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Consejos de Cabalá – 7/may/20

Pregunta: Si un individuo deja de obedecer las leyes de la naturaleza, al nivel de pensamientos y sentimientos, ¿realmente significa que tiene que cambiar a este nivel? 

Respuesta: No necesitamos nada más. Los pensamientos y los sentimientos son lo que tenemos. Cuando vemos que no operamos de forma correcta —y esto pasa en nuestros pensamientos y sentimientos—empezamos a cambiar.  No necesitamos ningún movimiento en absoluto. Nuestro futuro está eventualmente más allá del mundo físico. 

Nota: De acuerdo a lo que comenta, la unidad entre la gente es el remedio contra los virus, pues los virus temen a nuestra unidad. Pero, vemos que es lo contrario, que el remedio contra la propagación del virus es mantener distancia y aislamiento. 

Mi Comentario: Esto es por ahora, pues seguimos siendo egoístas. Si no queremos tener impacto negativo en los demás y hacer espacio para el virus entre nosotros, necesitamos alejarnos unos de otros. 

Pregunta: Necesitamos cambiar nuestra percepción de los demás y, como resultado, se desarrollarán distintas acciones prácticas. Es decir, que usted no nos dirá qué hacer, excepto cambiar nuestra actitud. Pero, ¿es posible sin acciones prácticas?

Respuesta: No. Es necesario que realicemos acciones prácticas y que nos ayudemos mutuamente, para que cada uno constantemente mejore nuestra perspectiva de los demás. 

Pregunta: Si, bajo amenaza de destrucción, la humanidad entiende que la solución a los problemas es luchar contra nuestro ego y la gente comienza a relacionarse artificialmente hacia los demás, aparentemente con amor, ¿qué ganaríamos de eso?  

Respuesta: Podríamos atraer la fuerza positiva de la naturaleza, que nos puede elevar por sobre nuestro ego y darnos fuerza para utilizarlo correctamente.
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De Kabtv “La era del post coronavirus”, 7/may/20

Material relacionado:
Consejos de Cabalá – 10/may/20, parte 1
Consejos de Cabalá – 10/may/20, parte 2
Consejos de Cabalá – 10/may/20, parte 3

Mis pensamientos en Twitter, 8/sep/20

Debemos entender la razón del coronavirus. Si cambiamos nuestras relaciones interpersonales, los problemas desaparecerán al instante. La meta de la #naturaleza no es darnos enfermedades y curarnos, es que el sufrimiento y el virus nos obliguen a revelar nuestras malas relaciones.

Cada día es más claro: debemos entender que hay un enemigo común: nuestro #ego. No podemos destruirlo, pero juntos, podemos superarlo. Estados Unidos es muestra de que la sociedad no puede regularse a sí misma. Aún se puede llegar a una cooperación inteligente o habrá #guerra

Por encima de todas las teorías de la conspiración humana y otras estratagemas, en cualquier caso, está el plan del Creador, que determina nuestro camino. Damos vueltas en nuestros pensamientos y no deseamos elevarnos al grado del Creador, en fe por encima de la razón. Todos tropiezan en este lugar, pero el que avanza entra al mundo del Creador…
#conexión #unidad

No escuchamos las advertencias de la naturaleza: debemos ser integrales, conectados con bondad, tratarnos bien. De lo contrario, con nuestro comportamiento determinamos el proceder de la naturaleza y no permitimos que logre su equilibrio, por eso, sufrimos junto con ella.
#amor

El coronavirus es un pequeño golpe que surge con #amor y #misericordia para que comprendamos el propósito de la vida. Debemos entender estos golpes, ¿por qué, como buenos hijos, no escuchamos la primera advertencia del padre y cambiamos nuestro comportamiento y así vivir bien…?

La situación podría haber sido mucho peor que la epidemia de coronavirus. Pero el #Creador no usó métodos más duros. Es porque la #naturaleza tiene un objetivo: llevarnos a todos a una conexión adecuada. Vivimos en una época en la que la unidad debe implementarse claramente.

Toda enfermedad trae su curación, la enfermedad cura. Tenemos que ver a dónde nos lleva el coronavirus y alcanzar ese estado saludable por nuestra cuenta. Pero tenemos que entender el golpe. Hay una fuerza detrás que no desea lastimarnos, sino curarnos…
#coronavirus #conexión

El virus nos ataca a nivel biológico, afectó a la sociedad y a la familia. Pero debemos entender por qué la naturaleza nos trata de esta manera y qué podemos hacer para no escondernos de este fenómeno, sino curarnos…
#conexión #sistemaIntegral

Antes del coronavirus el mundo estaba en crisis y se hablaba de una #guerraMundial o catástrofes ecológicas. La situación fue difícil, con muchos problemas, como el que no sabe qué enfermedad tiene, pero se inyecta analgésicos para el dolor y de alguna manera sigue viviendo…

Es pronto para hablar del #futuro, aún no conocemos el presente, que no es alegre y siempre trae nuevas restricciones y golpes. Si pudiéramos entenderlos, veríamos la luz al final del túnel. Pero no vemos que sea más brillante. Ni siquiera comprendemos la oscuridad que nos rodea.

Cada día es más claro: debemos reconocer que el único enemigo común es nuestro ego. No lo podemos destruir, pero juntos podemos superarlo. EUA demuestra que la sociedad no puede regularse sola. Aún podemos llegar a una cooperación consciente; la otra alternativa es la guerra…

La #democracia desvinculada del liberalismo se vuelve dictadura. Todo surge de la desilusión de que internet y las redes sociales no sean un medio para educar. La mayoría piensa que el gobierno se basa en la degradación y debería ser destruido. Las elecciones de la élite en duda.

Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre el apoyo de Rusia al presidente Lukashenko de #Bielorrusia?
Respuesta: ¡A Estados Unidos le agrada! Pues el pueblo de Bielorrusia está en contra de Lukashenko, obtener el apoyo de #Rusia lo rechazará y lo empujará a su independencia de Rusia.

De Twitter, 8/sep/20

Israel: el primero en ser último

Mi nuevo articulo: «Israel: el primero en ser último«

Israel es ahora el líder mundial en nuevos casos de enfermedad por coronavirus. Es decir, todos los países del mundo tienen menos infecciones de coronavirus per cápita que Israel. Los datos de la Universidad Johns Hopkins revelan que Israel promedió 199.3 casos nuevos por día por millón de residentes, en la semana que terminó el 2 de septiembre. Desde entonces, Israel sólo ha ampliado la brecha.

Cuando apareció la COVID-19, los países se alinearon para alabar a Israel por su manejo de la pandemia. Pero en la segunda ola, la realidad se alineó con nuestro comportamiento y caímos del cenit al nadir. Incluso si cerramos la economía una vez más, ponemos todas las ciudades en cuarentena y todos los hogares bajo órdenes de quedarse en casa, no encontraremos más que una recaída momentánea en el contagio, hasta que hagamos lo que debemos: cambiar nuestra actitud mutua. Así, y sólo así, venceremos al virus.

Cuando apareció el virus por primera vez, dije que no era un virus común.

Les advertí que no vino a cerrar la economía, sino a enseñarnos a relacionarnos entre nosotros. Hasta ahora, fracasamos estrepitosamente y el virus celebra con índices de infección récord, la impotencia total de las autoridades y la depravación que nos recuerda los últimos días del imperio romano.

A primera vista, parece haber una batalla entre quienes quieren mantener la economía en funcionamiento y sustentar los medios de vida y quienes quieren restringir las actividades económicas y públicas y sustentar la vida. En mi opinión, mientras nos tratemos con tanta burla y desdén, no sostendremos ninguno.

El problema de las medidas que se tomaron para evitar el contagio, no son las medidas en sí, sino que las estamos tomando para protegernos a nosotros mismos en lugar de a los demás. Cuando el motivo es tan egoísta, los jóvenes, sanos y que no están en grupos de riesgo o que creen que la enfermedad no es más que otra noticia falsa, no tienen porqué cumplir las instrucciones. Al no cumplirlas, no sólo aumentan el riesgo para quienes están en riesgo, también aumentan el odio y la alienación en la sociedad y este es el verdadero problema.

Necesitamos tratar los cubrebocas, las vacunas y todas las demás medidas, no como herramientas médicas, sino como herramientas sociales que nos ayudan a retratar nuestras relaciones. Si cambiamos, podremos abrir la economía sin límites y el virus desaparecerá en poco tiempo. Pero primero, debemos mostrar nuestro esfuerzo por cambiar nuestra actitud hacia los demás y la forma de demostrarlo pasa por usar cubrebocas, mantener el distanciamiento social y hacer lo necesario para preservar la vida y la salud de los demás. No es nuestra vida, sino la de los que nos rodean.

El Estado de Israel siempre está en el centro de atención.

Así como los países se alinearon para elogiarnos cuando logramos frenar el virus al principio, ahora están desconcertados por nuestro colosal fracaso en hacer lo mismo en la segunda ola. Si le mostramos al mundo que la forma de expulsar al virus es con unidad, el mundo seguirá el ejemplo, el resultado será una nueva sociedad unida en todo el mundo.

Debemos recordar que el Estado de Israel, igual que el pueblo de Israel, no es un país más. Fue establecido para que cumpla con su misión para con el mundo: dar ejemplo de unidad por encima de las divisiones y mostrar a las naciones que pueden hacerlo también. Israel está destinado a convertirse en “luz para las naciones” a unirnos “como un hombre con un corazón”.

A pesar de los acuerdos recientes, el mundo árabe no hará las paces con nosotros y el mundo no apoyará que estemos aquí si no hacemos las paces entre nosotros. En cambio, las naciones nos culparan por incitar guerras y tomar una tierra que no es nuestra, como dice la UNESCO desde hace varios años.

Covid-19 nos da oportunidad de cambiar nuestras relaciones y así, cambiar la relación del mundo con nosotros y la relación de las naciones entre sí. No subestimemos nuestro poder para hacer el bien o el mal, al mundo entero. Si aceptamos el desafío y nos unimos, expulsaremos al coronavirus, el mundo también aprenderá que la solución a la pandemia está en las relaciones positivas y hará lo mismo, la pandemia desaparecerá y la sociedad global mejorará.

La guerra que todos luchamos

Mi nuevo articulo: «La guerra que todos luchamos«

Largas filas de vehículos que esperan durante horas para obtener una caja de suministros de los centros de distribución de alimentos, son una escena común en todo Estados Unidos.

La Covid-19 acentúa el profundos desequilibrios y desigualdad social hasta el punto de que, según el pronóstico de la ONU, para fines de año, el hambre podría matar a más gente en el mundo que la propia pandemia. La situación es similar a una guerra, pero el enemigo contra el que luchamos no es sólo económico; es una guerra para establecer lo que debería ser el valor más alto y el pilar de cualquier sociedad: responsabilidad y cuidado mutuos.

Se han inyectado billones en paquetes de estímulo a la economía en EUA y en otros países desarrollados importantes, pero mucha gente aún está sin trabajo y sin medios para llevar comida a la mesa familiar. Los datos de la ONU muestran que más de 5 millones de estadounidenses (el 2% de la población del país) no puede pagar una dieta básica saludable, que prevenga la desnutrición. Y como la mayoría de nuestros desafíos actuales, la crisis alimentaria es global. Se espera que, para finales de 2020, en el mundo, la cantidad de personas afectadas drásticamente por la inseguridad alimentaria se duplique a 270 millones, según organizaciones de beneficencia.

De repente, comunidades enteras se quedaron sin satisfacer las necesidades básicas de la vida, debido a la pandemia y la seguridad que tenían se les escapó entre los dedos.

Al mismo tiempo, hay tendencia creciente entre la gente a ayudarse y echarse una mano, porque ya no creen (y con razón) que las clases altas o los líderes vendrán en su rescate.

Incluso si no tienen más que ofrecer a otros, que el deseo de ayudar, esto ya mejora la situación general. La preocupación mutua endulza la amargura de la vida. De hecho, llegamos a un punto en el que nos damos cuenta de que no podemos esperar nada de nadie excepto de nosotros mismos.

Si aceptamos que sólo nosotros podemos ayudarnos a nosotros mismos, ya es un paso importante en la dirección correcta. Sólo podemos resolver nuestros problemas con una conexión correcta. Si lo entendemos estaremos en un camino seguro. Al poner en práctica esa conexión, podemos asegurarnos de llegar con éxito al destino deseado.

Derrotar al ego, el enemigo entre nosotros

Debemos esforzarnos por unirnos, no sólo para salir de la difícil situación que enfrentamos, sino para, realmente, llegar a ser “como un hombre con un corazón”. ¿Por qué? Porque todo lo que sucede en el sistema global de la naturaleza se impulsa de acuerdo con el nivel de conexión integral favorable entre sus partes. Mientras más nos conectemos, más nos armonizamos con la fuerza general que opera el sistema de acuerdo con la ley de garantía mutua. De hecho, todos los problemas que surgen lo hacen para acercarnos más y más hacia el estado de unión final. Cuando la humanidad alcance ese estado de existencia, ya no sufriremos más luchas por control, respeto, dominio ni hambre. Cuando finalmente alcancemos ese estado, la felicidad y los medios para existir ya no serán a expensas de los demás.

Debemos entender con claridad que la distribución de alimentos y medicina -en general ayudarnos mutuamente sólo en el nivel material- no será suficiente para corregir nuestros desequilibrios y disparidades. Necesitamos ser conscientes de que, en lo que respecta a la naturaleza, la humanidad es un sistema. Por eso, debemos elevarnos por encima de todas las formas de odio y rechazo mutuo, por encima de nuestro enfoque egoísta que constantemente nos separa y nos aleja unos de otros. Es vital que tratemos de acercarnos internamente, de corazón a corazón y que evaluemos la intención detrás de todas nuestras acciones.

Tenemos oportunidad de hacer realidad esta conexión y debemos saber que la naturaleza nos está provocando deliberadamente con estas situaciones incómodas como el coronavirus y otros problemas, para empujarnos a dar este paso: unir a la humanidad. Por eso, sólo la lucha contra nuestra división traerá la tan esperada victoria de unidad, abundancia y un futuro más brillante.

Hay un Jessica Krug en cada judío

Mi nuevo articulo: «Hay un Jessica Krug en cada judío«

Hace unos días, Jessica Krug, una profesora de historia africana de la Universidad George Washington, confesó que durante muchos años había fingido ser descendiente afro-latina, pero, en realidad, es blanca y judía. Como parte de su identidad, incluso habló contra el estado de Israel y la brutalidad policial. Según JTA, “declaró virtualmente, en una reunión del Concejo de la Ciudad de Nueva York en la que criticó al Departamento de Policía de Nueva York porque fue entrenado por el ejército israelí”.

La confesión dejó a todos en estado de shock y ella, aparentemente se encuentra profundamente arrepentida. “Definitivamente no debería existir”, escribió. “Deberían excluirme totalmente, yo misma me excluyo”, continuó. Hacia el final, escribió: “Tengo que descubrir cómo ser una persona que antes no existía”.

Sin embargo, Jessica Krug no es excepción. Es una expresión excéntrica de un problema que padecen la mayoría de los judíos y los judíos estadounidenses son el ejemplo más claro. El problema del que hablo es la negación de la esencia y el propósito del judaísmo.

Nos gustaría pensar que podemos ser como los demás, pero no lo somos. El mundo lo sabe y nos trata de manera diferente, es hora de que hagamos lo mismo. Nos culpan por sus guerras y problemas y no ayudará decirles: “No es culpa nuestra”; no nos creerán.

Tenemos que entender que nuestra “culpa” como escribí en La elección judía: unidad o antisemitismo, es porque no traemos unidad al mundo, por esto las naciones nos odian, porque hacemos que se odien entre sí. Reitero: El mundo siente que somos causantes de su odio mutuo, por esto nos odian.

Por supuesto, no tratamos de hacer que la gente se odie, pero tampoco tratamos de unirnos nosotros. Y como nos monitorean de cerca y vigilan cada paso que damos, somos ejemplo constante del odio, desunión y mala voluntad en nuestras relaciones mutuas, cotidianas. Al hacerlo creamos una atmósfera de beligerancia y odio entre las naciones, en consecuencia, sienten que el odio se origina en nosotros y nos culpan por causar sus guerras.

Ser “luz para las naciones” no es un lema metafórico y obsoleto. Nos convertimos en nación, precisamente con ese propósito y no para ser estadounidenses, alemanes o chinos. No es coincidencia que se nos ocurriera el lema increíblemente altruista: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Aquí es donde radica nuestra singularidad: intentar vivir según ese lema. Incluso si fallamos, simplemente intentándolo nos convertiremos en el ejemplo que el mundo admirará y tratará de emular.

Pero no lo entendemos, tal como Jessica Krug afirmó, no deberíamos existir. En esta creencia ella no es la excepción; ¡ella es la norma entre nosotros! Yo, que aprendí de mis maestros que los judíos deben unirse por encima de sus diferencias, servir como modelo de unidad para las naciones y que esta es nuestra vocación como nación, soy la excepción.

Oro porque pronto, más judíos me escuchen para que mis advertencias no pasen desapercibidas, como lo fueron las advertencias de Baal HaSulam, padre de mi maestro, en Polonia en la década de 1930.

Fin de la era del consumo

Pregunta: La economía es reflejo de las relaciones sociales. Por lo tanto, la crisis económica puede ser llamada crisis de relaciones, crisis de confianza. 

La economía moderna está construida sobre la premisa de “el mayor beneficio con el menor esfuerzo”. Y, la ganancia de alguien se convierte en la pérdida de alguien más. 

En un mundo integral en el cual todos están interconectados y es inicialmente desigual, causa desigualdad incluso más grande ¿se puede cambiar de alguna manera esta fórmula? 

Respuesta: Sólo con educación. Todo puede cambiar si demostramos y creamos condiciones para que todos trabajen para el bien de la sociedad, incluso si eso contradice su naturaleza ¡Por el bien de la sociedad! 

Y, parte del pago por su trabajo que no reciben físicamente, lo recibirán moralmente. Es decir, la sociedad recompensará a los que trabajan por el bien de la sociedad con su actitud especial hacia ellos. 

Comentario: La economía actual está basada en constante incremento del consumo. Previamente, los trabajadores y  campesinos eran forzados a trabajar por 10 a 11 horas y después sus explotadores tuvieron una idea: “¿Por qué deben hacerlo? Que trabajen 8 horas y les pagamos para que vayan y compren”. Así apareció la sociedad consumista, en la cual ganan unas de otras. 

Pero hoy esta sociedad está tambaleándose. Algo sucedió, si no te compro algo y tú no me compras a mí, la economía caerá. 

Mi comentario: Porque la economía actual no está construida en base a la producción de satisfactores, sino en base a ganancias que uno extrae del otro, llegamos a un nivel completamente diferente de comunicación: dinero-producto-dinero. 

Pregunta: ¿Qué puede servir como motivación para trabajar en una sociedad en la que se deja de comprar e intercambian servicios? 

Respuesta: No los necesitan. Instintivamente, dejarán de comprar porque no tiene sentido comprar lo que ya tienen. El mundo está lleno de productos completamente innecesarios. 

Pregunta: ¿Es decir, sólo lo necesario permanecerá? 

Respuesta: Depende de la educación pero, en principio, si. Y si no, otro virus vendrá. La naturaleza nos corregirá. Ya no podremos ir de vacaciones a islas distantes, volar alrededor del mundo en aeroplanos y viajar. 

Comenzamos, de alguna manera, a deshabituarnos. Nace una nueva generación con diferentes necesidades. No quieren correr alrededor del mundo como lo hicieron sus padres. No están interesados en viajar por las ciudades del mundo, visitar templos, ver paisajes. 

La generación joven no lo necesita. Los observo y me sorprende su calma interior. Cuando visito ciudades del mundo, me siento a un lado de ellos, en las escaleras de edificios antiguos, hablo con ellos y veo que no les importa en absoluto quién construyó esas piedras, esas paredes, quién pintó esas pinturas. Y no es que no sepan o no quieran saber, simplemente no se ajusta a sus intereses.
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De Kabtv “Era post coronavirus” 4/jun/20

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Una enfermedad que cura

Desde hace tiempo hemos estado en crisis a gran escala y afectan todas las áreas de nuestra vida. Todas las formas acostumbradas de vida se están destrozando ante nuestros ojos y ahora necesitamos construir una nueva realidad

Aún no podemos detener esta crisis y convertirla en cambios positivos. No podemos ni regresar al antiguo estado ni avanzar a un nuevo futuro. No tenemos control sobre la situación en absoluto, por lo tanto, es muy pronto para hablar del final de la crisis. 

Hasta este momento, no somos conscientes de lo que sucede. Aún cuando la humanidad ha vivido en las condiciones del coronavirus por seis meses, todavía no entendemos por qué sucedió, de dónde vino ni cómo suavizar el golpe o incluso, eliminarlo. Aún no es claro cómo será el nuevo mundo de la era post coronavirus, 

Es demasiado pronto para hablar del futuro, si no comprendemos el presente, el cual no nos trae alegría y constantemente trae nuevas restricciones y golpes. Si pudiéramos entenderlos, veríamos una luz al final del túnel. Sin embargo, no hay señales de la luz aún. Ni siquiera entendemos la oscuridad en la que estamos. 

Ya antes del coronavirus, el mundo estaba en crisis, se hablaba de una inminente guerra mundial o de desastres ambientales. La situación era muy problemática, no sabíamos qué hacer con la generación joven ni con los desempleados. Había muchos problemas y no era claro hacia dónde iba todo, como la persona que no sabe la enfermedad que tiene, pero se las arregla para tomar medicamentos para el dolor y existir de alguna manera. 

Aún no reconocemos la maldad de nuestra situación lo suficiente para poder salir de ella. Somos como una persona que sufre de dolor, pero aún no sabe lo que le pasa, cuál es la causa de su enfermedad ni cómo puede ser curada. 

Necesitamos reunir todos los datos disponibles, analizar todo lo que la humanidad ha hecho por miles de años e intentar entender lo que le sucede a la sociedad, a la gente, al país y a la tierra en general ¿dónde podemos encontrar, si no una solución, al menos una explicación de lo que sucede? 

El virus nos golpea en el nivel biológico y también en el nivel social y familiar. Por eso, debemos intentar entender la tendencia: por qué la naturaleza nos trata de esa manera y qué podemos hacer con el fin no de ocultarnos de este tratamiento, sino curarnos. 

¿Cuál es el propósito de que el coronavirus haya golpeado a la sociedad, familias, hijos y todos nuestros sistemas tan fuerte y paralizado a la mitad del mundo? Para encontrar una solución, necesitas saber de dónde vino el virus, con qué propósito y qué hacer para mitigar el golpe y curar sus consecuencias. 

En toda enfermedad, hay una parte de recuperación, toda enfermedad se cura. Necesitamos ver hacia dónde nos lleva el coronavirus e intentar llegar al estado sano por nosotros mismos. Pero, para hacerlo, necesitamos entender el golpe en toda su profundidad, en todas sus escalas. Existe una fuerza detrás de ello que no sólo quiere golpearnos, quiere curarnos de una grave enfermedad. 

Incluso antes del coronavirus, el mundo gradualmente se deslizaba en el abismo y no era claro cuánto tiempo le quedaba. Era obvio que la naturaleza estaba preparando un golpe serio para nosotros. Sólo que no esperaba que fuera un virus, esperaba alguna especie de alzamiento social, desastres nacionales o gubernamentales o un terremoto que sacudiera toda la tierra. Que nuestro globo se desviara ligeramente de su trayectoria en el espacio y pusiera en peligro toda la vida. 

La situación podría haber sido mucho peor que la epidemia del coronavirus. Comparado con lo que podría haber sucedido, el coronavirus es como una gripe moderada. Afortunadamente, la naturaleza y el Creador no usaron métodos más rígidos. Después de todo, la naturaleza tiene una meta – llevarnos a la conexión correcta. Vivimos en una época en que la Torá debe ser claramente implementada ante los ojos de todos. 

El coronavirus es el golpe más pequeño, viene del amor y misericordia para el hombre que no entiende su vida. Necesitamos entender por qué llegó ese golpe, ¿por qué no escuchamos la primera advertencia del padre, como niños buenos, con el fin de cambiar nuestro comportamiento y vivir bien, recibir obsequios en lugar de castigos?

No escuchamos las advertencias de la naturaleza, que debemos ser más integrales y tratarnos bien mutuamente. Con nuestra conducta, determinamos el comportamiento de la naturaleza, evitamos que se vuelva un sistema global y esté en equilibrio. Sacamos a la naturaleza de su equilibrio, por lo tanto, es claro que el hombre está destinado a sufrir más que cualquier otro ser. En realidad, el golpe apenas viene: este no es el fin de la pandemia, no es siquiera el comienzo del golpe. 

La naturaleza no retrocederá. Estamos viviendo en una nueva era de corrección general. Por eso, no se nos permitirá vivir en paz por varias decenas de miles de años. Cada día, revelamos que rodamos hacia abajo de forma constante. La naturaleza nos muestra que somos opuestos entre nosotros, que nos odiamos y rechazamos al otro. Cada uno piensa sólo en sí mismo, ¡no podemos seguir así! 

Antes que nada, debemos entender este requerimiento de la naturaleza. Debemos educarnos para acercarnos el uno al otro hasta que lleguemos a la total unidad: en el país, en la familia, entre padres e hijos. Necesitamos aprender a conectarnos, si no, la naturaleza no dejará de golpearnos.
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De Kabtv “La mujer en el nuevo mundo” 30/ago/20

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Escapar de los estrictos límites de las restricciones

Pregunta: ¿Mientras más grande es el egoísmo en un individuo, más tiene que cumplir con el marco de vida? 

Respuesta: Naturalmente. Mientras más grande es el ego de un individuo, más le importa estar dentro del marco de nuestro mundo, el cual le obliga a someterse y a encerrarse en sus límites. Además, debe hacer más esfuerzo para entender el mundo superior, con el fin de aceptar completamente el gobierno del Creador, el cual siente desde su gran egoísmo. 

Pregunta: Así que, según parece, las personas que están en el nivel básico de deseos (comida, sexo, familia), ¿son las más libres? ¿y los que están en niveles superiores de deseo, sienten restricciones muy estrictas? 

Respuesta: Por supuesto. Todo aquel que es más grande que los demás, su egoísmo es más grande y, de acuerdo a esto, debe trabajar. 

Pregunta: ¿Qué debería desear el individuo que sigue las leyes de la naturaleza y hace lo que la sociedad, para ser un elemento útil en el sistema?

Respuesta: Estudiar estas leyes, entender la necesidad de su causa y efecto, por ejemplo, alcanzar un nivel donde estas leyes se vuelvan deseables; y después, no sentirá su presión sobre él.
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De Kabtv “Habilidades de organización” 2/jul/20

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Esencia de los conflictos generacionales

Pregunta: Los psicólogos dicen que la causa de los conflictos generacionales es la desigualdad entre padres e hijos, ¿piensa usted que pueden existir relaciones amigables entre ellos? Al final, usualmente existe cierto desconocimiento por parte de los padres hacia los hijos: “¿Qué se entiende?” y lo mismo con los hijos. ¿Pueden estar al mismo nivel? 

Respuesta: No, los padres y los hijos no deben estar igual. Esto sólo dañaría al hijo. Debes ser su amigo mayor. No sólo un amigo, sino un amigo mayor. 

Pregunta: A menudo el centro del conflicto entre generaciones es el tema de la libertad a partir de las normas y valores de las generaciones previas. Cada generación cambia sus valores y hay desacuerdos ¿está usted de acuerdo con esta declaración? 

Respuesta: Naturalmente. Pertenezco a ambas sociedades, conozco bien ambas generaciones y estoy totalmente de acuerdo. 

Pregunta: ¿Hay valores universales que pudieran reducir la brecha entre generaciones? 

Respuesta: El valor debe estar por encima, tanto de religiones, como de la sociedad secular. Es absoluta fusión con la naturaleza integral, que es la fuerza superior, el valor más elevado, la cualidad suprema. Por lo tanto, debemos explorar la naturaleza y estar conectados con ella.
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De Kabtv  “Era post coronavirus”, 21/may/20

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La soledad mata

Hace algún tiempo, hubo un suicidio: un joven, un israelí, un maestro de escuela, se suicidó. Tenía un trabajo estable, estudiantes, buena salud y buena apariencia, pero se sentía solo.

En su publicación de despedida en Facebook, escribió: “Es malo cuando una persona está sola. La soledad mata. Pasa día tras día, mes tras mes, año tras año y estoy solo todo el tiempo: en el almuerzo, en el trabajo, por la noche, los fines de semana, los días festivos, los cumpleaños que nadie recuerda. Los pocos amigos que tenía desaparecieron con el tiempo. Es hora de que me vaya».

Este joven no es un caso excepcional. Según las estadísticas, incluso antes del coronavirus, casi la mitad de los estadounidenses se sentían solos todo el tiempo o de vez en cuando. El 54% dijo que no tiene amigos cercanos, es decir, alrededor de 200 millones de personas solo en EUA.

La soledad no es solo un fenómeno de EUA. Según las encuestas, alrededor de un tercio de los británicos a menudo se sienten solos. La mitad de los británicos mayores de 65 años pasan tiempo con su televisor, perro o gato. En Estados Unidos y Canadá, los solteros son el 28% de los hogares y en países europeos, el 34% o más. Desde el comienzo de la epidemia, el problema de la soledad se agudizó aún más.

¿Por qué la gente se siente más sola que nunca en la era más sociable de la historia de la humanidad? Indica que no hay conexión, a pesar de que parecemos estar conectados. Inventamos nuevos dispositivos de comunicación: radio, televisión, Internet, ordenadores con infinidad de programas diferentes.

Sin embargo, nada da satisfacción a la gente. Se puede encontrar compañía, pero no satisface la exigencia interna de sentir conexión, dependencia mutua, como la gente cercana que está realmente interesada ​​en la vida del otro y no sólo es cortesía.

No hay conexión sincera entre nosotros. No le debo nada a nadie y nadie me debe nada. No necesito a nadie y nadie me necesita a mí, no estoy realmente conectado con nadie.

Cuando una persona se siente así internamente, se aparta de la vida. ¿Qué más hay? Cielo, tierra, aire, casas, coches, ¿todo este alboroto? La vida en la pantalla del televisor o computadora no me toca, no requiere mi participación ni ayuda. En otras palabras, nuestras conexiones carecen de corazón. Esta es la razón por la que tanta gente sufre de soledad e incluso acaban quitándose la vida.

Parecería que es bueno no depender de nadie. Pero, no es el caso. Queremos estar vinculados a otros por obligaciones mutuas, para que alguien sea importante para mí y yo sea importante para alguien y no solo una unidad estadística. Quiero ser una persona y que alguien se interese por mí.

Nadie nos enseñó en la escuela cómo comunicarnos. En el trabajo, tampoco, nadie se interesa en la persona en sí, sólo el trabajador es importante. No tenemos una sociedad que vincule a la gente con relaciones amistosas, que se preocupan unos por otros. Los medios de comunicación sólo se llaman así, pero ¿a qué nos conectan? Perdimos la dirección correcta de nuestras aspiraciones.

Incluso la conexión entre padres e hijos desapareció: los padres van a trabajar temprano por la mañana y regresan tarde por la noche. Tan pronto como los niños tienen la oportunidad de dejar la casa de sus padres, lo hacen. Si se quedan, es sólo porque no tienen a dónde ir y es más rentable quedarse, es decir, es una actitud de consumidor.

La madre siempre alimentará, vestirá y albergará. Yo no voy a crear una familia así. No me educaron para relaciones familiares. Vivía en una familia donde mi madre y mi padre iban a trabajar todo el día y yo no los veía. Una vez existió la familia donde la mujer se quedaba en casa con los niños y el hombre iba a trabajar. Por la noche, toda la familia se reunía y se veía, porque no había televisión. Había muchos niños en las familias y los abuelos también estaban allí.

Hoy no existe eso, hoy los niños se encierran en su habitación con su computadora y tienen su propia vida. Crecemos para ser indiferentes, desprovistos de simpatía humana y no nos necesitamos. Como somos ahora, no nos necesitamos. La soledad es el resultado de todo esto.

Sin embargo, se sufre de soledad, se desea conexión. No quieren comprometerse, pero el hombre es un ser social y, no puede vivir sin sociedad. Necesita confiar en la sociedad para asociarse con ella y aprender de ella. Si no le hablas, no se interesan por ti, te conviertes en un animal y no en humano.

Por lo tanto, no es de extrañar que sean las personas buenas, las personas educadas, las que se sientan atraídas por la sociedad, por la conexión con otros, las que ven que esa vida no vale nada.
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De Kabtv «Perspectivas globales» 16/ago/20

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