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El centro del grupo es el lugar de la corrección

Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“, ítem 141: “Ahora pueden entender el significado de las palabras, “abandónenme a Mí y observen mi ley”. Ellos interpretaron, “Desearía que Me hubieran abandonado y hubieran observado Mi Torá, la Luz en ésta los reforma”.

Existe un enlace entre el Creador y tú, la Luz, la cual es tu deseo corrupto de recibir. Si lo corriges, sentirás el mismo resultado llamado Luz o el Creador es decir “ven y ve” (Boré en hebreo) en la materia misma. El Creador se revela en tu deseo corregido de acuerdo a la corrección de éste.

En general el método por medio del cual corriges tu deseo con el fin de sentir, entender, y revelar al Creador, es llamado “Torá“. Con su ayuda evocas una fuerza especial, la fuerza de otorgamiento, que es externa a ti y con la cual corriges tu deseo. Según el grado en el que la pides, esta fuerza cambia el deseo investido en este y sientes la Luz, el Creador, tu estado sublime.

Esta es la única manera en que puedes avanzar. Si no pides la corrección y acudes al “Creador” que tú has inventado, tu trabajo será estéril, ya que no se corresponde con la realidad.

Pregunta: ¿Qué quiere decir “observar mi ley”?

Respuesta: Significa que todas tus acciones deben estar dirigidas sólo a la corrección de la vasija corrupta de acuerdo al principio: “He creado la inclinación al mal, He creado la Torá como una especia para esta”.

Si tú trabajas de manera correcta en la corrección del deseo, este comienza a tomar la forma del Creador. Entonces comienzas a entenderlo, a reconocerlo, y a adherirte a Él. Tienes un “material” que ha tomado una nueva forma, una forma de otorgamiento y amor. Entonces, a través de la materia del deseo llegas a la adhesión con la forma del Creador.

Pregunta: Si estamos hablando de tener que encontrar el punto del centro del grupo, ¿qué tiene esto que ver con “observar mi ley”?

Respuesta: Es ahí, en el centro del grupo, que corriges tu inclinación malvada. Es ahí y sólo ahí que descubres al Creador, tus estados espirituales avanzados. No hay otro lugar en el que la “materia” malvada del deseo pueda ser revelada excepto en el centro del grupo que debe ser revelado como una montaña de odio, como el “Monte Sinaí“.

Entonces al comprometernos con la garantía mutua, con la alianza, y con la ayuda mutua, comenzamos a descubrir la Luz que Reforma. Esto es también llamado la “recepción de la Torá”: Nosotros la recibimos si sentimos que no podemos corregir nuestra conexión, pero no tratamos de huir del problema. Entonces recibimos la Torá y corregimos la separación, y entonces el Creador se revela.

(78397 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Mayo del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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Pregunta: ¿Por qué la próxima etapa del trabajo será la unidad entre los grupos? ¿Cómo está eso conectado con la unidad dentro de cada grupo y con el trabajo individual de la persona?

Respuesta: De hecho, la unidad comienza a partir de un grupo de diez personas. Un humano está construido de tal manera que puede abarcar específicamente esta cantidad de personas. Diez es un número “redondo” conveniente, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Es llamado el “Minyan”, es decir que puede ser “contado” (Limnot). Nuestra percepción está estructurada de tal manera que comprende sólo este tipo de sistema, ya que este abarca nuestra estructura interna (las diez Sefirot).

Sin embargo, en la lección cuando no estamos hablando de nuestras propias impresiones, sino en general estamos leyendo artículos y discutiendo el material, puede participar en esto un grupo muy grande, que incluye al mundo entero. Por lo tanto, durante los talleres nos sentamos en grupos de diez, mientras que en la lección hay cualquier cantidad de personas capaces de tal clarificación y discusión usando el lenguaje cabalístico.

Sólo necesitamos preocuparnos de que no se vuelva una rutina, y para esto necesitamos incrementar constantemente el deseo dentro de nosotros y la importancia de la meta. Cada vez hablaremos de otro carácter, de un carácter nuevo de la revelación del Creador.

Al unirnos con el grupo, estamos creando un “Uno”, el carácter común para todos nosotros, que no pertenece a ninguno de nosotros, sino a todos nosotros juntos. Es su esencia más elevada, la “amalgamación”. No es simplemente nuestra suma, sino una cierta adición a ello. Esto se debe a que para alcanzar esta suma, cada uno ha hecho concesiones mutuas con su egoísmo. El concepto de Uno, al estar por encima de nosotros, está compuesto de todas esas cancelaciones personales del egoísmo. Así es como construimos una vasija elevada.

Si nos uniéramos simplemente como egoístas por una ganancia común con el fin de construir algo juntos o ganar, como un equipo de futbol, entonces el resultado sería una suma de esfuerzos vacía. Sin embargo, si estamos cancelando nuestro ego, entonces estamos construyendo una nueva vasija común por encima de nosotros.

Esta nos pertenece a todos; a los diez que estamos sentados en un círculo teniendo una discusión y cancelándonos y exaltando al grupo y a los amigos. La Sefira más alta, Keter, es definida por la forma en la que escucho a todos los demás, cómo coloco al grupo, al Creador, y a la meta por encima de mí mismo. Y me valoro a mí mismo como bajo y me rebajo en relación a mis amigos. Así es como Maljut es definida.

Después que cada uno ha clarificado esos dos puntos, Keter y Maljut, unimos todos esos Ketarim y Maljuiot juntos. Y si cada uno lo está haciendo con la capacidad suficiente para el primer nivel de revelación de la Luz, entonces la Luz se revela en esta brecha entre los Ketarim, unidos como uno, y las Maljuiot unidas. Entre ellas ocurre una luminiscencia interna, ya que nos hemos cancelado.

Aun cuando todavía no es la constricción o una pantalla, la Luz ya está siendo revelada y está comenzando a trabajar según el grado de nuestra oposición a nuestro egoísmo y el deseo de unirnos. Esto es así porque todos esos principios ya son espirituales. Estamos exaltando lo espiritual, el otorgamiento, y estamos ignorando lo material, la recepción; estamos tomando las acciones que somos capaces de hacer, como niños pequeños.

Y entonces las diez personas, complementándose entre sí y dispuestas a unirse, están creando una gran tensión, una distancia entre el Keter unido y la Maljut unida, construyendo de esta manera nuestra propia vasija espiritual común. Y cuando la hemos construido entre nosotros diez, entendemos que el resto de los amigos en todo el mundo, están aplicando los mismos esfuerzos justo ahora. Todos nuestros esfuerzos conjuntos están coordinados sin importar el tamaño de cada grupo.

Si después de nuestros esfuerzos de unirnos en un círculo queremos incluir al resto de los grupos dentro de nosotros, entonces estamos uniendo a todos. Y entonces se está formando una vasija verdaderamente enorme y poderosa, capaz de revelar el primer nivel de la Luz, de acuerdo a la similitud de cualidades. Mientras más distancia haya entre el Keter común y la Maljut común, más grande es la vasija, y posiblemente ya será suficiente para la primera revelación de la Luz.

La Luz se revela de una forma discreta, en porciones: Nefesh, Ruaj, Neshama, y en adelante. Y si la revelamos, entonces se revelará en cada grupo y en cada persona de acuerdo a sus esfuerzos personales, más en algunos y menos en otros, según el grado de los esfuerzos que se hayan invertido.

Es por eso que necesitamos anhelar el conectar con nosotros a todos los grupos y amigos separados, e incluso al mundo entero ya que este tiene una vasija enorme. Es ahí donde está el verdadero deseo de disfrutar, y si se nos une incluso de forma pasiva, entonces nos añadirá una gran cantidad de material. Y si nosotros con nuestro anhelo por lo espiritual trabajamos en este material, entonces recibiremos una enorme capacidad adicional.

(78232 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de Mayo del 2012, “Charla acerca de las pasadas convenciones”)

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Al estar en este lado del Majsom (barrera), no vemos las razones para nuestras acciones y pensamos que somos independientes. Sin embargo, el resultado en realidad está predeterminado y convoca las acciones que llevarán a este.

Pregunta: Pero se dice que incluso si la recompensa está garantizada, aun así tenemos que hacer nuestro trabajo. Entonces dónde está nuestra interdependencia, ¿nuestro libre albedrío?

Respuesta: Espero que lleguemos a eso y veamos que todo el mundo del Ein Sof (Infinito) se extiende ante nosotros. No importa lo que hagas, el Creador te da todo lo que es bueno, como un invitado sentado frente al anfitrión, tú estás preparado para recibir de Él sólo a través de la “restricción” y de un Masaj (pantalla).

Pregunta: Y cada vez la persona tiene que decidir: “¿Voy a hacer ahora lo que se debe hacer?”

Respuesta: Por supuesto. Entonces descubres el otorgamiento de parte del Creador.

Él quiere enseñarte a recibir con el fin de otorgar. Por parte del Creador no hay limitaciones, pero Él lo hace con el fin de llevarte a Su nivel donde adquirirás el entendimiento y el reconocimiento y no sólo el llenado que es sólo el medio. Si recibes más o menos, esto es sólo el medio, mientras que la meta es alcanzar la adhesión.

La adhesión no es el llenado, sino el placer de ser similar al Creador. Este está por encima del juego de “Luces y vasijas” y es el llenado del “punto en el corazón”, este es el placer supremo.

Por una parte, decimos que la meta de nuestro desarrollo es la adhesión. Por otra parte, decimos que la meta de la creación es el placer y el deleite. Resulta entonces que adhesión es igual a placer.

En realidad, siempre se trata de niveles de placer, ya que el deseo, la vasija, no siente otra cosa que eso. El placer está detrás de cada detalle de mi percepción. Por ejemplo, distingo los colores según el grado en que estos me traen placer.

En cada situación medimos los placeres y usualmente nos conectamos de acuerdo a las formas de estos porque tenemos una forma similar. Hacia arriba y hacia abajo, fortaleza y debilidad, calor y frío, revisamos todo de acuerdo a este principio, y todo surge de la impresión del deseo a partir del llenado o de la carencia de llenado.

Nuestro deseo está dividido en muchos discernimientos y matices que son determinados por nuestros cinco sentidos, de acuerdo a rangos y niveles paralelos. De una manera u otra, no hay nada excepto el deseo. Todo está medido por mi sensación, hasta las cosas más neutrales. Yo no siento ni identifico nada que no toque mis sensaciones. Cada discernimiento que hago recibe una “señal emocional” la cual mido. Detrás de todas las palabras y los nombres hay emociones, el estado en que está mi deseo. En esto está basado mi lenguaje.

Pregunta: Conozco los placeres que me llenan. Sé lo que anhelo ¿Pero qué significa “asemejarse al Creador”? ¿Qué clase de llenado es ese? ¿La sensación de pertenecer a algo grande?

Respuesta: Si tomas la internalidad de tu corazón, algo muy profundo y personal, y tratas de conectar esta chispa oculta al centro del grupo, llenarás tu “punto en el corazón“.

Pregunta: ¿Y esto significa ser similar al Creador?

Respuesta: Si. Porque el centro del grupo es la descripción del Creador. Esta es la imagen trazada en tus vasijas. No sabes lo que es la Luz en sí. Para ti la Luz es un fenómeno que descubres en la vasija. Cuando nuestras vasijas están conectadas, cuando cada uno se anula a sí mismo y quiere alcanzar la conexión de todos los puntos en uno, esta es la descripción del Creador. Esto significa que estamos adheridos a Él.

Por lo tanto, si estoy adherido al grupo, estoy adherido al Creador. Ahí, en el interior entre los amigos están todos los discernimientos de Su retrato.

(78128 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de Mayo del 2012, Introducción al Estudio de las Diez Sefirot)

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La Convención nunca se termina

Pregunta: ¿Cómo puedo preservar el estado permanente de la convención a partir de ahora?

Respuesta: Una convención es un salto hacia la unidad. Si nosotros tenemos tales ejercicios de unidad una vez por semana al tener talleres intensivos llamados “reuniones de amigos”, es posible que nosotros ya no necesitemos tener grandes convenciones para avanzar. Nosotros nos elevaremos de una semana a la próxima al prepararnos nosotros mismos de una reunión a otra.

Todo depende de la preparación, la cual determina qué nivel de unidad seremos capaces de alcanzar en el taller. Necesitamos un gran deseo, el reconocimiento de la importancia de la meta y la unicidad de esa reunión como una acción especial, como el único método por medio del cual nosotros podremos crear un lugar para la revelación del Creador.

De una semana a la otra nosotros viviremos con el sentimiento de la próxima reunión de amigos y el anhelo por la lección día a día. Antes de la lección podemos también sentir de la manera en que lo hacemos antes del taller. La lección puede ser tan intensa debido a que en la lección hablamos acerca del mismo trabajo interno pero con diferentes palabras. En general, nosotros estamos hablando del mismo tema, de la revelación del Creador a los seres creados, dónde tiene lugar y bajo qué condiciones.

Todas nuestras acciones colectivas deberían ser vistas desde esta perspectiva, sin importar lo que hagamos. Todo esto depende de cuánto aprecie la persona cada oportunidad que se le da. Por lo tanto, nosotros no deberíamos esperar las convenciones si no nos preparamos nosotros mismos de una lección a la otra, de una reunión de amigos a la otra y de una convención a la otra.

De lo contrario, no será muy útil una gran convención en sí misma, esta llamará a un despertar temporal pero no a un ascenso. Si la persona no llega con la impresión previa, a ella no se le concederá el ascenso, el avance y una mayor conexión. Esto es debido a que ella no se ha preparado para esto, ella no ha anhelado ni ha tenido la carencia por esto. Ella simplemente estará impresionada por todo lo demás pero no alcanzará un llenado específico.

Así que resulta que sentimos regocijo de una convención a la otra, pero luego caemos otra vez. El regocijo debería estar antes de la convención y la convención en sí misma debería ser un nivel ascendente. En esta convención nosotros lo hemos conseguido hasta cierto punto. Después de elevarnos al próximo nivel y de sentir que nosotros estamos en un estado de descenso, de decepción y de nebulosidad, nosotros deberíamos inmediatamente comenzar a prepararnos para la nueva reunión. Esta reunión puede ser en la próxima lección, en la reunión semanal de amigos o una gran convención.

Todo está determinado  por la preparación. No debería haber ningún “tiempo muerto” en el que yo sólo me siente y espere. Tengo que aumentar la carencia dentro de mí o llenarla a través de la conexión.

(78148 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de Mayo del 2012, “Charla acerca de las  pasadas convenciones”)

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Pregunta: El propósito del trabajo en el taller es claro: abrimos el corazón el uno al otro, nos acercamos, nos conectamos.

Respuesta: Están aprendiendo a entender qué es un grupo. Antes sólo escucharon acerca de este. Pero aquí, espero, que comiencen a sentir que hay propiedades especiales insertadas en el grupo sobre las cuales no serán capaces de hacer un escrutinio por su cuenta. Al escuchar específicamente a tu amigo, y sin importar lo que está diciendo porque podría no saber nada (podría haber estado en el grupo por uno o dos meses), escucharás en sus palabras lo que necesitas escuchar.

Pregunta: Existe también otra forma de trabajo de grupo, en el que se lee el texto simplemente y no se hacen comentarios ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuándo aplicamos este tipo de trabajo?

Respuesta: Es una pregunta muy seria.

En general, ¿cómo discuten algo entre ustedes cuando están en un gran círculo y dicen algo? También hablas acerca de ti, desde ti mismo, de la grandeza del grupo, de la grandeza de la meta, de la reunión, o acerca del por qué vinieron a la convención.

Es más importante no hablar de lo que está en tu corazón en ese momento dado. No dejas salir lo que sientes en el momento. Como en nuestro mundo, no quieres hablarle a nadie acerca de tus sensaciones más profundas, de tus secretos personales, y es lo mismo aquí. Es decir, no hablo de mi relación con el Creador porque eso sólo me incumbe a mí. Todo el resto, no hace ninguna diferencia.

Pregunta: Cuando trabajamos de forma independiente en el grupo, ¿quién nos ayudará a dejar de hablar a tiempo y a hablar desde el corazón, no desde la mente?

Respuesta: No tengan miedo a equivocarse. No es importante ¡No importa en absoluto!

Aquellos que han estudiado por un mes o dos pueden reunirse en el grupo y tratar de discutir algo entre ellos, balbucear como niños, no importa. Sin embargo crecerán, si sólo hacen lo necesario. No se requiere de la persona ningún conocimiento preliminar, nada. Es más importante actuar de forma simple, con el corazón abierto, y de forma ingenua, y entonces todo funcionará.

(76899 – De la Convención en Vilna del 25 de Marzo del 2012, Taller 4)

Como llegar a la meta

Tres condiciones para la revelación de la Luz

Pregunta: ¿Bajo qué condición podemos exigir, atraer, y revelar la fuerza de la Luz Circundante, la Luz que Reforma que nos conectará en garantía mutua para que revelemos al Creador, el mundo espiritual? ¿Cómo podemos exigir esta fuerza para que nos corrija? ¿Qué se necesita para hacerlo?

Respuesta: Deben cumplirse tres condiciones:

1)      la grandeza de la meta,

2)      perder la esperanza en nuestros propios poderes,

3)      conexión con todos los amigos.

Entonces, todos juntos, alcanzaremos la sensación llamada “la plegaria de muchos” tras haber hecho todo lo posible por conectarnos.

La Luz viene y nos reforma ¿Qué significa reformar? Significa una verdadera petición. Es la Luz Circundante la que nos trae la verdadera petición.

Por lo tanto, de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, existe la Luz que clarifica llamada Luz de AB-SAG, y existe la Luz que corrige. Aquí, también participa todo en dos fases.

Primero, hacemos todo lo que podemos. Organizamos convenciones, trabajamos en un grupo, y tratamos de conectarnos, convocando así la Luz que clarifica dónde estamos en realidad. Y nos deja sentir la grandeza de la meta.

Al mismo tiempo, nos muestra cuán bajos somos, en un estado en el que no damos ni un paso hacia ella. Sin embargo, esos dos puntos, la grandeza de la meta y la pérdida de esperanza en nuestros poderes, crean dos polos entre los cuales hay diez Sefirot.

Entonces, el potencial entre ellos activa la Luz de corrección. Este estado es llamado “plegaria” ya que, en una plegaria, existen dos puntos, la grandeza de la meta y el reconocimiento de nuestra propia bajeza. Este llanto interno nos trae la Luz de corrección que conecta esos dos puntos a través de las diez Sefirot y nos presenta la vasija completa.

(77627 – De la Convención One en New Jersey del 12 de Mayo del 2012, Taller 3)

Los constructores de una nueva realidad

Pregunta: Si el Creador se revela entre nosotros y no en cada persona de forma individual, ¿cómo siente cada persona este campo de una sola fuerza?

Respuesta: Lo espiritual es el otorgamiento. El otorgamiento es algo que se revela por fuera de todas las personas en vez de hacerlo dentro de uno. Dentro de nosotros sólo podemos sentir lo que sentimos ahora: la imagen que llamamos este mundo.

Por lo tanto, si yo quiero revelar algo por encima de mi existencia corpórea, algo por fuera de lo que sucede en mi cuerpo animal, necesito construir un cuerpo nuevo, diferente. Este cuerpo es llamado la unificación entre las personas. Dado que también se crea a partir de cuerpos de animales, nosotros construimos un nuevo cuerpo entre nosotros, que se eleva entre nosotros, y siente nuestra realidad por fuera del cuerpo. Esa realidad es llamada el mundo espiritual o realidad superior, puesto que contiene todas las fuerzas y cualidades, el programa de creación, y su objetivo. Todo se encuentra allí, entre nosotros. Ese campo, la fuerza superior, nos controla. Esta es llamada Luz, Creador, Elokim, y muchos otros nombres.

Por lo tanto no tenemos otra opción sino construir la unidad entre nosotros. Al esforzarnos hacia esta unidad, incluso de manera egoísta, despertamos una cierta influencia de esta en nosotros y empezamos a sentirla en el grado llamado Lo Lishmá. Entonces ésta nos afecta cada vez más, y empezamos a sentir esto en el primer grado espiritual, y luego con mayor intensidad. El poder de nuestra unificación determina el poder de la Luz que Reforma, la sensación de otorgamiento que se está revelando. Sin embargo, todo esto se revela entre nosotros.

Tal es nuestro trabajo. Sólo tenemos que tratar de imaginar este estado constantemente de una manera más auténtica y real, y adjuntar a él todo lo que sabemos de la ciencia, la psicología y las relaciones entre nosotros. Y entonces verás cuán verdadero es. De repente, todo se unirá.

(77445 – De una lección en New Jersey del 10 de Mayo del 2012, Shamati)

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Lo que determinas

¿Cómo podemos alcanzar Atzmuto?

Pregunta: El Creador nos lo da todo, Él nos da a los traductores, las salas de estudio, los centros de aprendizaje, etc. ¿Por qué no nos conceden la corrección?

Respuesta: El Creador puede dárnoslo todo, pero no puede hacer que la creación lo alcance a Él y se vuelva similar a Él.

¿Qué significa eso de que el Creador nos concede las asambleas y nos ofrece la tierra? ¿Por qué creó Él nuestros congresos y los países en los que vivimos? ¿Para qué los necesitamos? Podríamos habernos quedado en el Mundo del Infinito, y eso sería todo. ¿Por qué hemos descendido a través de cinco mundos a este reino? ¿Para sentir los problemas y experimentar los estados por los que pasamos todos? ¿Quién los necesita? Si le preguntas a cualquiera en el mundo, verás que nadie los quiere.

El Creador hizo una sola cosa: ¡un punto!, Nada más. La Luz entró en el punto y comenzó a interactuar con él. La propiedad de la Luz es el otorgamiento, la cualidad del punto es recibir. Ellos constituyen dos estados opuestos: positivo (+) y negativo (-), un poder microscópico de la Luz (otorgamiento) y una pequeña fuerza de recibir contraria a ella. Estas dos fuerzas siguen evolucionando constantemente.

El Creador no hizo nada más que esto. El Creador es algo intermedio, externo, que se llama Atzmuto (Por Él mismo). Para alcanzar las propiedades de Atzmuto y ser capaces de percibirlo, tenemos que combinar ambas propiedades para que sean iguales, similares entre sí; la propiedad de la recepción debe volverse idéntica al atributo de otorgamiento. En otras palabras, la propiedad de recepción debe aprender a otorgar de la forma en la que lo hace el poder de dar.

Cuando nos volvemos iguales al atributo de otorgamiento (la Luz) comenzamos a equilibrarnos entre estas dos fuerzas, experimentando así la fuerza llamada Atzmuto, que creó tanto la Luz como el deseo. La Luz proviene directamente de Atzmuto y es de hecho su propiedad denominada “algo que surge a partir de algo”, mientras que el deseo egoísta representa “algo que surge a partir de la nada”. Sin embargo, ambos se derivan del Creador.

Por lo tanto, tan pronto como logramos similitud entre el deseo y la Luz, al hacerlos paralelos entre sí, comenzamos a sentir una tercera fuerza.

En la Cabalá, esta idea se expresa por medio de la idea de las tres líneas. La línea izquierda representa el poder del deseo (el egoísmo), la línea derecha simboliza el poder de la Luz (otorgamiento), mientras que la línea media, es la tercera fuerza que surge de la comparación entre las dos primeras.

Cuando recibimos una parte que pertenece al deseo y al mismo tiempo, obtenemos otra parte de la Luz, las comparamos dentro de nosotros mismos de tal manera que se equilibren e igualen, así es como nosotros revelamos al Creador mediante la utilización de la línea media.

Aquí estamos hablando de leyes de la física, no hay nada más allá de ellas. Es igual en cualquier ciencia; nosotros utilizamos el método de comparación a fin de encontrar un tercer parámetro, el valor inicial. ¿Cómo más podemos definirlo?

Con el fin de conocerlo, tenemos que demostrar al menos dos de nuestras propiedades opuestas, de manera que al compararlas, otra persona pueda reconocer y entender quiénes somos. Sólo al contrastar diversas cualidades es posible comprender, medir, y pesar algo.

Esta es la razón por la que el Creador nos dio la posibilidad de existir entre un “más (+) y un menos (-)”. Al recibir de Él, y comparar lo que hemos recibido, lo alcanzamos a Él. Esto se aplica a todas las esferas de nuestra vida. En la tecnología, nosotros determinamos cuál es la fuente de energía al saber quién es el consumidor. Sin el egoísmo o la Luz que fluye a través de nuestro ego, no podemos darnos cuenta o sentir con qué estamos tratando.

Después de que el Creador generó un punto negro que es opuesto a la Luz, siguieron evolucionando por su cuenta dos cualidades (más y menos). No hay nada más en juego. El acto de creación se detuvo en ese punto, además, vemos que el avance ocurre por sí mismo y se origina desde los dos opuestos. Ya no hay interferencia en Su nombre Atzmuto (Él, Sí mismo).

Nuestra naturaleza evoluciona constantemente. Esto significa que podemos pronunciar: “¡El Creador no existe!” Vemos que todo lo que nos rodea cumple con ciertas normas, la vida está definida por las rígidas leyes que existen universalmente.

Sin embargo, si nos esforzamos por encontrarlo a Él (alcanzar el nivel superior) tenemos que empezar a ser equivalentes. ¿Cómo?, sólo colocándonos entre “un más” y “un menos”. ¿Cómo nos ponemos en esa condición?, sólo si asociamos nuestro “menos” con nuestro ego y nos las arreglamos para vincular el “más” con el grupo.

Cuando hablamos de “nuestro ego” no nos referimos al deseo de festejar, beber, comer, entretenernos, o tener gran cantidad de tiempo libre. No. Nos referimos a nuestra resistencia a conectarnos con nuestros compañeros de grupo. Este es el único factor que hace la diferencia. Si seguimos tratando de unirnos con nuestros amigos más allá de nuestro ego, finalmente obtendremos tal fuerza dipolar, tal fuerza magnética, que seremos capaces de revelar al Creador dentro de ella. En este nivel de fusión con el grupo, surge la propiedad de Atzmuto.

 

Estoy hablando de las condiciones físicas y las leyes elementales. No podemos ignorarlas. El problema es que nosotros tenemos que estar situados dentro de este esquema. ¡Lo intentaremos!

(74143 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección 1)

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