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“¿Cuál es la lección espiritual del coronavirus?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuál es la lección espiritual del coronavirus?”

La lección espiritual del coronavirus es que para tener una vida óptima, necesitamos desarrollar relaciones diferentes, reconocer nuestra estrecha interdependencia. 

Cuando nos demos cuenta de que dependemos unos de otros, tomaremos conciencia de que nuestra felicidad, salud y bienestar depende de dar combustible a nuestras relaciones con apoyo, aliento y cuidado y que cualquier problema en nuestra vida surge de la falta de relaciones positivas. 

Más aún, el coronavirus iluminó la idea de lo que es esencial y no esencial en nuestra vida y en correspondencia, podemos buscar cómo proveer a la sociedad humana, con lo esencial para su vida e invertir nuestro tiempo libre en aprender qué es lo más importante en la vida y desarrollar conexiones positivas mutuas. 

Al hacerlo, nos acercaremos al equilibrio con la naturaleza y recibiremos una respuesta positiva de su parte, que incluiría el alivio de futuras pandemias y problemas. 

Foto de arriba de Priscilla Du Preez en Unsplash.

Convulsión en el sistema económico

Comentario: Habla de una revolución espiritual. Pero no se puede negar que al mismo tiempo existe una revolución masiva en el sistema económico de todos los países. 

Respuesta: ¡Por supuesto! Hablo mucho de esto. La economía es imposible sin la ideología y la ideología sin la economía. No somos soñadores. 

Naturalmente, cambiará todo el sistema de la estructura humana en este mundo. Las profesiones innecesarias que inventamos, especialmente, para ganar dinero usando a otros y a la naturaleza se irán marchitando. Sólo lo esencial para nuestra existencia permanecerá. Es claro que no regresaremos a las cavernas. Pero sólo permanecerá lo estrictamente necesario para una vida correcta, saludable y normal. 

Comenzaremos a entender en dónde debemos aplicar nuestros esfuerzos y en dónde no. Tendremos mucho tiempo libre y al entender a la naturaleza, la gente comenzará a involucrarse en su desarrollo . 

Esto fue escrito en Cabalá y programado hace 5,000 años. Por lo tanto, no tenemos nada qué temer por lo que sucederá. Es sólo que no debemos hacer cosas innecesarias, quemar combustible en vano, arrojar materiales combustibles a la atmósfera, etc. -esto es sólo en detrimento del ambiente, en nuestro detrimento y no le hace bien a nadie. Ve que la atmósfera y el agua se volvieron más limpias, porque, involuntariamente, dejamos de estropear a la naturaleza.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 5/abr/20

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Nueva Vida 1224 – Nuevo orden mundial

Nueva Vida 1224 – Nuevo orden mundial
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi

Resumen

La naturaleza requiere que toda la humanidad se vuelva integral, como un hombre con un corazón. Debemos desarrollar amor por todos en este mundo. Debemos hacer que la red de conexión global existente, sea altruista. Los virus continuarán atacándonos en todas las formas, hasta que internalicemos que sólo una buena conexión mutua los neutralizará. Los virus le mostrarán al mundo que ya no hay lugar para desarrollar armas ni para presumir. La epidemia de coronavirus no es sólo biológica, también es espiritual. Mientras más tratemos de combatirla, más lo entenderemos. Un nuevo orden mundial significa que debemos corregir nuestras relaciones hasta que sintamos que estamos juntos en una habitación, como una familia.
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De Kabtv » Nueva Vida 1224 – Nuevo orden mundial » 16/abr/20
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“¿Qué impacto tendrá la amenaza del coronavirus en la economía del mundo mientras se esparce por todo el globo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Qué impacto tendrá la amenaza del coronavirus en la economía del mundo mientras se esparce por todo el globo?” 

La economía necesita un impacto mayor porque falló en satisfacer nuestras necesidades. En su lugar, servimos las “necesidades” de la economía. 

La pandemia del coronavirus iluminó la pregunta de, qué es y qué no es esencial en la vida.

De cara a la crisis, lo básico para la vida -comida, casa, salud y educación- fue extraído del oscuro callejón en que lo teníamos antes del golpe del coronavirus, cuando enfocábamos los reflectores en el crecimiento, producción, consumo y ganancia o déficit comercial. 

El coronavirus vino a recordarnos lo que es esencial en la vida. 

Durante este periodo tenemos oportunidad de revisar el camino de nuestra vida y en el proceso, actualizar nuestra economía para que corresponda a nuestras necesidades.

La ironía de nuestra era es que la fuerza de trabajo moderna labora más horas que los esclavos en el pasado. 

Hoy, pensamos que tenemos más libertad y seguridad que los esclavos del pasado, pero el coronavirus resaltó, en un momento, que nuestra estructura puede ser anulada. 

Un periodo de distanciamiento social y condiciones de quedarse en casa ponen en tela de juicio la casa e incluso la comida que muchos daban por sentado. 

Los trabajos de oficina de hoy, que daban a muchos la sensación de seguridad, se quedan cortos para dar a muchas personas la red de seguridad que habían previsto. 

Mientras intentamos recuperarnos de este golpe que el coronavirus le aplicó a nuestra economía, tenemos cierto tiempo para revisar la idea de trabajo en general. 

Mientras nos dirigimos a un futuro donde se espera que la tecnología reemplace mucha fuerza de trabajo, descubriremos que no necesitamos trabajar todo lo que actualmente trabajamos para satisfacer nuestras necesidades en la vida, podemos esperar que: 

Las asignaciones por parte del gobierno, como el ingreso universal básico, se volverán la forma en que la mayoría recibirá su ingreso. 

Los títulos laborales perderán su valor como indicadores de estatus social. 

Para que la sociedad no se estanque y entre en una era en que los títulos laborales dejan de indicar nuestro valor en la sociedad, necesitaremos indicar el estatus social de acuerdo a la contribución que hacemos a la sociedad. 

Ese cambio sería posible si se da el ingreso básico al participar en programas que permitan a las personas desarrollarse y expresar su contribución a la sociedad. 

En otras palabras, la economía hacia la que nos dirigimos y de la cual el periodo del coronavirus nos da pistas, es uno en la que necesitaremos que lo básico para nuestra vida esté cubierto y que cambie nuestro foco de atención para reforzar y hacer crecer nuestra sociedad humana -felicidad social, salud y bienestar- en lugar de que cada uno intente construir su imperio personal. 

En ese economía, le asignaremos una importancia mucho más alta a cultivar relaciones humanas positivas de lo que hacemos hoy. 

Más y más profesiones serán innecesarias para el mundo al que nos dirigimos, debemos reemplazar el esfuerzo que ponemos en educarnos y capacitarnos para esas profesiones, con una educación diferente: que nos capacite para relacionarnos de forma positiva para contribuir, por encima de nuestros crecientes impulsos divisivos.

En el caleidoscopio diverso de decisiones

Pregunta: Hoy, el coronavirus no solo cobra miles de vidas, sino que también tiene gran impacto en la economía mundial.

Cada país reacciona de manera diferente a esta situación. Se están tomando medidas sin precedentes en EUA y en Europa para apoyar el empleo y la demanda de los consumidores. En particular, el senado de Estados Unidos decidió asignar dos billones de dólares para estabilizar el sistema financiero en apoyo de las empresas y del público.

Al mismo tiempo, las monedas nacionales se están derrumbando, prácticamente en todo el mundo. Resulta que todo el mundo está financiando la inflación de la burbuja del dólar en Estados Unidos, causando una imagen contradictoria.

Además, Donald Trump anunció su decisión de que el régimen de cuarentena en EUA, pronto se debilitaría y posteriormente se aboliría por completo. Es como si quisiera criar al país con el empleo y con la economía, para dar confianza a la gente para que lo sientan y lo apoyen en las próximas elecciones.

¿Cuál es su actitud hacia el panorama general? ¿a quién apoya en esta situación? ¿qué considera más correcto en este caleidoscopio diverso de soluciones?

Respuesta: Creo que el enfoque más correcto es que el hombre tenga la actitud correcta hacia el mundo, la sociedad y él mismo. Sólo eso puede salvarnos. De lo contrario, si no es este virus, aparecerá otro.

Estamos en completa oposición al sistema integral único de la naturaleza; A medida que lo destruimos por todos los métodos posibles, tenemos esta reacción. Naturalmente, todo esto no pasará sin consecuencias.

¿Qué hace Trump? Todo lo que puede como empresario y como persona que tiene muy pocas opciones y posibilidades por delante. O bien, puede rendirse por completo a un sistema que congela industria, negocios y luego, por supuesto, Estados Unidos se convertirá en un desierto.

¿Te imaginas lo que esto significa para el país líder y más importante del mundo? La poderosa industria, centro científico y tecnológico y de repente, ¡todo se congela por completo! Es como congelar el mundo entero y llevarlo al nivel cero.

O bien, continúa todo a plena capacidad. Las medidas a la mitad no harán nada. Trump será criticado de cualquier manera.

Por lo tanto, creo que, en principio, su decisión, con sus capacidades, es la única correcta. No puede detener a un país como Estados Unidos.

Observación: A la mayoría de los estadounidenses les gusta esta decisión porque ahora habrá distribución masiva de dinero, apoyo para empresas, demanda, etc.

Pero en el país mismo, en la élite, en la sociedad, en los medios, hay grandes contradicciones. Como siempre, una exacerbación sin precedentes de todos los problemas antes de las elecciones. Y es como enfatizar que Trump pone en juego el destino del pueblo estadounidense y que puede sufrir como resultado. Su decisión puede ser arriesgada, pero conducirá a algún tipo de dinámica.

Mi comentario: Creo que esto también es correcto, porque lo ayudará a tomar decisiones con el reasentamiento de los hispanos y todo lo demás. Podrá cerrar las fronteras cuando sea necesario. Puede hacer cualquier cosa. Porque, por un lado, hay una exacerbación y el virus y por otro lado, la gente tiene oportunidad de trabajar y ganar dinero.

En principio, en este punto, puede modificar lo que desee y nadie puede culparlo por nada.
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De Kabtv “Coronavirus explota la vieja economía” 3/jun/20

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¿Quién teme a la educación?

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

A menudo, cuando digo que COVID-19 está educando a la humanidad, hacen una mueca, como si dijera algo inapropiado. A la gente no le gusta ser educada; le gusta estar en la cima y, ​​ educación significa absorber el conocimiento de otra persona. Eso coloca al educador arriba y al estudiante abajo.

Pero, ¿si sabes que el profesor lo único que quiere es lo mejor para ti? ¿qué pasaría si supieras que la maestra te ama y quiere que tengas éxito y que tengas la mejor vida que puedas tener? ¿no aprenderías con gusto?

Todo nuestro problema es que pensamos que estamos en guerra con la naturaleza, razón por la cual tratamos de dominarla. Pero la naturaleza nos creó; no podemos estar por encima ni ganarle, por mucho que lo intentemos. Además, la naturaleza no desea dañarnos. Es armoniosa y mantiene a todas sus partes en unidad. El humano es el único elemento en la naturaleza, que se resiste a esa armonía y quiere estar en la cima.
Al obligarnos a estar en cuarentena, la naturaleza nos muestra su belleza, se acercó a nuestra puerta (a menudo literalmente), limpió el aire y el agua y nos enseñó el daño que, todo el tiempo, nos causamos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Ahora que vamos a salir del encierro, podemos elegir defender nuestra armonía con la naturaleza o deshacernos de ella y reanudar nuestra diversión. Si elegimos lo primero, la naturaleza nos recompensará diez veces. Seremos mucho más saludables, más seguros y más felices que nunca. Si elegimos la autocomplacencia, la naturaleza, como maestro vigilante, nos castigará nuevamente, pero con más severidad, pues no aprendimos la primera vez. La elección, como siempre, es nuestra.

La era de la corona

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 12/may/20

El mundo cambió. No sabemos qué hacer. No estamos seguros sobre el futuro, si tendremos trabajo mañana o si habrá trabajo mañana ¿qué será de nosotros, de la humanidad?

En la sabiduría de la Cabalá, la más alta cualidad se llama Kéter [corona]. Es la cualidad de dar. Esta cualidad creó el mundo y desde entonces, lo custodia. Mantiene todo en un equilibrio saludable y permite que todo florezca.

La sociedad humana es el único elemento en la realidad que fue construido con egoísmo y desigualdad, donde los fuertes no toman sólo lo que necesitan, sino todo lo que pueden. Como resultado, el desequilibrio está arraigado en la sociedad y ahora se está derrumbando.

Simbólicamente o no, el coronavirus (virus corona) es el precursor de la era de la corona en la humanidad. Ahora la calidad de dar, Kéter, está emergiendo. Estamos inseguros porque dentro de nosotros, hay una lucha entre ego y dar y, el mundo se tambalea entre ambos. Al final, Kéter ganará, pero hasta entonces, tendremos miedo e inseguridad.

Aunque, hay mucho que podemos hacer para poner fin a la inseguridad. Podemos abrazar la cualidad de dar y practicarla entre nosotros. Por supuesto, no será una entrega real, pues no hay amor verdadero. Sin embargo, avanzará nuestra adaptación a la nueva realidad de Kéter. Del mismo modo que los cachorros de león juegan a que son cazadores, porque los juegos desarrollan sus habilidades de caza, debemos jugar a ser generosos para desarrollar nuestra habilidad de dar.

La era de la corona está aquí. La economía con base en productos egocéntricos, cerró y no volverá. En cambio, surgirá una economía de dar, que nos permitirá hacernos amigos, confiar en los demás y dejar de explotarnos unos a otros y a nuestro planeta. Cuanto antes lo logremos, mejor.

Redefiniéndonos

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 9/may/20

El coronavirus nos impulsará a reevaluarlo todo. Primero, demostró que nos necesitamos mutuamente al negarnos el contacto físico y al enviarnos a quedarnos en casa. Luego, destacó las imperfecciones de la economía: que es inadecuada para mantener a la gente a la que debe sostener, que el nivel financiero se beneficia sobre la espalda de todos los demás y que productos vitales para la alimentación son arrojados a la basura, para mantener los precios altos, mientras que más del 20 por ciento de los hogares pasan hambre.

La crisis social que habrá, sin ninguna duda, nos hará repensarlo todo. Reevaluaremos; relaciones, trabajo y valores sociales. Si, hasta hace poco, consideramos que la gente rica y ostentosas era exitosa, comenzaremos a apreciar a las personas que contribuyen a la sociedad. El aplauso diario a los trabajadores de la salud, en la primera línea de la batalla contra la COVID-19, es un ejemplo de esta tendencia. Mientras más pronto comprendamos que nuestra felicidad, no depende de emular a los que se jactan de su egoísmo, sino a los que trabajan duro para contribuir a la sociedad, más trataremos de ser como ellos.

Puede ser una lección difícil y dolorosa de aprender, pero el coronavirus, gradualmente nos enseña a ser más atentos, compasivos y finalmente, felices. La COVID-19 nos obliga a redefinir nuestro ser.

Enderezando la Economía

Medium publicó mi nuevo artículo «Enderezando la economía«

Nunca lo supimos, pero nuestra economía ha estado al revés durante más de un siglo. En lugar de satisfacer nuestras necesidades, habíamos atendido las “necesidades” de la economía. Nos preocupaba el crecimiento, la producción, el consumo y el déficit o superávit comercial. En algún momento del camino, olvidamos que la economía estaba destinada a abastecer nuestras necesidades, para asegurar que tuviéramos comida, ropa, atención médica, vivienda y educación. Si es posible, también debería procurar un pasatiempo agradable, pero hasta que apareció la COVID-19, lo habíamos olvidado por completo. Ahora se nos da oportunidad de enderezar la economía y reorganizar nuestra vida de manera que se adapte a nuestras necesidades.

Con la tecnología de hoy, no hay necesidad de que todos trabajen y desde luego, no la cantidad de horas que hemos trabajado hasta el inicio del bloqueo. El empleado de cuello blanco promedio, trabajaba muchas más horas que las que trabajaban los esclavos hace dos siglos. Pudiera haber tenido sentido si los empleados hubieran tenido más libertad o seguridad que los esclavos, pero cuando la crisis del coronavirus cerró la economía, decenas de millones de personas quedaron sin ningún tipo de seguridad ni en la vivienda ni alimentaria.

En otras palabras, los esclavos de ayer son los profesionales de hoy, ingenieros de software, trabajadores independientes, empleados en finanzas, derecho, seguros, turismo y la mayoría de las profesiones de cuello blanco. En la búsqueda de libertad, reemplazamos la seguridad relativa del esclavo por títulos de trabajo. Pero cuando necesitábamos apoyo, descubrimos que nuestros títulos no tenían sentido. No nos hicieran felices; ni siquiera nos dieron ninguna seguridad.

El golpe de la COVID-19 cayó en la economía, es la oportunidad de la humanidad de liberarse de las cadenas del capitalismo. Ahora es nuestra oportunidad de reevaluar el concepto de trabajo ¿debe nuestro trabajo definir quiénes somos? ¿por qué, por ejemplo, nuestra contribución a la sociedad no debería determinar nuestro estatus social? ¿por qué un abogado debe tener un estatus más alto que un maestro? ¿quién contribuye más a la sociedad, el abogado o el profesor? En lugar de apreciar a la gente por su contribución a la sociedad, las apreciamos por su contribución a ella misma ¿no es hora de cambiar nuestros valores?

Gracias a la tecnología, se necesitan muy pocas horas de trabajo para satisfacer las necesidades de la humanidad. Dentro de unos años, no habrá trabajos de la forma en que existen hoy. Simplemente, no habrá demanda para ellos. En lugar de cheques de pago, los gobiernos darán un ingreso básico o algún otro tipo de sustento seguro a toda su población. Eso será necesario para evitar el colapso social total.

Cuando el sustento esté asegurado, podremos establecer una sociedad realmente libre, donde todos trabajen para reforzar su entorno, en lugar de su cuenta corriente.

El ingreso seguro libera a la gente para asegurar su felicidad. Así, se centrará mucho más en fomentar relaciones satisfactorias. La capacitación profesional dará paso a la capacitación social; aprenderemos el arte olvidado de hacer amigos, compartir y cuidar. El fin del reino de la economía es el inicio del reino de la humanidad, de la bondad humana. El coronavirus no es sólo otro virus; llegó para sanar a la humanidad, para enderezar nuestra economía y poner al hombre en la cima, en el lugar donde estuvo el dinero.

No puedes entrar en el mismo río dos veces

Medium publicó mi nuevo artículo «No puedes entrar en el mismo río dos veces«

La nueva realidad será un mundo diferente, donde la mala voluntad y el maltrato a los demás se volverán despreciables, y la humanidad abandonará el ego de una vez por todas.

Podemos sentirnos aliviados porque la economía se está reabriendo y  salimos del encierro, pero como dijo Heráclito, “No se puede entrar en el mismo río dos veces”. Nuestro estilo de vida anterior al coronavirus no volverá. Estamos en una nueva era y mientras más rápido y más conscientes nos adentremos en ella, más fácil será la transición. Mientras más nos resistamos a la transformación, más traumática será.

La COVID-19 nos trajo a una nueva realidad. Es la primera vez que realmente vemos que la humanidad es una entidad cuyas partes son interdependientes. También es la primera vez que nos damos cuenta de que, pensar en nosotros mismos es inútil, pues otros pueden infectarnos sin importar lo cuidadosos que seamos. Esta pandemia fue la primera lección de responsabilidad mutua que nos dio el coronavirus y es una de muchas otras por venir.

“La sociedad apreciará más a los que promueven el bienestar general, todos se valorarán de acuerdo con su contribución social”.

Ahora que aprendimos que somos responsables unos de otros, gradualmente aprenderemos lo que eso significa, en cada aspecto de nuestra vida. Al principio, es posible que deseemos regresar a la vida anterior, de excesivo consumo y cuidar nuestro derecho, pero eso dará como resultado el regreso del virus o sus “sucesores”. Ya somos conscientes de que nuestro maltrato al medio ambiente nos infligió esta amenaza, por eso, a medida que sufrimos, más y más golpes recibiremos de la naturaleza como “represalia”, entonces aceptaremos que ya no podemos vivir como lo hicimos antes.

Al dejar el capitalismo desenfrenado y la competencia despiadada, inevitablemente habrá altas tasas de desempleo. En ese punto, el virus (o sus implicaciones) enseñan otra lección: las autoridades cuidarán que cada persona obtenga un ingreso básico que le proporcione lo esencial: alimento, ropa, atención médica, vivienda y educación.

A medida que más y más trabajos se automaticen, el nivel de desempleo aumentará y obligará a las autoridades a repensar sus prioridades. La provisión de ingresos básicos mantendrá a la gente en el nivel físico, pero su ociosidad y falta de desafíos afectará su salud mental y la volverá apática e ingobernable.

Aquí es donde entrará en juego la siguiente lección del coronavirus. Para hacer frente a la creciente apatía, las autoridades se verán obligadas a condicionar la recepción del ingreso básico, a la participación en cursos y capacitación. Aquí iniciará la transición real de la sociedad hacia la nueva era.

Los entrenamientos y cursos se enfocarán en dos categorías: tecnología y sociedad. Los cursos de tecnología dotarán a la gente de las habilidades profesionales requeridas en una era donde los trabajos cambian rápidamente y se evaporan aún más rápidamente. La habilidad de aprendizaje deberá perfeccionarse para que puedan ser flexibles y estar abiertas a los cambios.

La formación más complicada será la social. Primero, la gente aprenderá que el mundo es un sistema integral cuyas partes están interconectadas y son interdependientes.

La gente se siente bien cuando puede vivir de acuerdo con sus valores, la capacitación se centrará en los méritos de los que contribuyen con la colectividad. Gradualmente, se dejará de percibir el éxito como obtener posesiones y se percibirá como el avance de  todo el grupo. Pues la sociedad apreciará más a los que promueven el bienestar general, todos se valorarán de acuerdo con su contribución. Así, se percibirán como parte del cuerpo común de la colectividad y funcionarán en armonía con él.

Una vez que hayamos procesado totalmente estas lecciones, ya no nos maltrataremos entre nosotros ni a la naturaleza. La cosmovisión se volverá expansiva y plena, y se comprenderá la realidad desde el punto de vista de todos y de todo el planeta, nuestro hogar común. La actitud de la gente entre sí y hacia la naturaleza cambiará de negativa a positiva. Así como antes fue natural preocuparnos por nosotros mismos, ahora será natural preocuparnos por los demás. Y dado que todos actuarán igual, la nueva realidad será un mundo diferente, donde la mala voluntad y el maltrato a los demás se volverán despreciables, y la humanidad abandonará el ego de una vez por todas