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Después de la pandemia

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana

“Sólo si no colapsa, se repara”, dicen. Y añaden, “Algún día”. Yo digo “No se recuperará”. Pero el colapso no es necesario. Todos tenemos la tarea de sobrevivir al actual período, con el mínimo de pérdidas.  Para lograrlo, necesitamos ahorrar nervios y recursos, apoyar a los demás, relajarnos, pero no “desconectarnos”. Y lo más importante, necesitamos entender lo que está sucediendo, para que las consecuencias de la crisis no nos tomen tanto por sorpresa.

Para empezar, sentémonos y tomemos un respiro. El ser humano no fue hecho para el embrollo. Fue creado para pensar y actuar. Así que pensemos: en realidad, ¿qué perdimos? ¿qué nos motivó en esa vida? ¿para qué vivimos? ¿qué hicimos útil y con sentido? ¿qué preparamos para el futuro de nuestros hijos?

Francamente, sólo nos servimos uno a otro por dinero. Con o sin afán, cumplimos el principio formulado claramente por nuestros sabios hace miles de años: “Vayan y saquen provecho unos de otros”.  Parecía que funcionaba. Pero ¿qué atención nos dimos, que nos agotamos como hámster en su rueda de consumismo, sin pensar en nada más?

Imagina por un segundo, si venimos de otro planeta desarrollado y nos vemos unos meses atrás, no habría sido muy buena imagen. No, no en el sentido tecnológico, sino en lo más esencial de nuestra conmoción y ajetreo. Su “beneficio”, como el smog encima de la Tierra, ya se está empezando a dispersar.  Y de pronto, el virus llegó. “Deténganse, paren”, nos dijo. “Miren lo que han hecho al planeta y a ustedes mismos”. Miren más allá del mañana”.

Si realmente analizamos, sin maquillarlo, veremos que íbamos, no sólo hacia el colapso ecológico, sino que pudo haber llegado una guerra. De hecho, íbamos hacia los brazos de la guerra, hacia un estado de globalización desesperada, hacia un callejón sin salida de contradicciones. Así es la naturaleza humana: Cuando se está procesando una masacre, la sacamos de nuestra conciencia y al mismo tiempo, la toleramos, incluso la invocamos.

Aún no llegamos a ese grado de avance, pero la avalancha de consumismo desenfrenado llevó a la humanidad hacia el abismo. Paradójicamente, el virus nos está salvando. Fuimos salvados del egoísmo, en la necesidad de “absolución”, para restablecer el mercado de consumo.

Así que ¿vale la pena regresar? ¿qué olvidamos? ¿hay vida después del virus?

Estamos empezando a conocer de nuevo a nuestra familia, a nuestro mundo y a nosotros mismos.

Antes, muchos sólo dormíamos en casa, ahora vivimos ahí. Usábamos el internet por diversión, ahora nos conectamos con otros.

Hay muchas formas. Por supuesto queremos regresar a la rueda del hámster, con su variedad de placeres constantemente nuevos y distintos, tras los que ir y estar incluso dispuestos a soportar los dolores de que nos empujen desde atrás. Pero aún sin quererlo recordamos la amenaza del colapso, los crímenes desenfrenados, la supresión del malestar, las interrupciones en el abasto y la búsqueda del culpable. Finalmente, podemos usar este período para la reflexión.

Por supuesto,nada es fácil, no todos pueden “aguantar el golpe”, pero la experiencia misma, el cambio de ritmo, la perspectiva ¿no nos da un respiro? En los días despejados de trabajo, en una tarde de calma poco usual, escuchamos el eco de algo nuevo. Estuvimos sentados en casa, como niños en su escritorio para aprender algo, para que este “período” no sea en vano.

En cualquier caso, no podremos salir de la crisis tan pronto como entramos. Lo que está pasando ahora, no es pausa, ni vacaciones, ni destierro. Es un despertar. El virus no nos venció, más bien nos sacudió, nos regresó a la realidad, nos da oportunidad de tomar cuidadosamente el timón.

Hoy nos confronta con la necesidad de redefinir nuestros valores en los albores de una nueva era que requiere una actitud diferente hacia los demás y encontrar el propósito que impedimos. El viento se llevó las ilusiones y nos muestra la verdadera imagen. Así que ¿vamos de nuevo a dejar que la mente se nuble con espejismos? ¿nos reconciliaremos con el pasado, con la vanidad eterna, con la abundancia externa y con la devastación interna?

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana.

Nosotros mismos creamos una carrera de ratas y ahora podemos salir de ahí sin tanto golpe externo. Pues, lo principal es lo que está dentro: nuestras conexiones, nuestras relaciones, nuestra participación, la reciprocidad. Es suficiente lograrlo y todos los mecanismos —sociales, financieros, comerciales— empezarán a reestructurarse conforme al nuevo paradigma.

Pensemos en ello: ¿por qué vivimos? ¿cómo podemos construir nuestra vida de forma diferente, sobre principios distintos? La puerta para salir del egoísmo sin límites está abierta, usémosla mientras nuestro ego está golpeado y mudo.

Las aeronaves están en tierra, los barcos en los puertos, deberíamos estar en la escuela. No es humillante. Al contrario, tenemos oportunidad de hacer realmente algo por nosotros mismos.

Toda la vida estuvo dedicada a evitar esa pregunta. Preocupados ante la muerte,  justificandonos lo más posible. Sin embargo, el virus sugiere algo más. Así no podemos huir de la muerte. Para superarla, debemos sobreponernos al egoísmo que nos mata. Nuestro ego limita, nos da una sensación imperfecta y miserable del mundo, con las demandas de nuestro cuerpo. Sintamos el mundo en nuestra estructura general interna, en el alma. Así lo veremos totalmente distinto, infinito, eterno y perfecto.

No tiene nada que ver con la religión. La ciencia de la Cabalá no promueve ninguna creencia. Simplemente desarrolla el alma del hombre y nos hace felices. Ahora, cuando todos nos sentimos dentro de un mismo barco, debemos unir nuestros remos y dirigirnos a un mundo sin fronteras entre los corazones. Así, las barreras que quedan y nos  dividen, desaparecerán. El mundo del mañana se está construyendo ahora.
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Coronavirus: viendo hacia delante

Es como si nos hubiéramos convertido en participantes en un guión de Hollywood y estuviéramos siguiendo el desarrollo de los eventos desde dentro ¿podremos entender la esencia de lo que sucede y anticipar el resultado?

Ya es claro, el coronavirus se convirtió en uno de esos eventos raros, impredecibles con consecuencias a largo plazo que Nassim Taleb llamó “cisnes negros” (eventos no previstos con consecuencias extremas). Más tarde, en retrospectiva, todo se volverá claro y lógico, pero algo ya sucede ahora. Tenemos unas semanas o meses de reflexión ante nosotros y no sería muy sabio perder la oportunidad. Pues, no hay accidentes en la naturaleza y dado que las condiciones necesarias ya están, debemos usarlas con un propósito y no sólo esperar que venga el final.

Frente a nosotros, aparentemente, están varios meses de un estilo de vida inusual. Incluso después de que termine, no regresaremos a la rutina previa. Nuestra vida diaria será diferente ¿cómo exactamente? Depende de si queremos responder las preguntas principales que nos plantea el virus.

“Cuando todo termine, nos preguntaremos por qué tenemos que ir a trabajar a la oficina, ir a la escuela a estudiar o entrenar o ir a comprar en la tienda”, escribe Einat Wilf. Tal vez, ese será el momento en el que dejaremos atrás las estructuras de la revolución industrial.

Analistas, científicos y dirigente de compañías ya están discutiendo el nuevo paradigma digital, cambiando el enfoque de producción, su eficiencia, toma de decisiones y seguridad. La pandemia resaltó el hecho de que nuestro pensamiento inerte no está a la par del ritmo de la tecnología moderna.

Esto, sin embargo, es sólo parte de la imagen. Pues, no se trata tanto de tecnología: el punto es justo el concepto de éxito. Si no perdemos la oportunidad, la humanidad desechará mucho de lo superfluo y vivirá externamente más simple y prácticamente y además, su vida interna será más plena y multifacética. No sólo cambiará nuestra forma de vida, sino la forma en que pensamos y sentimos.

En este punto, lo único que queremos es que todo termine, pero vamos a juntarnos y ver los hechos de frente ¿qué nos dice la situación actual? ¿qué otras enfermedades del mundo nos revela el coronavirus?

El ministerio de salud no nos lo dirá. Sus directivas sólo nos desconectan y nos alejan de la vida que impone la sociedad, de sus valores actuales, ocio y pasatiempos. De pronto, la responsabilidad mutua dejó de ser una simple frase. Las prioridades están cambiando dramáticamente. El entretenimiento se está mudando al espacio virtual.

Es un preludio muy sombrío, pero no trágico. Intentamos aclimatarnos a un nuevo marco. Incluso estamos ayudando a otros, a extraños, eso ayer era una tontería para muchos. Por una parte, estamos limitados. Por otra, estamos descubriendo cosas nuevas inusuales. Es similar a un niño en desarrollo dirigido por su nodriza, ¿no es así?

Siguiendo la ruta de los enfermos, vemos cafés, restaurantes, tiendas, centros comerciales, supermercados y salas de banquetes. En realidad, esta línea punteada de una institución a otra construye casi toda nuestra vida. Viajamos al extranjero y es lo mismo en todos lados: se repite sin fin. Aún cuando en realidad no, sí es finito.

Ahora, viéndolo desde un costado, nos volvemos un poco más maduros y sabios. Imperceptible e implícitamente, una nueva sensación surge en nosotros. Tenemos una nueva actitud hacia ocio y entretenimiento, también hacia otros y hacia nuestra propia vida. La forma antigua se desvaneció como si los lentes se hubieran caído de nuestros ojos y nos expusiéramos a colores nuevos y brillantes.

Lo que hoy parece una prisión, en realidad, nos da la oportunidad de comenzar a tratarnos de forma más profunda y seria. Nos hacemos preguntas que, hasta ahora, fueron diligentemente oscurecidas por el paradigma previo.

En realidad, tenemos una oportunidad sin precedentes para reflexionar. El virus nos está llevando hacia la purificación y a una especie de desinfección de la mente y sensaciones. Está elevándonos hacia un nuevo nivel de pensamiento, entendimiento, deseo y conexión. Sin siquiera saberlo, ya estamos en contacto con un sentido que previamente no teníamos.

Adelantemos la cinta; el virus no será sólo una amenaza, también se convertirá en un descubrimiento. Debilita no sólo al cuerpo, sino conceptos y dogmas caducos, nos abre la puerta hacia un nuevo estado de la humanidad.

Nuestro primer impulso fue cerrar la puerta, calmar la situación y eliminar el obstáculo de la forma acostumbrada. Pero espera, no cierres la puerta de la conciencia. En la naturaleza -en ese sistema integral y único- no hay nada malo, nada equivocado. Todas sus respuestas son verdaderas y útiles incluso si, en cierto modo, son destructivas.

No puedes  luchar contra el virus descontando simplemente el sistema en el cual vivimos. El sistema no se irá a ningún lugar y continuará defendiendo su equilibrio ¿de quién?, podrías preguntar. De nosotros. Somos nosotros los que sacudimos el equilibrio general al sacudir el barco. Estamos orientados a consumir al mundo y a los otros en aras de alardear de forma tonta, por el deseo de estar en una posición más elevada y mejor en comparación con otros. Toda nuestra vida está subyugada a esta tarea, oculta detrás de muchos decorados que se ven sólidos pero son huecos.

Como resultado, en el nivel ambiental, destruimos conscientemente la tierra, Greta Thunberg está en lo correcto en este punto. Más importante, arruinamos la ecología social y fracasamos precisamente en la tarea que nos fue asignada por el sistema.

Nuestras relaciones y todo nuestro “progreso”, actúa en oposición a la naturaleza. Traemos desequilibrio y falta de armonía a todo lo que tocamos. Intentamos conquistar el sistema que nos dio a luz. Exigimos de la naturaleza que nos obedezca en nuestros juegos infantiles y sin sentido.

Por supuesto, la naturaleza está en contra. No es coincidencia que el virus nos fuerce a construir vidas más sanas y relaciones más responsables, a abandonar la producción innecesaria y a cuidar a otros.

Tal vez, crearán una vacuna o cuando la mayoría supere la enfermedad, dejaremos el aislamiento, siendo más maduros y viviendo de forma diferente y mejor. Tal vez le daremos significado a esta pandemia, que hasta ahora parece un “cisne negro”, un obstáculo desafortunado y no previsto en nuestra línea punteada.

Más tarde, se encontrará una explicación lógica para todos los “cisnes negros” ¿pero qué explicación daremos? ¿qué evita que lo hagamos ahora?

Por décadas, hemos deambulado por ilusiones de consumo, destruyendo la vida de futuras generaciones. Nos convertimos en ruedas dentadas de una maquinaria de sobre-producción global e indiferencia, que produce basura y quema recursos humanos y naturales en aras del egoísmo ¿para qué volveríamos a esto?

Incluso si consumiéramos dos o tres veces menos, nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos tendremos una vida más sana y colmada de alegría, mucho más creativa, duradera y universal. Un infortunio común puede ser trampolín hacia el éxito común.

El virus, en realidad, nos da oportunidad de sobrevivir. La naturaleza, a diferencia de la humanidad, no arruina ni destruye nada; sólo desarrolla, arregla y corrige. Nuestra percepción aún no ha llega a esa imagen, pero ya podemos extrapolar a partir de nuestro conocimiento, adelantarnos un poco y mirar más allá del horizonte descrito.

Veremos lo hostiles que fuimos con la naturaleza. Como un grupo de guerreros tártaros, pisoteamos los campos de la naturaleza y arrogantemente intentamos someterla a nuestras demandas egoístas.

De pronto nos veremos frente a la naturaleza y cada uno es toda la humanidad. Cada uno es personalmente responsable por mantener el equilibrio del sistema de la naturaleza. El individuo y el colectivo son iguales, dicen los cabalistas.

El virus es resultado del desequilibrio causado por los humanos en el sistema general. El humano es la parte que va al frente del sistema. Todos los impulsos del sistema están vinculados y se enfocan en nosotros. Dentro de sistema, aprendemos a responder el uno por el otro y además a responderle al sistema en sí.

No olvidemos cumplir con la distancia prescrita, quedarnos en cuarentena, cuidar a nuestra familia y ayudar a otros lo más posible. Ignorarlo sería como enterrar la cabeza en la arena mirando el pasado, cuando el mañana aún está en camino. La humanidad difiere de los animales en que se nos dotó de imaginación y sabemos cómo anticipar el futuro y ver hacia adelante. Nuestro “cisne negro” es mucho más de lo que nos parece.
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La era del coronavirus: es hora de calmarse y repensar nuestras vidas

Medium publicó mi nuevo artículo «La era del coronavirus: es hora de calmarse y repensar nuestras vidas«

Antes de que el coronavirus se convirtiera en un fenómeno mundial estábamos en un estado global muy peligroso.

Sentí que se disparaban las alarmas cuando la tensión global y la ansiedad alcanzaban un máximo histórico. Si se trataba de una deuda mundial cada vez más implacable o relaciones internacionales tensas, así como de enormes cantidades de contaminación, entre muchos otros problemas a escala personal, social, global y ecológica, sentí que nos dirigíamos desenfrenadamente hacia otra guerra mundial.

De una forma u otra, todas nuestras relaciones competitivas, incorrectas y egoístas que habíamos establecido alrededor del planeta necesitaban calmarse.

Entonces, de repente, aparentemente de la nada, vino el coronavirus. Surgió precisamente en un momento muy amenazante cuando todas las tensiones globales estaban a punto de estallar.

Por lo tanto, es mejor que las cosas hayan salido como están por el momento, y que no hayan resultado mucho peores.

Además, más allá de las teorías que se expanden sobre las causas del coronavirus, la fuerza suprema de la naturaleza guía a todos y a todo de una manera muy precisa y cuidadosa. En otras palabras, la naturaleza organizó nuestra salida de una manera muy exacta del terrible estado que estábamos enfrentando.

Nosotros, la humanidad, nos empujábamos a un callejón sin salida. Luego, con relativa suavidad, la naturaleza organizó un nuevo estado y una salida a nuestro enredo.

Y así es que hoy muchos de nosotros nos sentamos en casa sin nada que hacer. Las cosas artificiales y no esenciales con las que nos manteníamos ocupados desaparecerán rápidamente debido a que cada vez sentimos menos la necesidad de usarlas.

En cuanto a nuestras vidas, y las de nuestros hijos y nietos, sería prudente crear nuevos departamentos y equipos, tanto a nivel gubernamental como social, que se ocuparán de brindar una atmósfera de apoyo mutuo a la sociedad. Al hacerlo, todos sobreviviremos a través de esta nueva etapa única de nuestro desarrollo hasta que nos acostumbremos a una nueva forma de vida.

Espero que después de esta crisis, todos los países de las superpotencias que estaban flexionando sus músculos y extendiendo sus tentáculos por todo el mundo, financiera, militar e industrialmente, tales como los países de la Unión Europea, China, Estados Unidos, Rusia, Irán y otros, recuperarán la compostura y se normalizarán. Además, espero ver a la gente calmarse de todo el frenesí de viajes en todo el mundo.

Estoy seguro de que veremos tales fenómenos a medida que salgamos de esta era del coronavirus.

Estoy imaginando un mundo nuevo, uno en el que liberemos más y más espacio en nuestras mentes y corazones para considerar por qué estamos vivos, cuál es el significado de la vida y poner fin a todo el ajetreo.

Hasta que el coronavirus nos golpeó, éramos como niños pequeños corriendo de una esquina a otra de la habitación. 

De ahora en adelante, todo va a cambiar.

Nos volvimos más maduros y la naturaleza, como un padre disciplinador, nos señala con el dedo y nos dice: “¡Eso es suficiente! ¡Siéntate y piensa en lo que estás haciendo! “

Hemos entrado en una nueva era histórica en la que debemos detenernos y contemplar cómo y por qué vivimos nuestras vidas, que necesitamos refrescarnos y, después de ser más pacientes, avanzar con más introspección, experiencia y conocimiento sobre cómo vivir nuestras vidas de una manera más equilibrada entre nosotros y con la naturaleza.

La importancia de las personas de la tercera edad para la sociedad

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «La importancia de las personas de la tercera edad para la sociedad«

La conexión entre niños preescolares y personas de la tercera edad, hoy se lo conoce como “integración intergeneracional”, pero en realidad es un vínculo natural que alguna vez existió en cada hogar y familia. Yo mismo crecí en un hogar con abuelos y abuelas de ambos lados, y recibí de ellos más atención de lo que mis padres me podían conceder.

En forma natural los padres están más ocupados con el cuidado diario de los hijos, y, además, sobrecargados de trabajo. A diferencia de los abuelos que pueden conceder una relación más cálida y cordial. Según la Sabiduría de la Cabalá hay tres generaciones interrelacionadas: niños, padres, y abuelos. En este triángulo precisamente, la relación entre los hijos y los abuelos es una conexión más cercana y especial. Ambos están más conectados a la naturaleza. En los niños hay inocencia, no hay en ellos falsedad ni mentiras y los ancianos ya no tienen necesidad de ellas.

En la relación entre ellos existe un beneficio mutuo. Para los ancianos, es muy importante sentir que aportan; esto les da vida y fuerza para actuar, y los niños les procuran esa sensación. Ya que el niño siempre tiene en qué ayudar, lo que aprender y le da la posibilidad de disfrutar. Cuando los ancianos se juntan con más  jóvenes, ellos tratan de comportarse como si fueran niños, y como resultado ocurre un cambio en sus sistemas que comienzan a actuar como en el niño. ¿Y los niños? Ellos ganan en atención y pueden aprender del conocimiento y la experiencia que aportan los ancianos, ya sea del conocimiento profesional de acuerdo a su especialidad y de su enorme experiencia en la vida.

Nuestra sociedad no sabe aprovechar el potencial humano. Cuando una persona se jubila tiende a cerrarse en sí mismo y a perder contacto con la sociedad. Siente que no tiene ninguna función y no contribuye, y este es el peor de los sentimientos. Estar conectado y contribuir a la sociedad es el metabolismo humano, y en el momento que se le da un papel a la persona que lo compromete a expresarse y a dar de sí mismo a los demás, tiene algo por lo que vivir y esto prolonga sus días. La muerte no llega porque el cuerpo envejece, sino como resultado de estar separado de la sociedad.

Hoy las personas viven hasta los noventa años y más, en lugar de utilizar la sabiduría que han acumulado a lo largo de  su vida, para el bien de los demás, los cerramos en hogares de ancianos donde viven en soledad y recibiendo trato inadecuado. El papel de los ancianos en una sociedad sana es ser fuente de la sabiduría de la vida. Si los ancianos desaparecieran del mundo, inmediatamente sentiríamos que el mundo perdió una fuerza, un poder, un sostén. Son una parte inseparable y muy importante de la naturaleza.

Espero que organizaciones sociales de contacto y conexión entre generaciones, se conviertan en algo común, y todos volvamos a sentir que somos una sociedad que se complementa mutuamente, una sociedad en la que cada persona sienta que es importante y necesaria, y juntos disfrutemos uno del otro y vivamos con salud y alegría.

¿Qué perdón debemos pedir en Yom Kipur?

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «¿Qué perdón debemos pedir en Iom Kipur?«

Nosotros, los judíos, enojamos al Creador –repetidamente, una y otra vez– siempre que dejamos que haya división y odio entre nosotros y no queremos conectarnos.

El Creador desea fuertemente nuestra unidad porque, a partir de esa fuerza de conexión, Él podrá revelarse a la humanidad. Cuando facilita esta acción de conexión, el pueblo judío realmente se convierte en una «luz para las naciones» y un conducto de paz y tranquilidad para todos.

Sin embargo, todo está sucediendo al contrario actualmente.

Debido a nuestra separación, estamos impidiendo que toda la abundancia se propague a través de nosotros por el mundo entero. Y debido a nuestro alejamiento el uno del otro, necesitamos pedir perdón este Yom Kipur (día de la expiación).

El rol del pueblo judío y Yom Kipur

Una parte clave en el servicio de oración de Yom Kipur es leer el libro de Jonás el Profeta. En esa historia, Dios ordena a Jonás decir a los habitantes de Nínive, que se habían vuelto muy abusivos unos otros, que, si querían sobrevivir, debían corregir sus relaciones. Sin embargo, Jonás evade su misión y se lanza al mar en un intento de escapar del mandato de Dios.

Al igual que Jonás, los judíos hemos estado evitando sin darnos cuenta nuestra misión durante los últimos 2.000 años. Esta es la razón por la que hemos sufrido terriblemente. Si queremos evitar más sufrimiento, especialmente hoy en día, en tiempos de crecientes oleadas antisemitas, no podemos permitirnos el lujo de seguir siendo indiferentes al rol que tenemos que cumplir. 

«Dado que fuimos destruidos por un odio infundado y el mundo fue destruido con nosotros, seremos reconstruidos por un amor infundado, y el mundo será reconstruido con nosotros».

Rav Avraham Yitzak HaCohen Kuk, Orot Kodesh (Luces sagradas), vol. 3

Yom Kipur, considerado tradicionalmente el día más sagrado del calendario judío, se observa el 10 de Tishrey. También es conocido como el día del juicio. ¿Pero quién juzga? ¿Y quién es juzgado?

Es el individuo quien se juzga a sí mismo. Estamos acostumbrados a examinar nuestras acciones en el mundo, pero también debemos examinar nuestras intenciones, especialmente con respecto a los demás: como si tomáramos una radiografía de las intenciones de nuestro corazón, comprobando en qué medida fuimos capaces de elevarnos por encima de nuestros propios intereses egoístas para atender las necesidades y deseos de los demás.

¿Por qué? Porque a través de preocupación así, revelamos el mundo tal y como es: un sistema unificado e interdependiente.

El papel del pueblo judío, como explican nuestros sabios, es allanar el camino para la unidad por encima de todas las diferencias como única solución a todos los males del mundo: servir como un ejemplo de unidad para el resto de la humanidad. Sin embargo, ¿qué vemos en lugar de esto? Vemos una división cada vez más profunda y un rechazo mutuo. Y la consecuencia es que las naciones del mundo se quejan de esa conducta perjudicial, nos desprecian, nos castigan e incluso desean aniquilarnos.

Esta hostilidad hacia los judíos se manifiesta en el aumento de los delitos de odio por todo el mundo dirigidos a judíos sin ninguna otra razón que la religión. Solamente en Berlín se denuncian un promedio de dos incidentes antisemitas cada día, un total de 404 casos en 2019 (hasta abril), según ha informado la comisión de la ciudad para la lucha contra el antisemitismo. En la ciudad de Nueva York, los ataques violentos contra judíos están entrando en una espiral fuera de control con un aumento en los delitos antisemitas de hasta un 82% este año en comparación con 2018 (un total de 152 casos hasta ahora, mientras que durante el mismo período del año pasado, hubo 93 incidentes) según las estadísticas del Departamento de Policía.

Día tras día, la compleja sensación de inestabilidad en el mundo hace que aumente la necesidad de calma y satisfacción de las personas. Esto provoca que cada vez haya más sentimientos antisemitas hirviendo en el seno de la humanidad.

La sabiduría de la Cabalá explica que el odio contra los judíos viene desencadenado por nuestra falta de deseo de unirnos: entre nosotros y con el Creador. Cuando estamos divididos y nos rechazamos, bloqueamos el conducto que lleva la fuerza de amor y conexión –y que pasa a través de nosotros– hacia la humanidad. Es entonces cuando emerge con fuerza la demanda insistente de la humanidad por una vida mejor y con mayor unidad; y nos propinan golpes.

«En una generación así, todos los destructores de las naciones del mundo levantan la cabeza y desean principalmente destruir y matar a los hijos de Israel, como está escrito (Yevamot 63): “Ninguna calamidad llega al mundo sino por Israel”». 

Cabalista Yehuda Ashlag, Introducción al Libro de El Zóhar

Transformar un día triste en un día feliz

Yom Kipur es el estado en el que uno revela la fuerza egoísta de separación interna como algo maligno. Una vez que la descubro, puedo acercarme al Creador con este mal y exigirle corrección. Esto transforma el Día de la Expiación en un día de alegría ya que descubro la dolencia del mal que hay dentro de mí, mi naturaleza egoísta. En otras palabras, descubro que mi ego necesita ser corregido para reparar mi relación con los demás: que esa es la causa de toda división, conflicto y crisis en el mundo.

A menudo tendemos a considerar Yom Kipur como un día triste porque no nos damos cuenta de que aquello que se percibe como «malo» puede usarse como trampolín para alcanzar el bien. Lo que se considera bueno o malo depende completamente de la actitud de uno. Pongamos que, durante una visita rutinaria al médico, uno descubre que está enfermo, entonces el mal se revela para que pueda ser tratado y curado. Este es un ejemplo de cómo el descubrimiento de algo malo en ti resulta ser algo bueno.

«No hay un momento más feliz en la vida de una persona que cuando descubre cuán absolutamente impotente es y pierde la fe en sus propias fuerzas, ya que hizo todos los esfuerzos posibles, pero no alcanzó nada. Esto es porque, precisamente en ese momento, durante ese estado, ya está preparado para una plegaria completa y nítida al Creador».

Cabalista Yehuda Ashlag, Pri Jajam: Igrot Kódesh.

Este momento es llamado un «Día de Expiación» personal. Y a partir de entonces, la persona puede estar segura de recibir la luz de la corrección.

Nuestra inscripción en el libro de la vida

Espero sinceramente que empleemos Yom Kipur como una oportunidad para la introspección y nos demos cuenta de la verdadera razón de nuestro sufrimiento y el sufrimiento del mundo con el fin de que podamos cumplir el rol que la humanidad espera de nosotros:

«La nación de Israel fue construida como una especie de puerta de entrada a través de la cual las chispas de la purificación fluirán hacia toda la humanidad, por todo el mundo, hasta que puedan percibir el placer y la serenidad que existen en el núcleo del amor de los demás».

Cabalista Yehuda Ashlag, El Arvut (garantía mutua).

Ojalá todo el pueblo judío sea un ejemplo a seguir y sea inscrito y sellado en el Libro de la Vida, por un buen año.

Israel y el mundo ante una encrucijada: tiempo de un gobierno para todos

Mi artículo en Newsmax: «Israel y el mundo ante una encrucijada: tiempo para un gobierno para todos«

Si los errores de los demás pueden hacernos sentir un poco mejor en nuestro desatino, Israel no está solo en el mundo en su limbo político después de que las segundas elecciones de este año de nuevo no dejaron un claro ganador.

De forma similar, España se dirige a una cuarta elección en cuatro años, como consecuencia de los resultados no concluyentes de las votaciones de abril pasado; y en el Reino Unido, la Corte Suprema señaló que la decisión del Primer Ministro Boris Johnson de suspender el Parlamento  -un aparente movimiento para evitar la oposición al Brexit- fue ilegal, provocando agitación política.

Parece que la humanidad ha avanzado tecnológicamente, pero ha retrocedido en términos de estabilidad y certidumbre en cuanto al futuro. Las buenas noticias son que no se requiere una ciencia espacial para alcanzar una solución. Los líderes solo necesitan tomar el ejemplo de una familia y gobernar de acuerdo a ello.

La vida en familia está basada en la interdependencia y se construye sobre las concesiones mutuas. Si no fuera así, entonces cualquier crisis podría fácilmente llevar al divorcio.

Se mantiene un delicado equilibrio, donde por un lado la pareja se compromete a permanecer cerca y a apreciar la comodidad y seguridad que brinda la cercanía; mientras que por otro lado, mantienen de forma saludable la individualidad y el espacio para el desarrollo personal. Las parejas que tienen éxito se mueven en una especie de danza mutua, donde cada uno se abstiene de enfocar  los aspectos negativos del otro y cubre los desacuerdos con amor.

De la independencia a la interdependencia 

En Israel, los líderes que aspiran a dirigir el país, no sienten la interdependencia. Parecen estar completamente separados, sin pensar en asemejarse a  una familia cálida. Cada quien persigue su propia justicia, se atrinchera detrás de su posición y piensa sobre su propio interés egoísta.

A diferencia de la gestión familiar, donde las negociaciones son relativamente fáciles y los daños son pequeños en escala, a nivel del Estado, ligeros movimientos pueden rápidamente resultar en complicadas disputas políticas, con riesgo de llevar el deterioro a crisis sociales o reelecciones. Por lo tanto, cualquier partido que se atrinchera dentro de su propia posición, no merece gobernar, hasta que pueda reunir la fuerza para ceder un poco en su posición y orgullo.

Está bastante claro para todos que el éxito del Estado de Israel dependerá de su capacidad para formar un gobierno de unidad nacional. Este gobierno deberá ser como una familia, incorporando incontables puntos de vista opuestos y rivalidades políticas, pero trabajando juntos, comprometiéndose mutuamente por el bien del pueblo. Solo puede funcionar de esta forma porque la unidad no puede existir sino por encima la diversidad de opiniones. Los sabios se expresaron de la siguiente manera: “Así como son distintos sus rostros, así son sus opiniones”. En otras palabras, tal como existen diferencias entre los miembros de una familia.

Los enfoques políticos de los dos partidos principales, Likud y, Azul y Blanco, son similares en carácter. Por lo tanto, el premio al que Israel se haría acreedor puede ser obtenido únicamente mediante un arreglo mutuo. Incluso si en el futuro hubiera un conflicto significativo entre los dos líderes Netanyahu y Gantz -por ejemplo, desacuerdos sobre el proceso de paz que pudieran desencadenar en verdaderos conflictos-, funcionará la magia del gobierno de unidad nacional.

Unidad más allá de la diversidad 

La unidad acepta e incluye al otro, acuerda trabajar con el que es diferente y da espacio a cualquiera.

La unidad equilibra la diversidad de cosmovisiones y traza una línea contínua entre las perspectivas distintas para tejer una sola visión completa. La unidad produce un discurso rico y reflexivo a partir de una mezcla de opiniones.

El pueblo dividido de Israel está sediento de solidaridad y de cohesión social entrelazadas, deseando que se sobrepasen las expectativas y que los líderes elegidos den ejemplo y se sienten juntos en una mesa redonda, así como en una familia clásica. Anhelamos un liderazgo suficientemente fuerte para demostrar la confianza mutua, aquella que permita renunciar al ego y al orgullo para bien del pueblo.

Bueno para todos, bueno para mí

Un liderazgo que trabaje hacia dicha unidad inspiraría a las personas con un espíritu positivo para convertirse en ejemplo para ceder el beneficio propio por el bien colectivo.

¿Por qué alguien estaría dispuesto a renunciar a su propia posición para beneficio de los demás?

Ese liderazgo ideal es posible cuando se hace conciencia de que cada uno de nosotros es una parte integral de un todo colectivo, así que cuando todos se benefician, yo también soy un recipiente de esa bondad.

Este ha sido el sello distintivo que ha marcado la resistencia del pueblo de Israel desde tiempos inmemorables: un gobierno poderoso conformado por líderes con diferentes puntos de vista, que han sido lo suficientemente fuertes para trascender sus egos personales por nuestra propiedad común: el pueblo de Israel. Con tal liderazgo, el pueblo también será más fuerte y estará más unido, listo para crecer por encima de la división que prevalece en la sociedad. Este es el comienzo del camino para anunciar la unidad de Israel como un ejemplo para el mundo.

«Cómo detener definitivamente el calentamiento global» (Linkedin)

Linkedin: «Cómo detener definitivamente el calentamiento global»

No tienes que ser científico del clima ni comprender que nuestras condiciones climáticas en deterioro tendrán consecuencias ecológicas desastrosas. Según el Foro Económico Mundial, «el permafrost que se derrite en Rusia podría tener efecto global devastador».

El peligro no es solo la emisión de dióxido de carbono ni el rápido calentamiento global, también se liberan gases y otras sustancias que han estado congeladas por miles de años, tal vez desde la era de los dinosaurios. Que la nieve se derrita en regiones donde no se supone que suceda, puede causar brote de enfermedades u otros fenómenos con los que la humanidad no tendrá idea de cómo lidiar.

Según la sabiduría de la Cabalá, el desequilibrio en las relaciones humanas, que es el nivel más alto de la naturaleza, causa desequilibrio en los niveles más bajos de la naturaleza inanimada, en el mundo vegetal y en el reino animal. La conducta de los humanos y en especial sus pensamientos, violan el equilibrio en la naturaleza y mientras menos equilibremos nuestras relaciones, más desequilibrio habrá en la naturaleza en su conjunto.

El cabalista Yehuda Ashlag, escribió en la introducción a su artículo Prefacio a la sabiduría de la Cabalá:

«Todos los mundos superiores e inferiores están incluidos en el hombre y toda la realidad en los mundos es sólo para el hombre».

Mientras no logremos equilibrar nuestra relación y red de pensamientos, la perspectiva de la tierra y de nosotros como sus habitantes es muy pobre. Incendios que se unen a inundaciones, huracanes y terremotos, nos indican que ya no tenemos mucho tiempo para cambiar.

Debemos comenzar ya, sin demora a nutrir la fuerza más poderosa que existe en nosotros: el poder del pensamiento. Si llevamos nuestra mente y corazón a una mejor conexión humana, activaremos la fuerza positiva que está profundamente arraigada en el sistema natural y habrá equilibrio a todos los niveles de la naturaleza.

¿Qué significa ser judío en el siglo 21? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué significa ser judío en el siglo 21?”

En realidad existe mucha confusión con respecto a lo que significa ser judío, de dónde vienen y cuál es la identidad del pueblo judío. La mayoría de los mismos judíos no podrían decirte dónde es su origen, por qué los árabes también son considerados semitas y por qué hay judíos en lugares como India, Pakistán y África. 

Hoy, es costumbre que si tu madre es judía, tú eres judío, ese no siempre fue el caso. En cierto momento en la historia, el ser judío era transmitido a través del padre. 

En nuestro mundo, los judíos son considerados un grupo que salió al exilio hace 2,000 años, de la antigua Babilonia. Debido a la dispersión del pueblo judío en todo el mundo, no tienen cultura, idioma, país ni centro propio. Más aún, si dices que el país de los judíos es Israel, caes en cuenta que el estado de Israel ha estado sólo unos 70 años y además, muchos judíos no están de acuerdo con que Israel es su país. Por lo tanto, si le preguntas tanto a judíos como a no judíos quiénes son los judíos, no escucharás dos opiniones iguales. 

El pueblo judío es un fenómeno extraño en la humanidad. Es una piedra en el zapato de la humanidad, algo que presiona cada vez más por una solución. Además, el tópico de la identidad judía nunca se menciona de manera amplia y seria, porque despertaría muchos problemas entre los judíos que viven en otros países y culturas. Así que es un problema a escala global y mencionarlo es encender una gran flama en el mundo. Todos los árabes inmediatamente saltarían ante la oportunidad de lidiar con eso, no están de acuerdo con la definición de que los judíos son hijos de Abraham. Tampoco están de acuerdo en que los judíos y los musulmanes son hermanos como está escrito en la Torá, que describe a judíos y árabes como descendientes de un solo padre. Otro problema es que existen muchos conflictos en la definición de judío en el cristianismo y por eso, tampoco se menciona desde esa perspectiva. 

La atmósfera general que rodea a esa pregunta es: ¿Para qué preguntar acerca de la identidad judía si eso crearía muchos más problemas de los que ya tenemos en nuestro mundo? Así, las personas de otras naciones, religiones y culturas, incluyendo los judíos mismos, generalmente no tocan el asunto. Específicamente en nuestro tiempo, es mejor no despertar esa pregunta. 

 

Mis artículos en los medios, febrero de 2019

En inglés:

BlogActiv:

The Root of the BDS Boycotts of Israel

The Times of Israel:

The Root of the BDS Boycotts of Israel
Anti-Semitism in Mainstream American Politics
A Month of Jew-Hatred
Spacecraft to the moon – check. Oscar – check. Anti-Semitism – check.

Newsmax:

Anti-Semitism an Ominous Presence in US Politics

JewishBoston:

The Root of the BDS Boycotts of Israel
Anti-Semitism in Mainstream American Politics

Linkedin Article:

What is love?
A Month of Jew-Hatred
Spacecraft to the moon – check. Oscar – check. Anti-Semitism – check.

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Día internacional de la mujer 2019: Receta de la naturaleza para la equidad de género

Thrive Global publicó mi nuevo artículo: «Día Internacional de la Mujer 2019: Receta de la naturaleza para el equidad  de género«

“El humano es la inclusión del masculino y el femenino; y el mundo no puede construirse, si no están presentes – tanto el masculino, como el femenino.” (El Libro del Zóhar).

Se acerca de nuevo el Día Internacional de la Mujer y este año la palabra clave es “equilibrio”, la idea de dirigirnos hacia la equidad de género en todo el mundo.

La aspiración detrás del deseo de crear un equilibrio es buena y correcta. Viene de un genuino deseo por encontrar la totalidad, la completitud y la perfección en la interacción entre los hombres y las mujeres del mundo. Pero, ¿qué es la equidad de género? ¿Cómo determinamos el punto de equilibrio? Si miramos a través de nuestros propios ojos –ya sea como hombre o como mujer– veremos las cosas sólo de forma parcial e incorrecta.

Para llegar al equilibrio necesitamos mirar las cosas desde el punto de vista de la naturaleza.

Existen dos fuerzas opuestas trabajando en toda la naturaleza y se manifiestan a través de distintas fuerzas, acciones y elementos: más y menos, protones y electrones, calor y frío, flujo y reflujo, inhalación y exhalación. O, en este caso, masculino y femenino.

Si pretendemos eliminar o ignorar las diferencias entre cualquier instancia de las dos fuerzas opuestas de la naturaleza estamos interfiriendo con la naturaleza misma. Pretender cambiar el más por menos, al final causará problema, incluso cuando no podamos verlo a corto plazo.

Según la sabiduría de la Cabalá, hombres y mujeres pueden complementarse cuando el propósito de su relación es descubrir la profunda fuerza de la naturaleza que los une. Como está escrito: “hombre, mujer y la divinidad entre ellos”.

La profunda fuerza de la naturaleza que une es única. No es masculino o femenino, ni más o menos. Es sólo la verdadera unicidad que existe. Los hombres y las mujeres se necesitan uno al otro para superar gradualmente el ego humano y descubrir juntos esa fuerza. Para que esto suceda, requieren activar sus atributos particulares y complementarse mutuamente. Así que, en vez de enfocarse en cómo los hombres o las mujeres pueden superarse en forma separada, necesitamos pensar en crecer juntos.

No es casualidad que en nuestra época destacan los esfuerzos por encontrar un nuevo equilibrio entre los géneros. Los humanos están evolucionando hacia el alcance de una experiencia de vida superior y, por esta razón, tenemos un anhelo de sentir cada vez más la completitud.  Pero la armonía sólo puede surgir cuando las fuerzas opuestas se complementan.

La diferencia entre masculino y femenino no es una “diferencia de género”. Es una brecha infinita que deriva de la misma naturaleza de la creación. No necesitamos ser iguales. Necesitamos ser diferentes y aprender cómo complementarnos.