Para que sea escuchado
Es sabido que nuestros esfuerzos y clamor a solas no nos ayudarán. Son como el llanto de un bebé, y es necesario que haya alguien que lo escuche: una madre, Bina, o el Creador. Un llanto sólo puede escucharse cuando es el llanto correcto, es decir, cuando se dirige hacia la verdadera meta de unidad, […]
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