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Medium: «El secreto para liberarnos de las cadenas del tiempo»

Mi nuevo artículo publicado en Medium «El secreto para liberarte de las cadenas del tiempo«

¿Por qué el tiempo no avanza cuando estás en el tráfico, vas con retraso a una cita, y sientes que el semáforo demora una eternidad en cambiar a luz verde? ¿Cómo puede ser que el joven conductor del automóvil adelante, que se distrae mientras espera la luz verde, de repente es sorprendido cuando haces sonar la bocina del auto de manera impaciente, tan pronto aparece la luz verde? Ha pasado apenas un minuto, pero cada quien lo siente diferente, de acuerdo a la perspectiva y circunstancia personal de cada uno.

Esto ilustra cuán subjetivo es el tiempo. ¿Si nuestra experiencia del tiempo es subjetiva, podría haber forma de volverse maestros del tiempo, en lugar de sentir que el tiempo controla nuestra existencia? ¿Cómo podemos relacionarnos de forma distinta con nuestro pasado, presente y futuro y tomar control del tiempo?

La ciencia de la percepción del tiempo

Los científicos han descubierto que la percepción del tiempo implica procesos ligados a la atención, la memoria y estados emocionales. El tiempo vuela cuando estamos ocupados o haciendo algo que consideramos emocionante. En contraste, el tiempo es eterno cuando estamos aburridos y sin interés.

Nuestra experiencia del tiempo depende de la cantidad de placer que recibimos. Los cambios en nuestro deseo de gratificación crean una sensación de que el tiempo pasa. Así es como se capta y mide cada momento de nuestras vidas. Cada sensación se divide en tres estados: lo que hicimos, lo que hacemos y lo que esperamos hacer en el futuro. La forma en que nos relacionamos con estas partes influye en toda nuestra vida. Determina la manera en que pensamos, nuestra capacidad de sentir nuestro presente y el marco en que nos desarrollamos ante las tareas diarias y la estrategia para eventos futuros.

“No existe un tiempo único y uniforme, sino más bien múltiples momentos que experimentamos. Nuestras distorsiones temporales son una traducción directa de la forma en que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se adaptan a estos momentos múltiples, los momentos de vida”, concluyó la científica francesa Sylvie Droit-Volet, después de múltiples estudios sobre la materia.

Los seres humanos constantemente viven en el pasado, pensando que si hubieran podido hacer las cosas de forma distinta, el resultado podría haber sido mejor. ¿Con qué frecuencia arrastramos estos escrutinios al presente, a expensas de vivir la vida al máximo? ¿No sería mejor aprender a aprovechar el momento, vivir aquí y ahora, disfrutar de la vida como si no hubiera mañana? Además, ¿qué hay sobre ese desconocido territorio llamado “el futuro”? ¿Es mejor tomar cada día como viene, o preocuparse sobre lo que pasará mañana o al siguiente momento?

¿Qué debemos examinar exactamente de nuestro pasado?

Cuando miras al pasado, no debes recriminar o tener remordimientos. La naturaleza te creó tal como eres, con un deseo de disfrutar que te controla a cada momento. Si por ejemplo, dañaste a alguien en el pasado fue porque no sabías que perjudicando a otros te dañarías a ti mismo, ya que no te sentías como una sola unidad con ellos.

Sin embargo, el mundo es un todo completo. Toda la naturaleza es interdependiente y está conectada. Por lo tanto, si lastimamos a alguien para nuestro propio deleite, eso tendrá un efecto bumerán sobre nosotros. En cambio, si creamos conexiones de amistad y amor mutuo con los demás, aseguramos una buena vida para nosotros, desde hoy hasta el fin de nuestros días.

Es así que cuando evaluamos el pasado, nuestro único propósito es reconocer el mal en nosotros, pero no carcomernos. Luego, debemos mirar hacia el futuro y establecer la intención de corregir nuestra actitud a partir de ese momento, y de ahora en adelante, sólo hacer el bien a los demás, así como lo haríamos a nosotros mismos.

Nuestra existencia por encima del tiempo

Podemos vivir por encima de los cálculos del tiempo, ya que en realidad no hay tiempo. La sabiduría de la Cabalá establece que el tiempo no existe. El tiempo es sólo una serie de acciones que tienen lugar en nuestro deseo de disfrutar, los cambios internos que pasamos durante el día y a través de la vida. Esos estados diversos nos dan la sensación del tiempo y los medimos de acuerdo a nuestra existencia corporal.

Tenemos la sensación de que el tiempo pasa rápidamente o muy lentamente cuando analizamos las cosas que nos suceden y reflexionamos sobre las consecuencias y las emociones. Sin embargo, el tiempo no se experimenta de acuerdo al número de segundos que han transcurrido, sino conforme a los cambios entre un estado previo y el siguiente. Por lo tanto, una unidad de tiempo puede durar un minuto, una hora o un año, pero la unidad sigue siendo la misma: el cambio de un descenso al ascenso o viceversa. El cálculo real es sobre una sensación de mayor o menor satisfacción de nuestro deseo. Resulta que todo depende de nosotros, de nuestra percepción subjetiva.  

Hasta hace poco, la gente pensaba que era imposible que el tiempo fuera relativo a la percepción subjetiva. Luego, el avance científico de Einstein en su Teoría de la Relatividad, respaldó esta noción. Nuestra sensación del tiempo depende únicamente de que obtengamos más o menos placer. Los cambios en nuestro deseo de satisfacción crean nuestra sensación de que el tiempo pasa. Sin estos estados cambiantes podríamos perder no sólo la sensación del tiempo, sino la sensación de vida en general.  

Por ejemplo, si sintiéramos “sólo este momento” sería el equivalente a morir. ¿Por qué? Porque los muertos están libres de la percepción del movimiento del tiempo y no sienten sus cambios. Sin embargo, ésta no es la clase de libertad que busca una persona, ya que no llena el propósito de nuestras vidas.

Mirando al futuro

Si estar por encima de la sensación del tiempo no es nuestra meta, entonces ¿cuál es? ¿Cuál debería ser el propósito de nuestras vidas? Necesitamos descubrir el desarrollo de nuestro marco temporal individual de crecimiento y cómo controlar todo el espectro de nuestras vidas. Esto significa que necesitamos entender y aprender cómo manejar y controlar el pasado, presente y futuro a través de lo que nos influye desde una fuente externa.

¿Cuál es esta “fuente externa”? Es la fuente que controla toda la creación, la fuerza de la naturaleza, que es una fuerza de amor y otorgamiento. Si aprendemos sobre sus atributos fundamentales -amor y otorgamiento-, y nos igualamos a ellos cambiando nuestras conexiones, de egoístas a altruistas, podemos entonces crear un entorno positivo, similar al de la fuerza primaria de la naturaleza, aquella que es buena y eterna, verdaderamente por encima del tiempo.

Resulta que todo lo que debemos hacer es cambiar nuestros sentidos, nuestras herramientas de percepción. Necesitamos reemplazar nuestro programa egoísta, nuestro sistema operativo actual que siente los cambios del tiempo y empezar a funcionar de forma diferente, ejecutar un programa altruista actualizado. Si nos sobreponemos a nuestra necesidad de satisfacer nuestro deseo de placer y vivimos en el deseo de satisfacer a los demás, nos volvemos maestros del tiempo, maestros de nuestras vidas.

Para hacer este cambio debemos conocer todo el marco cronológico del desarrollo de nuestro deseo: cómo fue creado, cómo cambia y en qué forma requiere transformarse. Podemos descubrir todo esto si nos sobreponemos a nuestro deseo egoísta, dejando de depender de él, liberándonos de él. Cuando lo hagamos, dejaremos de sentir el pasado, el presente y el futuro como una vida corporal limitada.

Cada objeto en el mundo tiene su pasado, presente y futuro; es decir, su causa y efecto. Necesitamos aprender cómo referirnos siempre a la causa o raíz para poder investigar fácilmente y ver todas las consecuencias. Si reconocemos la causa, entonces ya sabremos lo que enseguida sucederá, aunque todavía no veamos el resultado. Las formas futuras de todos los resultados están ya latentes en su causa. Como lo explicó mi maestro, el cabalista Baruj Ashlag (Rabash), en su artículo “El propósito del grupo”: “Y a pesar de que aún no hemos alcanzado esta meta, tenemos el deseo de alcanzarla. Y esto, también, debe ser apreciado por nosotros, ya que aunque estamos en el principio del camino, esperamos alcanzar la meta exaltada”.

De esta forma, si investigamos las preguntas más importantes sobre nuestra existencia: “¿Dónde se origina la vida?”, “¿de dónde venimos?”, “¿qué es el ser humano?”, “¿quién o qué nos creó?”, “¿qué clase de fuerza nos controla y hacia qué objetivo nos está llevando?”, entonces podremos en forma realista esperar responder a estas preguntas. Luego, conociendo todo el desarrollo del marco cronológico de nuestros deseos podremos manejar y controlar nuestras vidas, liberarnos de las cadenas del tiempo.

Revista internacional Wall Street: «Las melodías del infinito»

La revista internacional Wall Street publicó un artículo de mi alumno Manuel Marín Oconitrillo: «Las melodías del infinito«

Conversaciones con el cabalista Dr. Michael Laitman sobre música y Cabalá
30 de septiembre de 2018, Manuel Marín Oconitrillo

Esta conversación con el Dr. Michael Laitman es quizá la continuación de otras que he tenido con él y a través de las cuales me he sumergido en la cabalá, quiero decir cábala, pero me tomaré la licencia de poner el acento al final para que sea igual a su pronunciación en hebreo y con ello dejar intacto el puente por el que discurre cuanto nos dice el Rav Laitman (como le llaman sus estudiantes por cariño y respeto, aunque no sea rabino, pero sí científico y filósofo).

En el pasado le escuché decir:

«La música tiene la gran cualidad de poder expresar las conexiones entre los opuestos. Es capaz de mostrar emociones de la manera más abstracta. De ahí que sea una parte fundamental de nuestra vida. Dejó de sorprenderme que entendiera tan bien qué es la música el día que supe que el Dr. Laitman de niño tocaba el piano, y al escucharlo cantar alguna melodía, se nota que aunque no posee una voz entrenada, sí es muy afinada, cosa que denota un oído musical».

En otra ocasión dijo:

«Los compositores tienen un oído interno. Sienten su mundo interno a través de los sonidos. Existen diferentes estilos de música y de compositores. Algunas veces los compositores se recluyen con el fin de escucharse a sí mismos, más sin embargo, un compositor es en realidad el resultado de la sociedad como un todo. Así, la diferencia entre un compositor mediocre y uno brillante es el grado con el que es capaz de sentir el dolor y esperanza de la sociedad como un todo. Esto no tiene nada que ver con su nivel espiritual. Un compositor genial puede ser también un salvaje. Un compositor tiene que tratar de aprender el secreto de la vida con el fin de llegar al nivel más elevado de composición»-

Un estudiante le preguntó: ¿qué es la música?, a lo que él respondió:

«La música es un lenguaje que puede expresar los sentimientos más profundos de una persona. Se puede excitar y elevar a una persona, cambiar un estado de ánimo y la dirección del pensamiento. De acuerdo a su estilo, la música nos puede transportar de un lugar a otro. La música, inmediatamente, despierta recuerdos en la persona y le produce sentimientos especiales. Las palabras penetran en nosotros a través de la mente y nos vemos obligados a activar un mecanismo de comparación, la memoria. La música, por el contrario, de inmediato toma la emoción de la memoria y la despierta dentro de nosotros, lo queramos o no. Penetra en la persona sin pedir permiso. La música nos conecta con las condiciones del entorno en el que se escucha: con tiempo, espacio, movimiento y eventos; todo esto se despierta de inmediato en nuestra memoria junto con el sonido que escuchamos. La música es el mundo y todo lo que lo llena.

Hay algo en armonía musical que es similar a la totalidad superior en la naturaleza. Esta es la razón por la que la música nos exalta. No hay nada amenazante en la música y trae alegría tranquila, lágrimas y algo que es muy interno, personal y profundo.

Toda la naturaleza toca música y la música puede curar».

Con los años, sentí que todas esas preguntas de sus estudiantes era también las mías, y sin embargo había más dudas dentro de mí, más cosa que deseaba preguntarle. Al estar tan inmerso en el mundo de la ópera, que es lo que me da de comer, cada vez que escucho música cabalística, me doy cuenta de cuán alejada está del mundo físico, del mundo de los deseos corporales, del mundo del ego, pues su esencia se percibe sólo a partir de nuestras aspiraciones hacia un mundo superior, un mundo corregido de los defectos del ego. Mucha veces he escuchado las grabaciones del maestro del Rav Laitman, Rabash, cantando las melodías de su insigne padre y maestro, Baal Hasulam, pero ahora estaba presto a conversar con el alumno predilecto del Rabash sobre los hilos que conectan al infinito con la música. ¿O es más bien la música una puerta?

Fue así que llegó el día en que tuve la ocasión de conversar con él sobre música, durante una entrevista grabada para el canal 66 de Israel. La moderadora era Norma Livne, nacida en Latinoamérica, así que ella y yo hablaríamos en español, al Rav Laitman le traducirían al hebreo y a mí me traducirían al español lo que él dijera. No haré una transcripción de todo el programa, sino que tomaré los puntos que me parecen más relevantes.

La moderadora le preguntó al Rav Laitman:

¿Cuáles son los diferentes estados espirituales que pasa una persona al escuchar música cabalista?

Yo no sé, eso no es música, es ópera, es algo mucho más que música, pues incluye todo lo que el hombre produce y crea en nuestro mundo. Es realmente la creación más grande que tenemos en nuestra vida cultural. La cabalá nos da todo eso desde dentro, incluso puede emocionar con unas notas simples (la música cabalista), pero si el hombre está dirigido hacia eso, entra en la misma onda de la melodía, aunque sea la más pequeña o simple de la sabiduría de la cabalá, lo importante es que esta melodía le trae vibraciones a su alma, y entonces él con eso se emociona muchísimo, y despierta por dentro aunque son sonido simples, pero le despierta un mar por dentro, mucho más que una sinfonía o una ópera. Pero igualmente, cuando yo escucho ópera, me encuentro en una impresión muy especial. No tiene la humanidad mayores obras, incluye todo lo que hace la humanidad culturalmente. Aunque yo no vengo de ese mundo, eso el lo que pienso, que la ópera es el género que más y mejor expresa la creación, la naturaleza humana, la relación entre las personas; es lo más cercano a lo que la cabalá quiere expresar.

¿Por qué le provoca tanta emoción?

La ópera produce una emoción tan grande porque de verdad lo incluye todo. Antes que nada, el proceso mismo es lento, calculado muy bien, muy sicológico. Aunque la historia sea simple… Cio Cio San, Madama Buterfly, Puccini… Verdi…; la historia es historia pero igualmente, no sé decirlo, pero creo que habría que enseñar cómo la ópera conecta la gente. Recuerdo cuando iba a la ópera de Moscú o de Londres, y veía aquellas filas de cientos de personas, que son al fin y acabo cientos entre millones que no la entienden tanto. Por eso hace falta educación, igualmente para la sabiduría de la cabalá.

Seguidamente me tocaba a mí preguntarle. Sentía una tormenta en mi cabeza, así que traté de ser lo más conciso que pude.

En un webinar, usted dijo que en el mundo espiritual las acciones determinan lo que sería el tiempo espiritual. La música tiene estructuras en las que se intercalan silencios, es decir, momentos donde no pasa nada pero es parte de la estructura melódica, como pausas o respiraciones. ¿Qué es el silencio en el mundo espiritual?

Sin pausas nosotros no podríamos escuchar nada. La pausa es como la preparación del Kli(vasija) y las pausas tienen que sonar dentro de nosotros no menos que los sonidos que escuchamos porque cuando yo escucho un sonido y después escucho un silencio no es silencio, es el mismo sonido que empieza a trabajar en forma inversa en mí, porque produjo el silencio; sin el sonido no habría silencio. Entonces el silencio es esa nota que ahora escucho… Ahora, el silencio que viene después pertenece a ese sonido previo y lo conecta al que sigue. Porque nosotros, en todas las cosas, en nuestras palabras, no solo en la obras musicales, no podemos sin pausa, sin diferenciar las transmisiones que nos encontramos entre el uno y el otro, porque en la sabiduría de la cabalá esa es la creación del Kli, de la vasija, de la carencia, pues yo no puedo escuchar correctamente un silencio si no hay antes una pausa especial, y esa pausa tiene que surgir del sonido especial que venía antes, y entonces, de esta manera nosotros sentimos el mensaje que hay en la melodía.

Muchas de las melodías de los cabalistas están precisamente construidas a partir de los salmos del rey David. Ahora, si los salmos son ya una descripción espiritual, ¿qué aporta la música, o en los salmos texto y música están integrados?

Bueno, nosotros escuchamos que las obras musicales existen no se sabe bien desde cuándo, pues la gente musicalizaba sobre todo lo que tenía ante ellos. Por ejemplo el arpa del rey David, que no sabemos realmente cómo él cantaba sus salmos, pues era conocido como instrumentista y como compositor. Hay una gran diferencia, de acuerdo a la sabiduría de la cabalá, en cómo escuchamos las melodías, por ejemplo las de Baal HaSulam, que compuso muchas… Nosotros las utilizamos pues en ellas hay un espíritu (Ruaj) y por eso las respetamos tanto, es parte de nuestro estudio.

¿Hay melodías para los diversos mundos espirituales: Adam Kadmon,  Atzilut, Briá, Yetzirá, Asiáo es general y cada quién la percibe desde su alcance?

Todas las melodías (cabalistas) están en en Atzilut, ese es el lugar desde el que realmente se puede expresar todo el mensaje, menos que eso no, es decir, también la música y la voz humana, que incluye todos los instrumentos, tienen que estar ya en el grado de Atzilut.

¿Por qué Baal HaSulam compuso varias melodías para un mismo texto? Por ejemplo sobre el texto de Bnei eijalá compone varias melodías. ¿Está expresando cosas desde distintos alcances (espirituales)?

No lo sé, puede ser que son versiones diferentes de estados diferentes, porque el estado mismo de Bnei eijalá (Los hijos del palacio) puede llegar desde el lado de los mayores o menores y depende de eso, al fin y al cabo se llega a un estado de una elevación especial llamada Shabat y que ahí se llega de varias formas. Pienso que lo más cercano a Baal Hasulam es la versión lenta de esa melodía, es la más cercana a él, es lo que siento.

Todo ha sido como un parpadeo. Podría seguir preguntando y preguntando. ¿Qué es realmente la música? ¿Cómo suena el universo? ¿Qué es el universo? Ha sido apenas una gota, pero a lo mejor es lo que por el momento podemos digerir. Al leer el artículo, descubro que ahora tengo más preguntas que antes. Quizá no hacemos más que una pausa para construir una nueva carencia, y cuando llegue, acaso estaremos más cerca del mundo corregido, el mundo del infinito, al que los cabalistas llaman Ein Sof (sin fin). Tenemos al menos la música de los cabalistas. Escuchémosla, y sigamos preguntando.

Medium: “Día Mundial de la Salud Mental: ¿Cómo construir relaciones significativas y exitosas?”

Medium publicó mi nuevo artículo «Día Mundial de la Salud Mental: ¿Cómo construir relaciones significativas y exitosas?

Este Día Mundial de la Salud Mental, vale la pena enfatizar las relaciones humanas positivas, como medio para la buena salud mental. La enfermedad mental deriva del desequilibrio entre el cuerpo y la mente, causado por la desarmonía en la sociedad, que a la vez es provocada por el desequilibrio con la naturaleza. Al reparar nuestras conexiones sociales, nos dirigimos hacia el balance con la naturaleza y eso, afecta positivamente no sólo nuestra salud mental, sino también nuestro bienestar y salud general.

Las buenas relaciones humanas son el tesoro que hace que la vida valga la pena y sea gratificante. Esta es una verdad incuestionable, considerando que somos animales sociales. Pero cerca de la  mitad de todos los americanos sienten que no tienen relaciones significativas, que se encuentran, ya sea solos, excluidos o aislados. ¿Por qué es tan difícil alcanzar relaciones sólidas y satisfactorias? Es absolutamente factible. Sólo necesitamos aprender cómo hacerlo.   

Toda nuestra vida está basada en las relaciones

Si lo pensamos, toda nuestra vida está basada en las relaciones -en casa, en el trabajo, con los amigos, conocidos, en cualquier nivel, en cualquier campo. Todos queremos éxito en la vida, levantarnos por la mañana felices y satisfechos, pero vivimos en un mundo con desigualdad y conflictos, básicamente en todas las áreas en las que están involucrados los humanos.

Desde muy temprana edad aprendemos que no podemos decir lo que queremos, comportarnos como nos place, porque puede provocar una reacción negativa e incómoda en los demás; así que adoptamos ciertas reglas y códigos de conducta determinados por la sociedad para encajar en ella. Puede ayudarnos a avanzar en nuestra vida personal en cierta medida o a progresar en nuestras carreras, pero este marco no basta para construir relaciones significativas -un factor clave ligado a la felicidad y a la estabilidad emocional, según estudios científicos.  Por el contrario, vivimos bajo constante presión, lo cual tiene implicaciones masivas para nuestro bienestar.

El aislamiento social y la soledad son insanos

Las investigaciones revelan que el aislamiento social y la soledad están directamente asociados con problemas de salud y aumento del riesgo de muerte prematura hasta en un 29%, comparado con aquellos que tienen un ambiente de amistad y apoyo.  La falta de conocimiento sobre cómo relacionarnos unos con otros es un problema que vemos hoy en la era moderna. Antes, la gente estaba encasillada en clases y jerarquías. Arraigadas en esos límites, las relaciones eran simples y claras. Hoy han desaparecido esas diferencias entre las personas. En una realidad global, estamos rompiendo los límites en las religiones, creencias, profesiones y estratos socioeconómicos.

Esta nueva visión abierta, por un lado nos da la sensación de igualdad, pero por otro lado, es solamente una igualdad superficial y la gente está confundida. El mundo se ha convertido en un lugar global, con todos dependiendo unos de otros, pero cuanto más interdependientes, un odio mayor se revela.

Seguimos explotando a los demás en beneficio personal e intentamos imponer nuestros propios puntos de vista y decisiones egoístas. Este enfoque egocéntrico contradice el principio de una sociedad igualitaria donde cada persona es igualmente importante, aunque cada uno sea diferente.

¿Cuál es la base para las relaciones positivas?

La actitud de igualdad y de mutua aceptación es la base para todas las relaciones positivas. Debe establecerse un sistema de educación social para abrir nuestros ojos al profundo nivel de interdependencia que existe en todas las áreas de nuestras vidas, ampliando la necesidad indispensable de conexiones sociales positivas. Podemos empezar con pasos concretos para adquirir relaciones fuertes y sólidas.

Primero, es importante darse cuenta de que en este mundo estrechamente interdependiente, cada pieza es indispensable para completar la imagen completa de la realidad, como en un rompecabezas. Al afectarnos unos a otros, afectamos a todo el sistema, para bien o para mal. Cada persona es parte del sistema y eso influye directamente a cada persona. ¿Queremos beneficiarnos del hecho de tener buenas relaciones y un ambiente cálido? Ciertamente cada persona desea esa realidad para sí misma. Es entonces por nuestro propio interés el transformar nuestras acciones e intenciones, de egoísmo dañino, a cuidado y entendimientos mutuos.

La forma de alcanzar este objetivo, aunque no se trate de ciencia aeroespacial, todavía no es evidente para nosotros, porque no se nos ha enseñado cómo hacerlo. Sólo necesitamos usar las herramientas correctas de comunicación. El mejor instrumento para adquirir la sabiduría que nos permite desarrollar y fomentar relaciones significativas es a través de discusiones en  talleres de conexión, llamados también “mesas redondas” o “círculos de discusión”.

Al sentarnos en círculos como iguales, la comunicación con los demás -desde un enfoque positivo y de igualdad de tiempo para cada orador-, sin debatir o anular los puntos de vista de los demás, sólo compartiendo nuestros pensamientos y escuchando de forma genuina a los demás, sin interrumpir, gradualmente nos acerca unos a otros, encontrando un campo común y fértil para cosechar las buenas relaciones. Este método abre una fuente de soluciones a problemas que quizá consideremos sin solución.

El sentido de respeto mutuo y consideración crea una atmósfera de unidad, por encima de divisiones profundas, tan necesaria en el mundo de hoy, interconectado, pero tan desequilibrado.  Está en nuestra mano cambiar esta realidad, construir relaciones satisfactorias basadas en la unidad y el entendimiento mutuo; y al hacerlo así, disfrutamos de buena salud, como resultado de nuestras conexiones positivas.

Medium: ¿Por qué no nos importan miles de indonesios muertos?

Mi nuevo artículo publicado en Medium: ”¿Por qué no nos importan miles de indonesios muertos?

 

“De pronto vi dos cuerpos inertes, semienterrados en el lodo entre los escombros”, lloraba Edi Stivan mientras contaba ese terrible momento vivido al lado de su hogar en la ciudad de Palu. “Vi a mi padre aún abrazando a mi hermana; no paraba de llorar. Logré salvar a otras personas, pero no a mi familia”.

Varios días después del terrible temblor de 7.5 en la escala de Richter, ocurrido en la isla Sulawesi en Indonesia comienza a aclararse el impacto de la tragedia. El sismo produjo inmensas olas tsunami que devastaron amplias zonas de la isla. Más de 1300 personas fueron ya declaradas víctimas fatales y el número podría llegar a varios miles más.

Parecería que cuanto más sube el número de muertes, más aumenta la indiferencia en la conciencia mundial. Solo para dar un ejemplo, el temblor sucedido en Indonesia en el año 2004 y las olas tsunami que le precedieron, cobraron la vida de 230 mil víctimas.

El mundo entero se alistó para prestar ayuda entonces, pero de la actual tragedia prácticamente ni se habla en los medios. Sin embargo, el huracán “Florence” que hace un par de semanas abatió las costas de Carolina del Sur en Estados Unidos, dejando “apenas” seis víctimas, logró una cobertura periodística a nivel internacional.

A los lados de los caminos destruidos en Indonesia se ven carteles: “necesitamos comida”, y “necesitamos ayuda”. Equipos de salvamento internacionales no logran hacer su trabajo sin el equipamiento necesario y hay cientos de miles de habitantes heridos que necesitan tratamiento. Cientos de miles perdieron sus casas y en zonas vastas hay cientos de personas que se encuentran aún atrapadas bajo los escombros de los edificios caídos.

Las voces se han callado y las fuerzas de salvamento probablemente ya no llegarán a ellos.

El mundo, que solo hace un mes seguía con gran nerviosismo el rescate de un grupo de jóvenes de una cueva al norte de Tailandia, prefiere ocuparse del discurso de Trump y los premios Nobel.

Es un error creer que la influencia de Indonesia, que se encuentra por allí en el sureste de Asia, sea mínima.

Vivimos en un mundo global e integral y los diferentes desastres que nos abaten en las últimas décadas nos demuestran gradualmente la interdependencia que caracteriza el sistema global.

Países que se unen, supuestamente, en organizaciones internacionales, y su fin explícito es el bienestar del público general, de hecho, no promueven más que su propio bienestar particular.

La organización de comercio mundial, NATO, la organización de los países industriales (G8), las naciones del OCDE, la ONU, la UE e incluso el Internet, son solo algunos ejemplos de las redes de conexiones que hemos formado, pero todos actúan en una conexión recíproca sólo en apariencia.

Como resultado de no sentir el hecho de que todos estamos embarcados en una sola barca, o si lo prefieren, todos nos estamos cocinando en una misma cacerola, no sentimos la tormenta que se avecina y puede hundirnos a todos juntos. La devastadora competencia entre nosotros, el egoísmo que caracteriza a la especie humana, evitan que sintamos que somos uno.

El ego, ese deseo de construirse sobre las ruinas de los demás, es la causa principal de nuestra incapacidad de cooperar y de nuestros fracasos en todos los aspectos de la vida.

Es el responsable de avivar el fuego del odio y de producir separación entre las naciones, dentro de las naciones e incluso en todos los sectores y partidos.

Pero la naturaleza se va desplegando en toda su potencia y medida, y el número de tragedias destructivas va aumentando cada año.

Su garra está activa también en Israel, tal como lo hemos sentido en los últimos meses con los temblores que se produjeron en nuestra zona, recordándonos que el peligro acecha y es real.

La naturaleza no conoce fronteras internacionales, no distingue entre ricos y pobres, no pasa por encima de nadie, solo nos muestra lo vulnerables que somos y que en definitiva no somos más que seres humanos.

La naturaleza, que actúa como una unidad integral y armónica, nos exige a los humanos obrar de forma similar a ella y nos demanda estar en un equilibrio mutuo.

Debemos comprender que todos somos uno, que no hay diferencia entre indonesio y americano, entre europeo y africano, entre un país desarrollado y otro del llamado del tercer mundo, entre erudito e ignorante.  

Todos somos una sola familia.

Todos vivimos en el planeta Tierra, como en una pequeña casa, en un sistema en el que todos estamos interconectados y somos interdependientes.

En relación a la perfección del sistema, todos somos iguales. No hay preferidos y todos somos tan importantes como los demás.

Podemos seguir ignorando la verdad hasta que nos obliguen a reconocer nuestra interdependencia y forzosamente llegar a considerarnos unos a los otros.

Es posible lograrlo de otra forma. Comprender y aceptar ya hoy la conducta del sistema verdadero que nos conecta y llevarlo a la práctica. Cuando sintamos y comprendamos la perfección del sistema, sabremos reconocer el valor y la importancia de cada individuo sobre la Tierra. Sabremos cómo formar una vida segura, buena y positiva para todos. Y seremos felices, todos juntos.

KabNET: ¿Desde cuándo la lactancia materna se ha convertido en moneda de cambio?

Mi nuevo artículo en: «Cuando la lactancia materna se convirtió en una moneda de cambio«

Es y siempre ha sido la mejor comida para bebés. No hay controversia acerca del beneficio de la leche materna, pero su politización nos deja en qué pensar. The New York Times afirmó que, de manera infructuosa, el gobierno de EUA amenazó con aplicar medidas punitivas como recortes de ayuda militar y cuotas comerciales a las naciones que respaldaran una iniciativa para promover la lactancia materna, en favor de la industria de fórmulas infantiles que genera 70 mil millones de dólares. Esta acusación fue negada vehementemente por la administración actual. Más allá de los titulares sensacionalistas, el factor clave es que se ha vuelto a poner sobre la mesa un tema tan importante como lo es la salud de madres e hijos.

La leche materna es rica en nutrientes y tiene anticuerpos para combatir virus y bacterias, protege al bebé de infecciones y alergias, aumenta el sistema inmunológico, reduce la mortalidad infantil y ayuda a una pronta recuperación de las enfermedades comunes de la infancia. Un estudio de Harvard en 2016, estimó que cada año en EUA se podrían prevenir 3,340 muertes prematuras de madres y bebés, sólo con la lactancia adecuada. También disminuye en la madre el riesgo de cáncer de mama y ovarios y osteoporosis.

Además de los beneficios físicos y de lo que muestran los experimentos de laboratorio, la lactancia materna es una de las mejores formas de conectarse con el bebé. Y además, aparte de nutrición, da comodidad y es relajante. Amamantar libera oxitocina, que es la hormona responsable del comportamiento amoroso que nos hace sentir bien respecto a una persona.

“ Existe una conexión interna natural entre madre e hijo que permite que el desarrollo que inició en el útero sea positivo biológica e internamente. Esto pertenece a una capa interna de la naturaleza que nuestros estudios e instrumentos de investigación aún no pueden identificar.”

Si la lactancia se prolonga durante los dos primeros años de vida, permite el desarrollo adecuado del niño y las mamás tienen mayor sensibilidad materna más allá de los años de infancia, según un estudio de la asociación de psicología de EUA.

Más allá de estos hallazgos, también existe una conexión interna natural entre madre e hijo que permite que el desarrollo que inició en el útero sea positivo biológica e internamente. Esto pertenece a una capa interna de la naturaleza que nuestros estudios e instrumentos de investigación aún no pueden identificar.

Tomando en consideración el papel vital que juegan las madres en el desarrollo de cada persona, desde la más temprana edad, es lógico pensar que las madres que se queden en casa deban recibir todo el apoyo posible para criar a la siguiente generación.

Sin embargo, en la práctica, este no es el caso.

“Las mujeres que deciden cumplir su rol tradicional como madres y se quedan en casa, no reciben ni reconocimiento ni valor ni apoyo económico de la sociedad, como si criar una nueva generación no fuera la empresa más importante.”

En el mundo de hoy, la mayor parte de la carga recae sobre la madre, de la cual se espera que dé más importancia a su carrera que a su familia. Termina haciendo malabares con todas las tareas encomendadas y se siente cada vez más agotada e insatisfecha. El llamado avance de los derechos de la mujer para elegir, en la práctica es un oxímoron. Las mujeres que deciden cumplir su rol tradicional como madres y se quedan en casa, no reciben ni reconocimiento ni valor ni apoyo económico de la sociedad, como si criar una nueva generación no fuera la empresa más importante.

Así como la ciencia no ha podido crear un útero artificial que dé vida al embrión, el papel de la madre de nutrir y educar al niño es irremplazable. No podemos pretender ser más sabios que la naturaleza. Si realmente se quisiera fortalecer y fomentar la autonomía de la mujer, la sociedad debería crear las condiciones para una maternidad agradable.

“Las madres no deberían seguir siendo tratadas como ciudadanos de segunda clase. En cambio, deberían ser reconocidas como “dirigentes de la sociedad”: la fuerza dominante en la creación, las únicas que pueden dar a luz y nutrir a una nueva generación.”

En la mayoría de las sociedades, la mujer lucha por tener una vida equilibrada, considera el trabajo como una necesidad económica y no como liberación y progreso personal. La mujer queda atrapada en un enredo cada vez más estrecho de compromisos en el trabajo y en el hogar, con muy poca restitución en ningún nivel.

Actualmente, algunos gobiernos están pensando en dar un ingreso básico incondicional, suficiente para satisfacer las necesidades primarias de la persona. De ser implementado este programa, debería beneficiar en primer lugar a la mujer, particularmente a las madres que decidan abandonar el lugar de trabajo para criar a sus hijos.

Las madres no deberían seguir siendo tratadas como ciudadanos de segunda clase. En cambio, deberían ser reconocidas como “dirigentes de la sociedad”: la fuerza dominante en la creación, las únicas que pueden dar a luz y nutrir a una nueva generación. Hay que tener en cuenta que el mundo es nuestro techo, la humanidad es nuestro hogar y las mujeres son el pilar de esta estructura. La naturaleza nos muestra el mecanismo perfecto del cuerpo humano. Y la maternidad, en particular, tiene un papel crucial en el nacimiento de una nueva humanidad.

Breaking Israel News: “El más grande rol al que Natalie Portman y otros judíos en la industria del entretenimiento deberían aspirar”.

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi reciente artículo «El más grande rol al que Natalie Portman y otros judíos en la industria del entretenimiento deberían aspira«

“Déjenme hablar por mí misma”, escribió la actriz Natalie Portman, al estar en el mero centro de la tormenta de los medios después que anunció que no llegará a Israel a recibir el premio “Génesis” por la suma de dos millones de dólares, el “Premio Nobel judío” que se entrega a “personas profesionales de todo el mundo, de reputación internacional, que han adquirido muchos logros, consideradas una figura ejemplar en su comunidad y puede inspirar a la generación más joven del pueblo judío de todo el mundo”. ¿Por qué se negó? “Debido a su incomodidad con los últimos eventos en Israel”, según ella. “Al igual que otros israelíes y judíos en el mundo, yo puedo criticar el liderazgo israelí sin querer boicotear a toda la nación”.

Con todo respeto a la esmerada actriz y sus opiniones, no es de ella ni sus opiniones que quiero hablar. Ni una palabra sobre Portman. Para mí es más importante superar los enojos y las acusaciones mutuas, por encima del debate estéril sobre la libertad de expresión que hace tiempo que perdió su carácter. Hablemos sobre la sociedad israelí.

Nosotros somos adictos a las noticias y nos alimentamos de cada chirrido, convertimos cada declaración marginal en una tormenta pública; disfrutamos con la atmósfera separatista y la pestilente disputa egoísta que nos domina, en vez del aire diáfano que podemos crear en virtud de la conexión entre nosotros.

En el pasado distante, los actores eran personas degradadas a los ojos del público, esclavos cuyo trabajo era entretener a los más importantes. En la antigua Roma, por ejemplo, los artistas del juego no recibían los mismos derechos políticos y civiles que los demás ciudadanos romanos, porque tenían un estatus social más bajo. Por su capacidad de vestirse en otras figuras, decían que son personas sin alma, personalidades sin identidad.

Desde el principio de la década de 1920, cuando el cine de Hollywood irrumpió en la conciencia pública y Hollywood se convirtió en una línea de producción de estrellas que arroja miles de millones en su bolsillo, los actores se hicieron famosos, una herramienta para la próspera industria del cine, su opinión se convirtió en sagrada.

Cada pensamiento, que también está bien filmado y servido por mano de un maestro, se sitúa en la cima del mundo. ¿Por qué consideran su opinión? Porque es una industria de dinero y de honor bien aceitada. Un verdadero espectáculo, y ¿cómo montan los actores la ola de publicidad y mantienen su imagen? Se suben a otra ola de medios que es controvertida, generalmente política. Votan a favor o en contra de un liderazgo u otro, y generan atención en los medios, produciendo muy buenas relaciones públicas.

Debido a que todo está previsto de antemano, no encuentro sentido profundizar en la tormenta de Portman, o escuchar la polémica y sus puntos de vista opuestos. Pero lo que sí esperaría de los actores y entretenedores, representantes del pueblo judío en el campo internacional de la imagen, es actuar el  personaje judío enraizado -demostrar unidad, ser un ejemplo de actitud reflexiva y amorosa hacia los demás, ser un símbolo del alma de nuestro verdadero judaísmo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” . Y no solo de los representantes del mundo espero esta inspiración, sino también de nosotros, quienes vivimos en Israel.

Por ejemplo ,la historia de la patria representada en el acto de las antorchas en el monte Herzl, una exhibición espectacular que incluyó la escena en el Monte Sinaí , donde nos convertimos en un pueblo y recibimos la Torá, a través de la larga caminata en el desierto y la vida en la tierra de Israel, y finalmente el éxito deslumbrante y creativo en todos los aspectos de la vida: seguridad, agricultura, economía y especialmente la alta tecnología- todos estos son dignos de alabanza y lágrimas y por la gloria del Estado de Israel. Pero junto al pasado me centraría en el futuro.

Mostrándonos a nosotros y al mundo que nuestro logro como judíos que celebran el derecho de existencia en el Estado de Israel en la Tierra de Israel es signo de un nuevo comienzo. Una verdadera oportunidad para los judíos de mostrar a la humanidad cómo es posible conectarse alrededor de la idea de unidad y descubrimiento de la fuerza suprema, el adhesivo que une entre los seres humanos por encima de los conflictos y diferencias.

Los festejos del pasado, los problemas y el dolor que pasamos son para el consuelo y no para la corrección. Aquí está mi lugar  para hacer una llamativa de adoptar el camino que nos enseña la sabiduría de la Cabalá, el método para la unificación por sobre las diferencias naturales entre nosotros. Al hacerlo, cumpliremos nuestra misión como nación israelí. La unidad de Israel es la capacidad de ver la imágen completa y unida, la capacidad de agradecer al bien como el mundo, “luz de las naciones”, seremos apreciados y respetados por todas las naciones del mundo. Juguemos a ello o al menos empecemos a tratarlo.
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Noticias de Breaking Israel: «Por qué los cabalistas celebran el 70 aniversario de Israel»

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo «Por qué los cabalistas celebran el 70 aniversario de Israel

“De las tinieblas salió luz, y del ocultamiento salió y se reveló lo profundo. Lo uno salió de lo otro. Del bien salió el mal y de la misericordia salió la rigurosidad. Todo está incluido lo uno en lo otro: la inclinación al bien y la inclinación al mal, la derecha y la izquierda, Israel y el resto de las naciones, el blanco y el negro. Todo depende el uno del otro”.

-El Zóhar, Kedoshim, 7-8.

A la celebración de los 70 años de independencia de Israel, los cabalistas añaden un motivo adicional para celebrar: tras 2.000 años de exilio espiritual, en el Estado de Israel comienza a tomar forma un gran resurgimiento espiritual.

Oscuridad y luz, descensos y ascensos, exilio y gloria, todo ello es característico tanto del antiguo como del moderno pueblo de Israel. Hemos disfrutado de esplendorosos estados de unidad y amor fraternal en la época del Primer y Segundo Templo. Hemos padecido estados de amarga derrota en los que el odio infundado quebrantó nuestra unidad permitiendo que el Imperio Romano se aprovechara de nuestra desunión causando la destrucción del Templo.

En el exilio, aunque estábamos separados y dispersos por el mundo entero, hallamos la forma de prosperar y traer desarrollo a los países en los que nos establecimos, dejando nuestra huella en la educación, la economía, la ciencia, la tecnología, el derecho así como en la sociedad. Pero aun con todo ello, en el subconsciente de la humanidad existe una expectativa para que el pueblo de Israel traiga un tipo de prosperidad y crecimiento completamente diferente a la vertiente materialista que hemos proporcionado hasta ahora, y por eso hemos vivido atormentados con el persistente fenómeno del antisemitismo: desde la difamación y los libelos de sangre hasta los devastadores pogromos y el Holocausto.

Tras el horror absoluto que millones de nuestros antepasados ​​sufrieron con el Holocausto, el mundo se apiadó de nosotros apoyando la creación de nuestro nuevo hogar nacional: el Estado de Israel. Sin embargo, ni un solo día después de disfrutar nuestra independencia, ya estábamos inmersos de nuevo en una guerra para conservar lo que nos habían concedido.

Han pasado 70 años. Las guerras y la inestabilidad con cada nación colindante nos han impulsado a desarrollar un ejército bien equipado y la que ha sido calificada como la fuerza aérea más potente del mundo. La lucha por construir infraestructuras y desarrollar las exportaciones en una tierra que proporciona pocos recursos naturales ha catalizado nuestra transformación en una de las naciones tecnológicamente más avanzadas.

Ahora lo único que resta por hacer es reavivar el cada vez más escaso amor nacional, reactivar como nación nuestra esencia –inactiva durante 2.000 años­­­– y que despertemos a la unidad para alumbrar la luz que la humanidad instintivamente espera de nosotros.

Por lo tanto, estoy muy feliz de que en los 70 años de independencia de Israel se nos haya dado una oportunidad de oro para portar con orgullo la sabiduría de la verdad y difundirla. Después de 2.000 años de altibajos, luz y oscuridad, gloria y exilio, se ha alzado el velo que cubría la sabiduría de Israel –la sabiduría de la Cabalá– y ya hemos madurado como para comenzar a utilizarla y llevar a cabo nuestro verdadero papel en el mundo: implementar “amar a tu prójimo como a ti mismo” y “cada persona ayudará a su amigo” para convertirnos en “luz para las naciones”.

Al igual que sucede con la maduración de una fruta, nuestra cubierta externa se ha endurecido, pero la dulce parte de dentro permanece escondida en el interior. Ha llegado el momento de aprender a pelar esa piel y que la parte dulce e interna de Israel quede expuesta al mundo.

Cada año, pasar desde Yom HaZikaron –día en que rendimos homenaje a los soldados caídos y víctimas del terrorismo en Israel– al Día de la Independencia celebrando el establecimiento del Estado de Israel, es un símbolo de que solamente podemos experimentar una elevación después de una caída previa. El pueblo de Israel experimenta la oscuridad y la luz la una al lado de la otra. Y de esos estados combinados obtenemos lucidez. Nuestro recuerdo y nuestra independencia son como uno: por la mañana lloramos y por la noche nos regocijamos. “Y hubo tarde y hubo mañana: un día” (Génesis 1:5).

Primero en las noticias de Breaking Israel: «La verdadera fuerza y el don de Israel para el mundo es unidad»

Día Internacional de la Mujer 2018 – BlogActiv

BlogActiv: Dia Internacional de la Mujer 2018: Igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá

Para empezar, la idea de comparar a hombres y mujeres es tan errónea como comparar manzanas y naranjas. La naturaleza diseñó a hombres y mujeres como criaturas diferentes, tanto biológica como psicológicamente. Del mismo modo que nuestros cuerpos trabajan de maneras muy diferentes, también pensamos, sentimos y percibimos el mundo de manera diferente.

Por lo tanto, el intento de equiparar a hombres y mujeres para que sean lo mismo es completamente antinatural. Al tratar de juzgar a hombres y mujeres con los mismos parámetros y equipararlos tanto como sea posible, es como si estuviéramos intentando “reparar” la naturaleza. Y la naturaleza no necesita ser reparada.

En lugar de tratar de recortar las diferencias entre hombres y mujeres, tenemos que aprender a aceptarlas. Deberíamos aspirar a la armonía, no a la igualdad. Es decir, tenemos que ampliar nuestra visión sobre la igualdad de género con un enfoque más holístico, y ver cómo son precisamente nuestras diferencias las que nos hacen capaces de complementarnos para crear armonía.

Toda la naturaleza funciona de tal modo que cualidades específicas y opuestas se entrelazan para generar la vida: positivo y negativo, contracción y expansión, calor y frío, flujo y reflujo, masculino y femenino. De hecho, creo que esto es algo que las mujeres entienden mucho mejor que los hombres, ya que generalmente son más sensibles a la naturaleza que ellos.

A nivel práctico, no estoy diciendo que hombres y mujeres no puedan desempeñar los mismos roles en la sociedad. Ejemplos como Margaret Thatcher o Angela Merkel demuestran que una mujer competente puede encontrarse en una posición tradicionalmente ocupada por un hombre. Sin embargo, situar a una mujer en una determinada posición solo para que haga que las cosas se vean más “iguales” es una insensatez y no le reportará ningún bien a la sociedad.

Por ejemplo, cuando se le pide a un comité directivo que se componga de una misma cantidad de hombres y mujeres en pro de la “igualdad”, es una percepción infantil de la igualdad que busca la corrección política en lugar de unos resultados óptimos. Un comité directivo podría tener una mayoría de hombres o una mayoría de mujeres, dependiendo de lo que el comité necesite lograr y de lo que cada persona pueda aportar, pero no para componer un retrato de la igualdad.

La sociedad occidental necesita más educación sobre cómo los distintos sistemas de la naturaleza logran la armonía cuando las diferencias se unen. Entonces, veremos que a lo que debemos aspirar en la sociedad es a la complementación mutua: resaltar las cualidades específicas de hombres y mujeres, y combinarlas para obtener lo mejor de ambos mundos.

Los invito a seguir nuestro curso gratuito de Cabalá para que puedan aprender ustedes mismos a descubrir sus cualidades únicas en beneficio de todos >> http://www.kabbalah.info/es/

Fórum en Davos: optimismo sin precedente

Optimismo sin precedente reina en el fórum económico en Davos. Líderes de negocios y políticos internacionales predicen crecimiento económico global y no predicen ningún peligro serio en 2018. El tema de este año es “Crear un futuro compartido en un mundo fracturado”.

Podemos entender el optimismo de los participantes. Hubo celebración en las calles: el año pasado cerca del 82% de la riqueza creada fue para el 1% de los  más ricos del planeta. Mientras ellos toman más del mundo y la economía sigue creciendo en su beneficio, el estándar de vida real de la mayoría, gradualmente va en declive.

En esencia, las élites discuten cómo desconectar y dividir al mundo. Así ven su futuro común. Sus heraldos prometen que serán dejadas  suficientes migajas para el resto, pero en realidad, vemos que no está sucediendo. Al contrario, el mundo fragmentado les conviene: ellos se unen y se vuelven más fuertes y ricos.

¿Qué se puede hacer? El egoísmo es incapaz de compartir lo que ha caído en sus manos. Como resultado, la reunión de egoístas sólo agrava la situación.

No hay de qué culparlos; no pueden actuar de otra manera. Es la naturaleza humana en acción. Si no queremos que nos lleve por un camino espinoso, debemos corregir el egoísmo en nosotros mismos y en todos. De otra manera, nos destruirá.
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