Contra la corriente

Si supiéramos cuánto perdemos por no tener el deseo de otorgar, lo anhelaremos de forma egoísta y buscaríamos comprarlo para  obtener ganancia y tener éxito en la vida. Por eso, la satisfacción que puede alcanzarse con el otorgamiento está oculta. De otra manera, estaríamos persiguiéndolo de forma egoísta como un ladrón  que corre por delante de todos y grita: “¡Atrapen al ladrón!” En este caso, el deseo egoísta nunca nos abandonaría sino que correría con nosotros tras los placeres espirituales. 

Pero, dado que los placeres espirituales son opuestos a los corporales, no parecen atractivos a nuestro ego y evita que lleguemos a ellos. Por eso, tenemos que trabajar contra nuestro deseo, como si nadáramos contra la corriente. 

La corriente junto con la que intentamos nadar es el deseo de otorgar. No nos permite avanzar con nuestras intenciones egoístas, ¿qué debemos hacer? Debemos pedir ayuda del Creador, porque de Él viene tanto el deseo de recibir como el deseo de otorgar. Él es la fuente de ambas . 

Por eso, Le pedimos que nos deje sentir la gran importancia del deseo de otorgar, a tal grado que gradualmente dejemos de sentir el deseo de recibir como obstáculo. 

E incluso al revés, después de hacer una restricción en nuestro ego, dejamos de percibir psicológicamente, la recepción como algo bueno, comenzamos a convertir la recepción en  otorgamiento. 

Y mientras más recibo, pero con el fin de otorgar, más gano. Pues, comienzo a realizar acciones de otorgamiento como el Creador.
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De la 1ra parte de la lección diaria de Cabalá 12/ene/22, “Lo más importante es la plegaria”

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