El héroe de todos los héroes

¿Cómo podemos ganar la guerra contra nuestro deseo egoísta que solo se preocupa por sí mismo? Esa es su naturaleza y por eso es opuesta al Creador, la fuerza de otorgamiento y amor, que nos obliga a pensar en todos y percibir la realidad de esta manera.

La realidad no es lo que nos parece en el propio egoísmo que quiere subyugar al mundo y gobernar a todos por sí mismo. Al contrario: es necesario superar el propio ego, que existe en todos, para unirse con los demás como uno y doblegar la inclinación al mal, para que se convierta en inclinación al bien.

El nivel más alto, el héroe de todos los héroes, es el que vence su naturaleza malvada y la convierte en buena, para que las tinieblas brillen como luz. Así llegamos a la verdadera victoria, cuando ya no quede mal en el mundo. Ambas fuerzas opuestas nos fueron dadas por el Creador, específicamente para investigar su oposición para que podamos alcanzarlo.

Todo viene del Creador. Él es la única fuente de todo. Por eso, no hay bien ni mal en el mundo; todo está en la fuerza del Creador y está por encima de todo. Esta es la victoria que necesitamos alcanzar para que el ángel de la muerte se convierta en un ángel santo y todas las fuerzas que existen en el universo trabajen solo para la conexión y la mutua realización.

Es necesario vencer nuestra inclinación al mal, para que se doble y comience a funcionar como la buena inclinación, solo para la conexión. Esta es nuestra meta. Tanto el bien como el mal vienen del Creador y nos llegan en forma de dos líneas, para que las estudiemos, trabajemos con ellas y nos demos cuenta de que solo debemos inclinar la intención egoísta ante la intención de otorgamiento.

 

 

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Héroe es el que supera su deseo y un superhéroe es el que convierte su deseo egoísta de recibir, para otorgar. Esta es la corrección.

Por lo tanto, lo principal en la guerra, no es matar ni destruir ni arruinar ni quemar ni someter, sino pensar en cómo corregir la inclinación al mal para que las tinieblas brillen como luz. Sin la oscuridad no hay luz; existimos solo en el contraste. No podemos sentir ni oscuridad sin luz, ni luz sin oscuridad.

Existimos únicamente en el contraste de dos opuestos. Y solo combinamos el bien y el mal, la oscuridad y la luz, podemos sentirnos y existir.

El Creador constantemente crece e infla nuestro deseo egoísta y debemos reducirlo y usarlo en aras del otorgamiento. Precisamente porque tenemos el deseo de disfrutar, opuesto a la luz, podemos encender la luz y fortalecerla.

La verdadera victoria en la guerra, contra la fuerza del egoísmo es cambiar el principio de su trabajo, su función. Y luego, sobre la diferencia de potencial entre ellos, enfatizaremos aún más la luz y revelaremos al Creador en toda la realidad. Cuando cancelamos la intención egoísta y trabajamos con el poder de recepción en aras del otorgamiento, el Creador crece y se revela a todas las criaturas 620 veces más que antes, en todos nuestros Kelim corregidos.

Por eso, la guerra no termina cuando el mal es completamente destruido. No se puede hacer. Solamente puede doblar el mal, gradualmente comenzar a revivirlo y usarlo para otorgar en la dirección del bien, para que trabaje junto con el poder de la luz y nos revele al Creador 620 veces más.

El Creador da a todos una sola chispa en el corazón y encendemos una gran luz dentro de nuestro corazón egoísta, usamos el egoísmo como combustible para encender el poder de la fuerza de otorgamiento del Creador e iluminar el mundo.

 

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De la Lección diaria de Cabalá «Ganar la guerra (contra la inclinación al mal)»

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