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No esperes volver

Dejaremos la cuarentena y entraremos en un mundo nuevo con una economía diferente, diferentes prioridades y perspectivas, con otras limitaciones y oportunidades. Mientras mejor lo comprendamos ahora, más fácil será adaptarnos.

A pesar del drama que los medios aman tanto, cuando expertos apropiados y personas sobrias reflexionan sobre la etapa actual de desarrollo, no lamentan el pasado y encaran el futuro con esperanza.

El denominador común es innegable: el progreso científico y tecnológico que conocemos, se desaceleró hace mucho tiempo y puso al mundo ante amenazas globales, que son sus efectos secundarios e integrales. En pocas palabras, en el camino anterior, nos destruimos desperdiciando recursos sin piedad e inculcando el paradigma de la degradación del consumidor en la mente de la gente.

Denny Dorling, columnista de The Guardian, cree que el coronavirus se volvió una alarma de emergencia, el botón de freno de emergencia que ayudará a la humanidad a despertar y pasar a otra pista. Es hora de romper el estupor.

Nos dijeron que íbamos a un mundo brillante, ilustrado, culto y civilizado, pero al mismo tiempo, éramos conducidos a la oscura realidad de corporaciones internacionales, al capital internacional, trabajo interminable, desempleo desesperado, constantes crisis ambientales y un embotamiento total

Sin embargo, las tendencias se desmoronan, lo queramos o no. El futuro llama a la puerta y no será nada como en el pasado. Si lo rechazamos e ignoramos, el mundo corre el riesgo de caer en una turbulencia, en comparación con la que el coronavirus parecerá un juego de niños. Por eso, es necesario responder a esta llamada de alarma ahora mismo.

Según la sabiduría de la Cabalá, cada nueva etapa incluye cinco pasos. Primero nace, luego aparece realmente, luego comenzamos a prestarle atención, luego nos resistimos a los cambios que enfrentamos y finalmente aceptamos por falta de otra salida.

En este algoritmo de maduración, el coronavirus en sí no será un desencadenante decisivo. Hasta cierto punto, nos aleja de lo viejo, aunque no nos permite acostumbrarnos a lo nuevo y hasta ahora no se revela ni se aclara en nuestra mente.

Sin embargo, el proceso inició y con el tiempo, pensamos que podríamos olvidarlo como una pesadilla, pero no funcionará. Luego pensaremos en cómo construir nuestra vida futura e inevitablemente tendremos que flotar sobre la niebla.

La esencia de la situación actual es que requiere cambio en las relaciones socio económicas y adoptar un nuevo enfoque para asignar el presupuesto. Desde 2008, quedó claro que, en tiempo de crisis, se le dará a la gente una vida digna.

Ahora lo comprendemos: la vida no sólo debe ser tolerable, en general, se debe tener cierto nivel económico y un significado, integral y mutuamente enriquecedor a nivel humano

A esto nos lleva el período de aislamiento y el mundo no puede esperar el final. Ahora, con desesperanza, nos privamos de nuestras alegrías anteriores, porque entendemos que somos responsables unos de otros. ¡Somos responsables incluso sin el virus!

Esta es la lección clave, ¡y no te la debes perder! El contorno de una sociedad futura emerge y es más uniforme, solidario e interconectados; todo necesita ser reestructurado gradualmente: escuelas, profesiones, sistemas y puntos de vista.

Al principio, parecerá artificial, crudo y extraño. ¿Qué puedes hacer? Aún se deben usar zapatos, cultivar fruta, educar a los niños. Pero esto permitirá que el mundo ingrese a una era inevitable y nueva, sin excesos causados ​​por su rechazo total.

Y aquí, nosotros, el pueblo de Israel, debemos desempeñar una misión decisiva. ¿Por qué? Porque siempre estamos abiertos a lo nuevo. No sólo lo aceptamos, lo acercamos y le damos forma. Sorprendentemente, dos opuestos viven en nosotros: un compromiso firme con nuestros fundamentos originales y una disposición fantástica para el cambio, adaptabilidad sin precedentes, búsqueda eterna e impulso eterno.

Desafortunadamente, no queremos entendernos a nosotros mismos ni de dónde viene ni qué significa. Pero el tiempo no espera; demuestra claramente al mundo que esas cualidades nuestras se están volviendo críticamente importantes. Podemos entender y aceptar lo nuevo al dar un buen ejemplo a todos.

Pero, mientras estamos en cuarentena, otras naciones del mundo nos odian cada vez más. No reconocen las verdaderas causas del odio, pero sienten que las estamos perjudicando. Hoy, por supuesto, estamos acusados ​​de esta pandemia y, al mismo tiempo, esperan vacunas de nosotros.

En realidad, todo el mundo espera de los judíos, cura de su dolencia principal: su ego. Y mientras no lo entendamos, el antisemitismo florecerá. Pues, está impregnado de humanidad desde que los judíos se convirtieron en nación al pie del monte Sinaí.

Por eso, sólo una cosa nos ayudará, a nosotros y al mundo: que Israel despierte de la hibernación. Es otra lección del coronavirus. No importa si lo ignoramos, no ayudará. Aún esperan nuestra ayuda, incluso si somos estigmatizados y acusados ​​de pecados totalmente delirantes.

¿Qué podemos darle al mundo? ¿qué aceptará de nosotros con sincera gratitud y reconocerá que es «pago de deudas»?

Comunicación. Podemos darle al mundo una conexión humana que resuelva todos los problemas. Podemos formar una sociedad que cumpla con el desafío del tiempo.

En nuestro siglo, en forma peyorativa se le llama «socialismo», yo no le temo a esta palabra. Sí, el socialismo es también nuestra descendencia. Y aunque en él se encuentra la ignominia del experimento soviético, es sólo que no debes tomar una fruta inmadura, es imposible imponer por fuerza relaciones para las que ni la gente las circunstancias están maduras.

Esto lo describió mejor Mark Golansky, doctor en economía, que en 1987 habló del colapso inminente de la URSS como si lo hubiera visto con sus propios ojos: «El tiempo del capitalismo», escribió, «es el período moderno de desarrollo, el tiempo del socialismo es el futuro período de madurez. Estos dos sistemas son en realidad dos etapas sucesivas de la existencia de la humanidad y es mejor que no se crucen en el tiempo.

“El capitalismo no será apto para una sociedad madura. Para mantener el nivel de vida alcanzado, la sociedad necesita un sistema más resistente a la agitación ambiental y menos sensible a la rentabilidad. Esa conclusión inequívocamente guía a pronósticos que dicen en el momento de la transformación del capitalismo en socialismo, es un nivel tan alto de integración del sistema capitalista mundial que se convierte en uno e indivisible”.

Nos acercamos a este hito. El coronavirus, de hecho, es parte del problema ambiental que enfrenta la humanidad.

Cabalá agrega otra capa que lo une todo: hoy, nos enfrentamos, no con la naturaleza, sino con nosotros mismos. La naturaleza no es espontánea, es nuestra madre y siempre nos ayuda con nuestro nivel de desarrollo. Hoy, la presión sobre la naturaleza es causada porque llegó el momento de crecer y cambiar. El mundo está casi maduro ¿quién ayudará a entender lo que sucede si no somos nosotros?
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Si queremos estar sanos

El coronavirus nos separa y dice: «Si quieres estar sano, no puedes estar en contacto otros. No te acerques más de dos metros, mantén la distancia».

Muchos trabajos no podrán continuar y la sociedad humana no podrá funcionar normalmente: país, familia y mundo ¿qué hacer?

Pueden acercarse a otros, sólo si desean el bien para ellos. Si me acerco sin intención de usarlo, sino para ayudarlo, empezaré a ver que así el virus no es contagioso, no nos separa, por el contrario, nos permite conectarnos. Sólo cuando nos acercamos impulsados ​​por interés propio, el virus nos infecta y nos enferma.

La contradicción es que, desde el punto de vista de la naturaleza, todos estamos conectados, pero nuestra naturaleza interna, rechaza esa dependencia mutua, reconoce sólo la conexión egoísta. Si queremos unirnos en beneficio común, para que todos estemos contentos, el virus no nos obstruirá. Por el contrario, será útil y fortalecerá nuestra conexión.

Sin embargo, no esperes que el coronavirus nos permita acercarnos ni encontrar una vacuna, si no cambiamos. Pues, si volvemos a la vieja forma, ¿para qué apareció?

El virus nos dejará sólo si cambiamos nuestra actitud hacia la naturaleza. Muestra que los egoístas, como nosotros, no deberían acercarnos y nos envía a casa en cuarentena. Nos da oportunidad de familiarizarnos con una nueva realidad.

El coronavirus dice: “¿Crees que deberías tener más y más negocios? ¡Incorrecto! Deja de devastar el mundo, deja de envenenar el aire y el agua. Debes construir una nueva vida de una forma nueva».

En la naturaleza, hay una fórmula de equilibrio entre todas sus partes. Podemos verlo en todas sus leyes: físicas, químicas, biológicas, zoológicas. Todas las leyes son con base en el equilibrio de fuerzas positivas y negativas, más y menos, bien y mal, otorgamiento y recepción.

Por eso, no podremos hacer nada contra el coronavirus. Cruzamos la línea roja al romper el equilibrio de la naturaleza, contaminamos océanos y atmósfera. Todo lo que el hombre toca con sus manos sucias, lo ensucia. Debemos corregir nuestra actitud hacia la naturaleza y hacia los demás.

No creo que haya una solución rápida. Lo más probable es que el coronavirus se quede con nosotros por muchos meses. Hay varias formas de resistir el virus: la cuarentena general, como se hace en la mayoría de los países o seguir la vida como de costumbre y esperar que la epidemia termine por sí sola, como decidieron hacerlo en Suecia.

Sin embargo, el único método efectivo es cambiar la naturaleza del hombre, nuestra actitud hacia la naturaleza, hacia el mundo inanimado, vegetal y animal y especialmente en las relaciones entre la gente.

La humanidad debe existir como parte integral de toda la realidad, es decir, actuar en su beneficio, en lugar de destruir nuestra pobre Tierra. Todos tendremos que aprender a tratar a la naturaleza como un organismo vivo y mantener el equilibrio con fórmulas claras.

El objetivo del coronavirus es cambiar la naturaleza humana. Los humanos son el único elemento de la naturaleza que la perjudica. Sólo nosotros estamos en desequilibrio con ella.

El hombre tiene libre albedrío y no lo controlan sus instintos naturales, como la materia inanimada, las plantas y los animales. Por eso debemos tomar control de nosotros y aún no se hace en ningún país. Por eso, el virus aún no va de ninguna parte.

¿Qué debemos hacer para que el virus desaparezca? Es muy simple. La naturaleza es un sistema integral y todas sus partes están conectadas y se apoyan entre sí. La humanidad también debe ser parte de ese sistema que apoya, une, equilibra y promueve una integración aún mayor de todos los elementos de la naturaleza. Esta es nuestra responsabilidad como seres humanos.

Tenemos un gran poder y debemos tratar la naturaleza con cuidado, como una madre, como un sistema integral y perfecto. Si lo hacemos conscientemente y con comprensión, viviremos felices. Si no, vendrán nuevos virus, uno tras otro, hasta que nos borren de la faz de la tierra.
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De Kabtv «Perspectiva global» 10/abr/20

No hay vuelta al mundo pasado

El coronavirus ayudará a la humanidad a pensar en su futuro, en lugar de pensar en qué comprar y en cómo divertirse. El virus ya hizo su trabajo y despejó nuestros pensamientos.

Ahora sólo tenemos que averiguar a dónde vamos. No necesitamos explicarle a nadie que nuestra vida no vale nada, el virus ya nos lo explicó. Pero la pregunta sigue siendo: ¿a dónde debe ir la vida?

Construir un grupo, un Partzuf espiritual, es lo mismo que construir un templo, la casa del Creador, donde resida la cualidad de otorgamiento, la fuerza de amor que nos une, es decir, la fuerza superior.

Pero veo que ayer luché por esa actitud y pensé en ello, hoy no quiero nada. Me levanto por la mañana sin deseo de ver a nadie. Tenemos una reunión con los amigos al mediodía y no quiero reunirme con ellos ¿qué tengo que hacer?

Está escrito que todos los días debemos construir de nuevo el templo. Es bueno que desaparezca; es señal de progreso si todos los logros de ayer desaparecen como el agua en la arena y tienes que comenzar de nuevo.

Luego trabajo una y otra vez en la construcción del templo, la decena, para incluir lo más posible, el mundo entero, donde todos actúan en otorgamiento mutuo y amor. En este templo, la fuerza de amor y otorgamiento, que se llama, Creador, reinará y llenará todos los deseos unidos por el amor.

No pienses que está demasiado lejos ¿quién podría haber imaginado que el coronavirus vendría y cambiaría todo nuestro mundo, toda nuestra vida? Enormes fábricas, bancos, corporaciones, miles de millones de dólares, ejércitos, todo lo que la humanidad construyó durante miles de años, ahora desaparecen. No quedará nada. No seguirán operando después de que el virus desaparezca. El virus cambiará nuestra vida, borrará todo lo viejo.

El virus crea un espacio vacío en la humanidad y necesita llenarlo con amor y cuidado mutuo, logrará la fuerza de otorgamiento entre nosotros. Pensaremos que no podemos hacerlo, pero sí podemos. Lo único que tenemos que hacer es abrir un pequeño agujero del tamaño del ojo de aguja y el Creador abrirá la puerta a un mundo nuevo.

Gradualmente, sentiremos que el mundo está incluido en la decena. Mientras más intentemos influir en el mundo desde la decena, más se concentrarán la fuerza dentro de ella. Como resultado, la decena contendrá toda la realidad, incluido el Creador.

Antes que nada, te aconsejo que olvides todo lo que fue. Las crisis financieras y otros problemas están en el pasado y no hay retorno. ¡Debemos entender que el viejo mundo no volverá! ¿Cómo será el nuevo mundo? En la forma en que lo construyamos.

Debemos dejar de lamentar, de una vez por todas, el pasado; el viejo mundo ya no existe en la naturaleza. No hay sistemas que nos permitan volver al estado anterior a la crisis ni a funcionar como antes. Además, si aún queda alguno de esos sistemas, necesitamos deshacernos de ellos para limpiar el lugar.

El mundo será totalmente nuevo, Dios no quiera que mantenga la forma antigua. Pues, enfrentaba al colapso total, estaba en el umbral de una guerra mundial y de desastres ambientales. Entonces, ¿por qué añorar lo que fue? ¡Debemos construir un mundo nuevo!

De cualquier forma, se construirá, pero es mejor hacerlo de acuerdo con nuestro deseo para que queramos hacerlo y ayudar. Esto se llama «hacer que tu deseo sea como el deseo del Creador». Esto es lo que debemos hacer y así tendremos éxito. Si no lo hacemos, ¿volveremos a caer en malos hábitos y repetiremos los mismos errores?

Construimos un sistema en nuestro mundo con el que sólo nos confundimos. El sistema nos obligaba a volar de un extremo al otro del mundo, a trabajar continuamente y a enviar a nuestros hijos a diferentes actividades para que no sufrieran porque sus padres no estaban en casa.

Construimos un sistema que nos engañó, que creó la ilusión de que vivíamos. Nos convertimos en esclavos del sistema: lo iniciamos, pero nos ató. ¿No fue suficiente?

El sistema ya no podía seguir funcionando. Ve en lo que se convirtió la «Europa unida», los terribles errores que cometieron en el camino, atrajeron a extraños. Hay muchos más ejemplos: Estados Unidos se desgarra por las disputas entre liberales y conservadores, Rusia y Ucrania, se volvieron enemigos, el conflicto israelí-árabe, ve a lo que llegamos.

Debemos pensar en un mundo nuevo. El virus nos da oportunidad, pero tenemos que ayudarlo. No podemos soñar con volver al viejo mundo, sólo podemos esperar el nuevo. El nuevo mundo debería ser un mundo de otorgamiento, amor y cuidado mutuo. Realmente espero que el virus no pase sin dejar rastro y que nos lleve a un mundo nuevo. Sin embargo, sólo es posible si queremos el nuevo mundo y pediremos que suceda.

Nuestra oración es muy importante, porque aparte de nuestro grupo Bnei Baruch, no hay nadie que le pida al Creador que fortalezca la fuerza de otorgamiento. Es exactamente el estado de Pésaj cuando «Y los hijos de Israel suspiraron por el trabajo y gritaron y su clamor ascendió a Dios «. Esperemos que esto suceda.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 19/mar/20

¿Por qué nos castiga la naturaleza con el coronavirus?

Mientras más nos desarrollamos, la naturaleza, cada vez más estricta, nos exige que mantengamos equilibrio entre recepción y otorgamiento. No podemos mantener ese equilibrio y conforme avanzamos, más sufrimos. 

No son fuerzas del mal que se vuelven en nuestra contra, sino un desequilibrio, entre fuerzas de recepción y de otorgamiento, cada vez más grande. La fuerza de recepción, el deseo de disfrutar, crece constantemente, pero no está compensado ni corregido, por el deseo de otorgar. Por esto la naturaleza parece castigarnos. No es un sistema primitivo que nos castiga de forma instantánea y podemos entender lo que sucede, no es como si pusieras la mano en el fuego, te quemaras y la próxima vez no lo haces. Más bien, el sistema de la naturaleza es enorme y muy complejo, por eso, cuando recibimos una reacción negativa en alguna parte, no sabemos exactamente de dónde ni por qué viene. 

Resulta que aprender la lección no es fácil. La humanidad aún no se da cuenta de que el ego daña y provoca todos los infortunios en el mundo. Nunca culpamos a nuestro ego, que constantemente crece, nos demanda y nos obliga a recibir siempre en nuestro beneficio, por cualquier medio. No podemos entenderlo y pensamos que todo está bien. 

La humanidad no ve que su deseo de disfrutar es la fuerza del mal. Además, el egoísmo es la máquina del progreso, sin él, regresaríamos a las cuevas. Por lo tanto, no tenemos elección, más que desarrollar nuestro deseo egoísta cada vez más e intentar darle la satisfacción que exige. 

Últimamente, hemos estado corriendo para satisfacer nuestro deseo consumista, para vender más y ganar más en nuestro ego. Esto define nuestra generación: ya no elaboramos productos esenciales para la vida, nos hemos sofisticado tanto, en el intento de satisfacer los caprichos de nuestro ego imprudente.   

Por eso la naturaleza nos castiga, por usar nuestro deseo excesivo y desenfrenado de disfrutar, que exige cosas totalmente innecesarias para vivir. El deseo de recibir es parte de la naturaleza, pero lo usamos de forma incorrecta. En lugar de llevar al sistema de la naturaleza a la armonía, utilizamos el deseo de recibir a nuestro capricho y sacamos de balance a la naturaleza. 

En vez de mantener un balance correcto entre la fuerza de recepción y la fuerza de otorgamiento, creamos desequilibrio en una dirección o en otra; por eso, hay distorsión en la naturaleza. Como resultado, hay plagas de la naturaleza que nos afectan. Les abrimos la puerta con nuestras relaciones incorrectas. 

¿De dónde vino el Coronavirus y otros virus que se manifiesten en el futuro? Sólo de la conexión egoísta e incorrecta, entre todas las partes de la sociedad humana. 

Estamos en el grado más elevado de la naturaleza, por eso, con nuestras relaciones torcidas provocamos distorsiones en los niveles inferiores: animal, vegetal e incluso, en la naturaleza inanimada. En el nivel inanimado, vemos que todo el globo está explotando desde cataclismos: tifones, erupciones volcánicas, calentamiento global o formación de glaciares. 

Las distorsiones en el nivel vegetal nos llevarán al punto en el que no tengamos nada para comer. En el animal, veremos la aparición de distintos virus y puede haber miles de ellos. Además, aún estamos por ver la infestación de langostas, como en las plagas egipcias. 

Causamos todas estas plagas con nuestras propias manos, al relacionarnos con los demás en forma distorsionada. Engendramos toda clase de manifestaciones horribles en los niveles inferiores que consumen los productos de nuestro trabajo, como un tumor canceroso.   

Bajo esas circunstancias, el coronavirus es corrección para compensar las distorsiones que creamos a nivel espiritual en nuestra conexión. Como resultado, incluso las distorsiones de niveles inferiores, se están revelando y nos obligan a cambiar hacia la corrección. 

Gracias al coronavirus, ya producimos menos bienes, viajamos menos y tenemos menos diversión. La humanidad se relajó y aplacó su ego arrogante que está destruyendo el planeta.  

Si la epidemia empeora, el mundo se detendrá completamente: todos se quedarán en casa, en vez de volar de un lado a otro del mundo, dejaremos de hacer toda clase de cosas estúpidas. 

Ayer, las noticias mostraron un aeropuerto totalmente vacío. 

Es una corrección; ¿por qué la gente necesita correr a algún lado? Ahora tendremos tiempo de pensar lo que estamos haciendo. De pronto, estamos aterrorizados: ¿qué estamos haciendo? ¿por qué fuimos a cierto lugar y gastamos el dinero que ganamos con cargas de trabajo extra?  

Ahora, nos podemos sentar tranquilamente y pensar. De hecho, hay algo en que pensar. Nos podemos comunicar con los demás, hacer algo útil. ¿Cuál es el beneficio de ver algunas piedras en Roma o París? Mejor veo a mis amigos, vecinos y familia. Finalmente, veré a mis hijos, porque ya olvidé cómo son y su nombre.

Le preguntaré a mi hijo: “Querido, cómo va la escuela? y responderá: “Ya no vamos a la escuela desde hace mucho tiempo, estudiamos en línea”. De esta forma tendremos tiempo para platicar un poco y llegar a conocernos mutuamente. 

Resulta que es una corrección. Sirve para que la humanidad se detenga y sienta su impotencia e incapacidad para controlar todo. Podemos detenernos en un segundo y hacer cualquier cosa con nosotros. 

Si mañana aparece un virus en la agricultura ¿qué comeremos? Eso es en lo que debemos pensar, en lugar de matarnos uno al otro y hacer juegos políticos. No puedes actuar con egoísmo si no tienes nada que comer. Entonces, comencemos a pensar en la vida, no en controlar al mundo, cada quien en su propia arrogancia.
[261260]
De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 5/mar/20, Escritos de Baal HaSulam, artículo “La Paz

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El coronavirus viene del futuro

El coronavirus nos ayuda a obligarnos a conectarnos más. Parece paradójico porque ahora vemos que las comunidades donde había conexiones más estrechas fueron las más afectadas por el virus ¿cómo nos ayuda un virus a conectarnos si nos divide?

Sucedió porque estábamos unidos con base en deseos egoístas. Pero si nos conectamos sólo para ayudarnos mutuamente, para adquirir mente y sentimiento comunes, comprensión y logro comunes, nos elevaremos por encima del virus.

La naturaleza no le dio al virus la tarea de dividirnos. El virus nos separa sólo porque somos egoístas y nos dañarnos mutuamente. Pero si queremos conectarnos, el virus no actuará contra nosotros. No funciona así. El virus procede de la ley general del universo, donde todas las fuerzas opuestas de la naturaleza están conectadas en un todo, incluidas las personas conectadas como un solo hombre.

El coronavirus viene del futuro, de nuestro estado avanzado. Nos lleva hacia el mañana, a un estado de unidad y a comprender que pertenecemos a la naturaleza y estamos obligados a convertirnos en un hombre con un corazón. El virus ciertamente hará su trabajo.
[262973]
De Kabtv «Perspectivas globales», 10/abr/20

¿Qué es la propiedad de conexión?

Pregunta: ¿Qué es la propiedad de conexión?

Respuesta: La propiedad de conexión es cuando intentamos unirnos por encima de nuestro egoísmo, a pesar del ego. Eres egoísta. Yo soy egoísta, pero intentamos suprimir nuestro egoísmo y nos organizamos para lograr nuestra conexión. Estar en sintonía con la conexión es el Kli (vasija) espiritual. 

Lo que recibimos por encima de nuestro ego se llama “fe por encima de la razón”. Sólo de esta manera podemos recibir la Luz superior. La Luz superior no puede entrar en el deseo en sí, sino que entra en la intención de unirse.
[261927]
De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 16/feb/20

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¿Con qué deseos trabajamos?

Pregunta: ¿Con qué deseo debemos conectar, con el de espiritualidad o con cualquier deseo?

Respuesta: Sólo espiritualidad. Los otros deseos no nos interesan. Son diferentes ¿para qué preocuparnos por ellos?

Si tienes alguna aspiración en la vida; por ejemplo, convertirte en músico o zapatero. No importa. Sólo me importa tu actitud hacia el Creador. Sólo en esta intención, en este deseo, quiero acercarme. Los demás deseos no me conciernen, son corpóreos.

No me interesa lo que haces: familia, trabajo, pasatiempos. Para mí, lo único importante es tu meta hacia el Creador y mi meta hacia el Creador. Si los combinamos, seremos más fuertes y estaremos más cerca de recibir la Luz superior de Él.

Pregunta: Si alguien en esta cadena no desea revelar al Creador, ¿puede afectar a todo el sistema?

Respuesta: No. Esos deseos no pueden afectar el sistema. Por supuesto, puede haber de todo entre nosotros, pero no afectan a los demás porque cada uno se conecta de acuerdo con su deseo. Y si no tienen deseo verdadero de espiritualidad, no se conectan con nosotros. Existen en su forma animal, pero en espiritualidad, no están con nosotros.

Pregunta: Hay deseos espirituales más fuertes y más débiles ¿se absorben entre ellos?

Respuesta: Nadie absorbe nada ni a nadie, porque todos los deseos son totalmente diferentes. Difieren unos de otros. Lo único que pueden hacer es conectarse.
[262018]
De Kabtv «Fundamentos de Cabalá»,  16/feb/20

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Cuando alguien abandona el grupo

Pregunta: ¿Qué pasa con el punto en el corazón, si alguien viene al grupo con entusiasmo y después de algún tiempo, por alguna razón, se va? ¿se puede ver qué pasa con su punto en el corazón?

Respuesta: Por supuesto. Lamentablemente, hay esos casos. Si alguien deja el grupo, significa que regresa a este bajo mundo y rechaza el avance espiritual. Como regla, esto viene porque su orgullo no le permite rebajarse ante sus amigos y unirse al grupo. Debe comprender que no importa lo bajo, pequeño o insignificante que pueda parecerle el grupo, debe rebajarse, entrar en él y estar con todos en un nivel igual o incluso más bajo.

Lean lo que Rabash escribe sobre la inclusión en el grupo.
[261920]
De  Kabtv «Fundamentos de Cabalá», 9/feb/20

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Modernización del alma

El cabalista siente la muerte del cuerpo físico como si se estuviera cambiando la camisa. Si lo principal soy yo, no la camisa, es decir, el alma, no el cuerpo, si cambio de camisa, gracias a este cambio, obtengo un atuendo cada vez más elegante.

No hay nada aterrador en la muerte, excepto la pérdida de la capacidad de hacer correcciones. Pero si no hice correcciones en esta vida, puedo devolver la camisa con calma porque no tengo nada de que arrepentirme.

Pregunta: ¿Por qué el cabalista trabaja en su corrección cada vez, como si comenzara a vivir de nuevo, aunque, también tiene que morir en algún momento y cambiar su cuerpo?

Respuesta: Hay una gran diferencia entre la forma que cada uno cambia a lo largo de su vida y la nueva forma por la que debe morir. Será una nueva realidad, una renovación importante, como si constantemente reparara mi computadora, le instalara nuevos programas y en algún momento, de repente, descubro que ya no es adecuada y tendrá que ser cambiada.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 11/mar/20, Escritos de Baal HaSulam, La paz

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Respuestas a sus preguntas, part 239

Pregunta: ¿Hay entre sus estudiantes, algunos que tratan y están dispuestos a probar prácticamente o al menos, a discutir seriamente, métodos educativos que no están especificados en las fuentes?

Respuesta: Nosotros sólo discutimos el método de Cabalá.

 Pregunta: Todo lo que existe en el mundo corporal es consecuencia de las fuerzas espirituales ¿estas fuerzas no son totalmente alcanzables ni siquiera para los cabalistas que están en niveles altos?

Respuesta: En la medida del ascenso espiritual, se comprende la imagen completa de las fuerzas superiores y su descenso a este mundo.
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