusión hagan que el mundo entienda que necesitan elevarse por encima de las diferencias.

La educación que estamos desarrollando es común para todos, no tiene ningún tipo de especificidad. Así que creo que tan pronto como nuestros hermanos árabes quieran aceptarlo y estén listos para ello, habrá un método esperándolos: Lo estamos preparando también en árabe.

Además, desde los tiempos de Abraham, el Islam tiene un movimiento llamado Sufismo. Me he reunido con sus representantes en muchas ocasiones. Naturalmente, ellos entienden sobre qué estamos hablando, y podemos trabajar con ellos para difundir el nuevo método de educación.

 El problema es que los círculos radicales islámicos no los reconocen: los sufíes han sido exiliados de los países árabes y viven en los EE.UU. y en Inglaterra. Espero que esta posición cambie porque la naturaleza se impone con independencia. Tenemos que pasar por estos estados, El Zohar describe este curso particular del desarrollo. Pronto el período de transición habrá terminado, y la gente sentirá que existe en un mundo global.

(41081 – De la Lección 6, Convención WE! 4/3/2011)

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Pregunta: ¿Cómo puede una persona saber que él está listo para ser un maestro, y hay clases para esto?

Respuesta: Primero, la persona debe tener una disposición para enseñar, es decir, no leer (cada persona puede hacer esto de manera egoísta), sino para explicar, para observar cómo trabaja el estudiante, si acepta la opinión del maestro. Un maestro también tiene que poseer la capacidad de aprender de los alumnos, de adaptar y explicar de acuerdo con los cambios.

No creo que todas las personas sean capaces de hacer esto, sin embargo, hay muchas áreas en la educación. A algunas personas no les gusta hablar y explicar las cosas, pero de repente se muestran como buenos líderes prácticos. Juegan con los niños, organizan grupos, los llevan de excursión.

Nuestra educación es diferente porque primero, queremos enseñar a los niños acerca de la vida. Les mostramos museos, fábricas, hospitales, aunque esto, por supuesto, depende de su edad. Se familiarizan con las operaciones del aeropuerto, de la estación de tren, del banco. Hacemos planes con los administradores de esas instalaciones con anticipación, y cuando llegan los niños, se les explica el proceso de producción.

Les explicamos previamente para donde van. Una vez que los niños retornan, se sientan juntos en un círculo y discuten las cosas que entendieron, cómo opera un determinado mecanismo y su propósito, y así sucesivamente. Queremos que sepan todo sobre la vida: Cómo funcionan los restaurantes, hospitales, fábricas, y el zoológico. Ellos toman notas durante la visita de campo, y luego escriben un ensayo y lo discuten junto con sus maestros. Esto amplía su visión del mundo.

Hacemos muchas cosas en el marco de un acuerdo mutuo. Cuando alguien se mete en una pelea, discute, o tiene un mal entendido, esto se discute entre todos. A veces incluso tenemos un simulacro de juicio: Asignamos unos niños para que sean el juez, el abogado, el jurado, los testigos, y el público. Los roles se cambian la próxima vez.

De esta manera cada niño aprende a verse a sí mismo a través de los ojos de los demás: Cómo lo ven a él o ella un juez, el fiscal, el público, y otros. Un niño empieza a desarrollar y a ver un mundo más amplio que su estrecho punto de vista.

Hay otros ejemplos, pero el elemento clave es tener una discusión en un círculo. No hay tal cosa que los niños se sienten en clase y miren al maestro: Todos son iguales en un círculo, incluidos los maestros.

El maestro se rebaja al nivel común y permanece entre los niños, sin sobresalir. Él los maneja de una manera tan sutil que no la perciben. Y les enseñamos a ser responsables: a juzgar, a defender, a acusar. Los niños tienen una enorme capacidad para absorber, y debemos utilizarla.

Cualquier persona capaz de enseñar o dirigir a un grupo, preparar material, o desarrollar el método puede ser un maestro. Necesitamos diferentes profesionales para trabajar con niños, con ambos niños y niñas. Por lo general, estudian por separado, pero a veces los combinamos.

(41084 – De la Lección 6, Convención WE! 4/3/2011)

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Pregunta: ¿Qué es el método de enseñanza de la Cabalá para los niños?

Respuesta: Es muy fácil de explicar cualquier fenómeno a un niño. Sólo nos parece difícil a nosotros, sin embargo, no es así.

Está escrito quien enseña a un niño es como si escribiera en una hoja de papel en blanco, mientras crecemos, debemos escribir sobre el papel en el que hemos garabateado. Primero debemos neutralizar nuestros pensamientos, deseos, prejuicios e ideas preconcebidas, borrar muchas cosas de por dentro, y sólo después podemos tratar de escribir algo. Pero la experiencia demuestra que es fácil trabajar con niños.

He visto este ejemplo en mi hijo. Cuando empecé a estudiar con Rabásh, yo repetía en casa el material que leíamos durante la lección. Mi hijo de siete años se sentaba junto a mí, y yo le recitaba de nuevo el texto a él, para tener una mejor comprensión del material. Vi que él lo percibía y lo recordaba mejor que yo. Yo le hacía preguntas, y él contestaba correctamente.

Entonces comprendí que mientras más pura la persona, aún siendo un niño, percibe la Cabalá de manera más natural. Esto es porque en realidad es una ciencia de la naturaleza, y vemos esto en los niños. ¡Estoy celoso de la naturalidad con la que todos ellos la perciben!

Hay muchas cosas se registran en ellos simplemente a través de la repetición, sin haberlas sentido, porque su mecanismo sensorial aún no se ha desarrollado. La sensación vendrá después, durante la época de la erupción de las hormonas. Pero para entonces ya estarán llenos de diferentes leyes y fórmulas. Así que una vez que sus hormonas comiencen a trabajar y los deseos comiencen a surgir, ellos sabrán cómo regularlos.

(41087 – De la Lección 6, Convención WE! 4/3/2011)

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