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Nueva Vida 449 – El fenómeno de los inmigrantes de Israel, parte 1 

Nueva Vida 449 – El fenómeno de los inmigrantes de Israel, parte 1 
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y  Yael Leshed-Harel

Resumen

El pueblo de Israel es un grupo de gente asociada con nuestro ancestro Abraham en Babilonia sobre la base de bondad, conexión y amor. Fue un grupo de extraños que interactuaban con amor para ir Yashar-El (directo a) la fuerza superior. La tierra de Israel es un lugar espiritual hacia el cual son atraídas las personas que tienen deseo de conexión con otros y con el poder superior. Los que abandonan la importancia de estar conectados con los demás en la tierra de Israel, emigran de la tierra. 

El pueblo de Israel debe vivir en la tierra de Israel, pero para hacerlo tiene que volver a vivir en conexión y amor. Si fueran “como un hombre con un corazón”, sentirían que en esta tierra existe una fuerza que les pertenece. Si no sucede una revolución espiritual en la tierra de Israel, toda la empresa sionista se desvanecerá.
De Kabtv “Nueva Vida 449 – El fenómeno de los inmigrantes de Israel, parte 1” 11/nov/14

Judíos estadounidenses e israelís, la gran división

Mi nuevo articulo: «Judíos estadounidenses e israelís, la gran división«

Las elecciones estadounidenses no solo fueron el termómetro para medir la temperatura de la política estadounidense, también probaron las aguas entre los judíos estadounidenses e israelís, sobre lo que podrían considerar sus intereses en común. El resultado produjo escalofrío. La carrera presidencial en Estados Unidos reveló que la brecha entre ambas comunidades está creciendo.

En octubre, una encuesta de la comunidad judía en EUA reveló que solo el 22% de los judíos votarían por el presidente Donald Trump y el 75% elegiría al ex vicepresidente Joe Biden. Esa estimación estuvo cerca del 77% de apoyo recibido por los demócratas según las encuestas de salida, durante las elecciones. Curiosamente, ese mismo porcentaje de judíos israelíes favoreció al candidato opuesto, Trump, quien es considerado por muchos como el presidente de Estados Unidos más amigable con Israel, en la historia.

La brecha entre las dos comunidades judías más grandes del mundo no es para sorprenderse.

La perspectiva está marcada por el entorno en el que viven. Estoy aquí, en el Medio Oriente, en un pequeño pedazo de tierra rodeado de enemigos que constantemente tratan de asesinarnos y destruirnos, así que es natural que piense de manera diferente a si estuviera en Estados Unidos, rodeado de comodidades físicas y seguridad. Es claro de dónde se derivan las opiniones opuestas.

Podríamos preguntarnos, ¿no sería lo mejor para Israel trabajar para cerrar la brecha entre estas dos comunidades? Tal como está la situación, es una causa perdida. ¿Qué pueden ofrecer los judíos israelís a los de EUA, que les resulte atractivo, si no les importa la seguridad ni el futuro de Israel? A los israelíes nos parece que los judíos estadounidenses no sienten que existamos ni como nación ni como país ni como pueblo. Se siente como si se consideraran parte del pueblo de Israel, sólo de nombre, sin sentimientos en común.

Después de viajar por Estados Unidos, a lo largo de los años y platicar con líderes judíos en múltiples ocasiones, mi evaluación es que más allá de las declaraciones superficiales de ser un solo pueblo, acercarse más a Israel no está ni en su conciencia ni en su pensamiento. Solo son judíos en EUA. Hay desconexión total. No es de extrañar que 6 de cada 10 judíos nunca hayan visitado Israel en su vida y las estadísticas no han cambiado durante décadas.

Sin embargo, así como, hace casi un siglo,  el desapego al judaísmo no los salvó de la persecución en la Alemania nazi, el desapego al estado judío, no ayudará a los judíos de EUA ahora. Con el antisemitismo extendiéndose tan rápido, los judíos están bajo amenaza y distanciarse de Israel no mejorara la percepción de los que los odian. Igual que en el pasado, los judíos serán responsables de cualquier problema que esté en la agenda. Esta es la naturaleza del antisemitismo. El único remedio que realmente puede ayudar en esta situación, es la unidad.

Desde una perspectiva económica, los que creen que el sueño americano aún está vivo y que su estilo de vida los mantendrá seguros, deben despertar del sueño. Desde hace tiempo, la hegemonía de EUA se está desvaneciendo lentamente, como sucedió con todos los imperios de la antigüedad. La tendencia es un desplazamiento de Occidente a Oriente y Asia y ya están preparados para asumir el control de la economía mundial. No sólo China -que ya está en la cima de la competencia-, Japón, Corea del Sur y otros países del Lejano Oriente, no se quedan atrás.

¿Qué significa todo esto para los judíos de EUA?

Que la importancia de la unidad judía no puede subestimarse, es la única red segura que garantiza un buen futuro. La unidad se debe construir rápido y por encima de división y diferencias entre derecha e izquierda, entre republicanos y demócratas, entre judíos estadounidenses e israelíes. Nuestro futuro no depende de ninguna persona o campo político en particular; depende únicamente de nuestra conexión como un solo pueblo.

Es claro que hay muchos temas polémicos entre las dos comunidades y merecen ser analizados: puntos de vista políticos opuestos, disputas sobre quién es judío, cómo se debe practicar el judaísmo, sólo por nombrar algunos. Sin embargo, más allá de nuestros desacuerdos, el Estado de Israel y los judíos estadounidenses deben sentir que, pase lo que pase, hay un vínculo fundamental e indivisible que nos conecta, similar a hermanos que veces están en desacuerdo profundo, pero que siempre recuerdan que son familia.

Unidad no significa borrar nuestras opiniones individuales ni exigir que todos piensen lo mismo. (Eso erosionaría la esencia misma del pueblo judío, que debate profundamente sobre cualquier tema). Al contrario, todas las diferencias están presentes, sólo construimos puentes de reconexión al reconocer que nuestra conexión es mucho más importante que cualquier otro tema.

Como escribió el principal cabalista Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam),

“También está claro el inmenso esfuerzo que se requiere de nosotros en el accidentado camino que está por delante, requiere que todas las facciones de la nación, sin excepción alguna, se unan tan fuerte y sólidamente como el acero. Si no estamos unidos ante las poderosas fuerzas que se interponen en nuestro camino, estaremos condenados, incluso antes de comenzar”

(Escritos de Baal HaSulam, La nación).

La unidad es el fundamento y la columna del pueblo de Israel, pues poseemos un método muy preciado para unir a la gente -familias, naciones y a toda la humanidad. Cuando comencemos a implementar este método, primero entre nosotros, el impacto positivo repercutirá con fuerza en todo el mundo y nuestro destino común estará a salvo.

El último plan para dividir a Israel, ¿separarlo en cantones?

Mi nuevo articulo: «El último plan para dividir a Israel, ¿separarlo en cantones?«

El último capricho de quienes quieren ver la desintegración de Israel, es dividirlo en cantones. “Tiene mucho sentido”, dicen, “¡Seremos como Suiza!” ¿Y por qué no? Los que quieran un estilo de vida liberal, vivirán en el cantón de Tel-Aviv, los que quieran un estilo de vida ortodoxo, vivirán en Bnei Brak y así otros. Todos se saldrán con la suya y seremos felices.

Si lo hacemos, mejor hacemos las maletas y nos vamos ahora. No venimos a Israel para vivir en tribus separadas; venimos para reunir al pueblo judío. No podemos esperar que 2,000 años de exilio no hayan dejado marca en nosotros, pero si no queremos revivir nuestra identidad común, es mejor que nos vayamos ahora, porque eso desafía el propósito de nuestra venida aquí y el significado de ser judío.

Los judíos nunca han sido similares entre sí. Nuestros antepasados ​​fueron marginados de varias tribus y creían que sólo al superar nuestras diferencias, podríamos lograr la verdadera unidad. El rey Salomón llamó a este lema “El amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 12:10) y RASHI explicó que el lema de Rabí Akiva, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, es la gran regla de la Torá.

En otras palabras, no estábamos destinados a dejar que nuestra separación permaneciera, sino a elevarnos por encima de ella y unirnos. El mundo entero está formado por naciones separadas, que no tienen idea de cómo unirse. Luchan entre sí a muerte; han pasado por dos guerras mundiales; están unas contra otras y nadie sabe cómo evitarlo. La única forma de hacerlo es si todos encuentran un modo de unirse por encima de sus diferencias inherentes e inmutables.

Nosotros, los judíos, fuimos los únicos que lo intentamos, cuando, por primera vez, formamos la nación y los únicos que lo logramos, aunque por períodos muy breves y con innumerables enfrentamientos, entre esos períodos. Sin embargo, ese intento exitoso o quizás mejor definido como “esfuerzo”, nos dio la misión de ser “luz para las naciones” y de mostrar el camino para forjar la unidad entre pueblos diferentes y hostiles.

Subconscientemente, esta fue la razón por la que, en 1947, las naciones votaron a favor del establecimiento del Estado judío en la tierra de Israel. El Holocausto fue ciertamente el ímpetu, pero no deberíamos ser tan ingenuos como para creer que países que no dejaron entrar a refugiados judíos que lo suplicaban, antes y durante la Segunda Guerra Mundial, repentinamente, cuando terminó, se volvieron filosemitas.

A pesar de su aversión innata por los judíos, el mundo nos dio un Estado soberano, la oportunidad de restablecer nuestra nación. Y como nuestros antepasados ​​fueron extraños que se unieron, cuando nosotros, no estamos unidos, somos extraños. Si aceptamos nuestra alienación y dividimos el país en cantones, admitiremos que somos incapaces de conectarnos, las naciones sentirán que renunciamos al esfuerzo de unirnos y de dar el ejemplo de unidad por encima del odio, que tanto necesitan, ese será el fin del Estado de Israel.

Nuestra división no desaparecerá; nunca estaremos de acuerdo. Pero, a pesar de todo, no debemos desanimarnos de luchar por la unidad. Si nos esforzamos por la unidad como un valor en sí mismo, una meta digna que debemos lograr, aunque sólo sea para servir como ejemplo, encontraremos que nuestro rechazo mutuo no es más que la razón y el ímpetu para lograr unidad y solidaridad. Sin odio, no tendríamos necesidad de lograr amor. Sin rechazo, no tendríamos necesidad de forjar conexiones. Y sin conexión, no somos nación.

¿Cuándo será nuestra la Tierra Santa?

Pregunta: En la Torá en Bereshit, está escrito que Abraham le preguntó al Creador: «¿Cómo sabré que la heredaré?» Y el Creador le respondió: “Seguramente sabrás que tu descendencia será extranjera en una tierra que no es de ellos y los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. Y también juzgaré a la nación a la que servirán y saldrán con grandes posesiones” ¿podemos confiar en las fuentes primarias escritas hace miles de años para decir hoy que esta es nuestra tierra?

Respuesta: Las leyes de la naturaleza son absolutas y deben aplicarse. Por eso, lo que se dijo hace tres o cuatro mil años se está volviendo realidad hoy.

Observación: En el Midrash, está escrito que Israel no regresará a su tierra hasta que estén todos en un solo paquete. Pero estamos de regreso.

Respuesta: No. Nuestro regreso físico no significa nada. ¡Absolutamente nada! Este no es el retorno que debería ser. Por eso, los cabalistas creen que en realidad aún no hay retorno. Llegamos aquí, estamos en esta tierra, pero no es sagrada ni nuestra.

Nuestra tierra es un deseo en el que podamos unirnos porque «tierra» – «Eretz» viene de la palabra «Ratzón» – «deseo». Y no son piedras bajo tus pies, sino corazones que se unirán.
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Del Kabtv «Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel» 25/nov/19

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Ser una nación

Baal HaSulam, La Nación: Estos lazos sueltos -idioma, religión e historia- son valores importantes y nadie niega su mérito nacional. Sin embargo, son totalmente insuficientes para confiar en ellos como base para el sustento independiente de una nación. Al final, todo lo que tenemos es una reunión de extraños, descendientes de culturas de setenta naciones, cada uno construye un escenario para sí mismo, su espíritu y sus inclinaciones. No hay nada elemental aquí que nos una en nuestro interior, en una sola masa.

Hasta hoy, no hemos logrado construir un país, una nación ni una sociedad. El mundo no lo comprende. e incluso los judíos, los que viven en Israel, lo ven extraño.

Todos los valores con base en idioma, religión e historia, no llegan a su corazón porque no tocan los cimientos del pueblo judío, los cimientos de la tierra de Israel. Por eso, la tierra rechaza todo lo que no corresponde a su raíz espiritual.

Por lo tanto, el pueblo de Israel no tendrá más remedio que aceptar las verdaderas leyes de la naturaleza de esta tierra, es decir, las leyes de otorgamiento, amor y relación por encima de nuestro ego. Y así, comenzaremos a sentir realmente que vivimos en nuestra propia tierra, crearemos nuestra propia sociedad y Estado. Sólo así, todos comenzarán a aceptarnos y a aprobarnos correctamente.

Observación: Si hubiera dicho esto hace un año, probablemente habría tenido que convencer a la gente de que hay una fuerte división en la nación. Pero ahora parece haber tanta discordia entre la derecha y la izquierda que ni siquiera podemos elegir al jefe de gobierno. Y el conflicto crece cada año.

Mi comentario: En general, vivimos un período histórico muy interesante, en el que comenzamos a comprender que no tenemos más remedio que crear una nación y un Estado, de acuerdo con las leyes de nuestra naturaleza, nuestra alma común. Finalmente, nuestras raíces provienen de un alma rota, llamada «alma de Adam«. Y hasta que comencemos a restaurarla, a conectar todos los fragmentos, no podremos crear nada.

Pregunta: ¿Está hablando de algún tipo de relación emocional entre la gente?

Respuesta:  Si. No hay nada más.

Debemos crear conexiones adecuadas entre nosotros y nos convertiremos en una nación. Cuando al restaurar la conexión entendamos cómo construir un Estado, seremos capaces de crearlo. Todo debe comenzar con la búsqueda de cómo unirnos adecuadamente como una sola nación.
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De Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel” 25/nov/19

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Primero educación, luego unidad

632.4Baal HaSulam, La Nación: Por eso dije que debemos establecer la educación especial con circulación generalizada, para inculcar en cada uno de nosotros un sentido de amor nacional, tanto de una persona a otra, como del individuo al colectivo en conjunto, para redescubrir el amor nacional que se nos inculcó desde que estuvimos en nuestra tierra como nación entre las naciones.

Este trabajo precede a los demás porque además de ser la base, dar la talla y aciertos a todas las demás acciones que deseamos tener en este campo.

Lo más importante es educación y crianza de todos (fragmentos del alma rota) que vienen a Israel para que comprendan cuál es su principal misión. Vivir en esta tierra, es saber que la tarea es unirse, a pesar de las diferencias, que son enormes entre los judíos, para que, por encima de las transgresiones se forme el amor.

Observación: En principio, Baal HaSulam dice que los medios de comunicación deben trabajar para unir a la gente y no para separarla como es el caso de hoy.

Mi comentario: Lo más importante ni siquiera es la unión, sino la educación. La unidad sucederá cuando la gente comprenda quién es, cuál es su naturaleza y a qué estado debe llegar.
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De  Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel” 25/nov/19

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Si la paz con los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin es buena, ¿dónde están las trompetas?

Mi nuevo articulo: «Si la paz con los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin es buena, ¿dónde están las trompetas?«

Menos de un mes después del acuerdo de normalización con los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin también se sumó al tren de la paz. Estoy totalmente de acuerdo; la paz y la normalización siempre son mejores que la guerra y la animosidad. Pero, para ser honesto, no veo que el resto del mundo esté entusiasmado y creo que eso demuestra lo aislados que estamos en el mundo. A pesar de que Israel estableció conexiones con países que antes eran enemigos, nadie vitorea, nadie toca las trompetas festivas. A pesar de nuestros esfuerzos por ser aceptados, Israel y los judíos (aunque tal vez no lo reconozcamos) están excluidos de la familia de naciones.

Dondequiera que aparezca Israel, no es como otro país, lo mismo ocurre con la presencia judía. Es hora de que nos preguntemos por qué; es hora de que entendamos que la forma en que el mundo se relaciona con nosotros depende de nosotros, no del mundo. Las naciones nos darán la bienvenida cuando les demos algo que nosotros no valoramos, pero que ellas consideran que es importante. Hasta entonces, sin importar lo que les demos (tecnología avanzada, desarrollo agrícola, innovaciones en medicina, novelistas, actores y cineastas brillantes), el mundo nos odiará más. No recibiremos ni una pizca de gratitud hasta que les demos lo que realmente quieren de nosotros. No lo expresan, pero debemos resolverlo y hacerlo de todos modos.

Es muy fácil de ver: en un mundo quebrantado, fraccionado por el odio, nosotros, los judíos y el Estado de Israel, con nuestra unidad, tenemos que traer la corrección al mundo, Tikkun Olam. El mundo no aceptará nada menos de nosotros.

Odiamos la idea, pero no somos como los demás. Si no me crees, pregúntele a cualquiera que no sea judío y le dirá que siente que hay algo especial en los judíos. Algunos nos odian, incluso los mismos judíos, pero en realidad casi todos siente que somos diferentes y tiene razón. Ningún otro país o persona tiene que justificar su existencia, nosotros los judíos sí, como nación, como país y como individuos. Debemos reconocerlo, de lo contrario las naciones nos lo dirán como nos lo dijeron los nazis hace ochenta años.

Ninguna nación atrae tanta atención como los judíos, pues no se espera que ninguna otra nación dé ejemplo al mundo. Nos juzgan con un patrón diferente porque se espera que seamos más virtuosos que los demás, más amorosos, más afectuosos y con más responsabilidad mutua entre nosotros, que las demás naciones.

Por decir esto, algunos judíos me han acusado de antisemita. Pero la negación no nos lleva a ninguna parte. Debemos arremangarnos las mangas y ponernos manos a la obra, porque el mundo espera y cada vez está más impaciente.

La demanda de las naciones al pueblo judío, no es un producto de mentes enfermas; nuestros sabios nos han dicho a lo largo de los siglos que debemos ser una nación modelo, “luz para las naciones”. Rav Kook, el líder del sionismo religioso antes del establecimiento del Estado de Israel, articuló este mensaje de manera poética y sucinta en su libro, Orot HaKodesh: “Desde que nos arruinó el odio infundado, el mundo se arruinó con nosotros, seremos reconstruidos con amor infundado y el mundo será reconstruido con nosotros “.

Como acabo de decir, necesitamos unirnos, no por nuestro propio bien, sino para dar ejemplo al mundo. Antes de la ruina del Segundo Templo, hubo un período en el que estábamos tan unidos, que la gente de las naciones acudió en masa a Jerusalén para ver el milagro. El libro Sifrey Devarim detalla que los gentiles “subían a Jerusalén y veían a Israel … y decían: ‘Es bueno aferrarse sólo a esta nación’.

De manera similar, El libro del Zóhar (Ajarei Mot) escribió sobre nuestro odio mutuo y la importancia de nuestra unidad, para el resto del mundo: “Ve, cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos también se sienten juntos’. son los amigos cuando se sientan juntos y no están separados uno del otro. Al principio, parecen gente en guerra, deseando matarse unos a otros … luego vuelven a estar en amor fraternal. … Y ustedes, los amigos que están aquí, como antes estaban en cariño y amor, de ahora en adelante tampoco se separarán unos de otros … y por su mérito, habrá paz en el mundo”.

El libro Kol Mevaser también destaca la importancia de la unidad del pueblo de Israel: “Esta es la garantía mutua en la que Moisés trabajó tan duro antes de su muerte, para unir a los hijos de Israel. Todo Israel es responsable uno de otro, es decir, cuando están juntos, sólo ven el bien”.

Por lo tanto, debemos darnos cuenta de que no habrá paz ni armonía mental, hasta que hagamos las paces entre nosotros. Mientras no nos elevemos por encima del odio profundamente arraigado entre nosotros mismos ni nos unamos para servir de ejemplo al mundo, las naciones nos tratarán como parias.

De los altercados políticos a una política de unidad

Mi nuevo articulo: «De los altercados políticos a una política de unidad«

Hace unos años, un documental de la televisión israelí contó la historia de una pequeña aldea en Israel, con una población de 120 familias y seis (!) Sinagogas ¿por qué seis Sinagogas con sólo 120 familias? Porque las familias -todas con el mismo origen cultural y las mismas oraciones- no se soportan entre sí. Cuando el entrevistador le preguntó a un residente que si, al ser tan pocos, no sucede que no se junten ni diez personas en la sinagoga (número mínimo para el servicio) para un servicio adecuado, el hombre admitió que sí. ¿Y qué haces? preguntó el entrevistador, “Voy al asentamiento cercano y rezó allí”, dijo el hombre. ¿Por qué ir a otro asentamiento a rezar, ellos usan libros de oraciones y canciones diferentes a los que estás acostumbrado, además, tienes cinco Sinagogas aquí en tu propia aldea para escoger y lo hacen exactamente como lo haces tú? preguntó el entrevistador. “Nunca entraré a ninguna de ellas”, dijo el hombre resueltamente.

Hace unos días, una famosa mujer árabe-israelí fue entrevistada en la televisión israelí y contó una historia interesante. Fue invitada a participar en un panel con otra gente, en un pueblo judío, para discutir el odio y la tensión política. El tiempo para la discusión era perfecto, pues era el 9 de Av, la fecha en que el Templo fue destruido hace 2,000 años, por el odio de los judíos a sus propios hermanos. En el punto álgido del debate, finalmente les dijo a sus anfitriones: “¡Ustedes se odian! ¡Los judíos se odian entre sí! Están discutiendo la ruina del templo el 9 de Av y aún, el judío odia al judío y le desea la muerte (referencia a las amenazas de muerte en línea y deseos de que mueran los políticos israelíes). Si se odian, ¿cómo me pueden amar?”

Siempre hemos sido una nación con muchas opiniones.

Si ves nuestra historia, encontrarás que cuando logramos mantener la unidad por encima de las diferencias, prosperamos, cuando dejamos que las diferencias se conviertan en odio desenfrenado, sufrimos.

Hoy, Israel se encuentra en una encrucijada. Las diferencias entre las distintas facciones de la nación, ganan terreno y apenas se escuchan voces de unidad. Como siempre, la divergencia es nuestro trampolín para el crecimiento, pero sólo si nos unimos por encima de ella. Siempre caminamos por una línea delgada, si no nos damos cuenta, tropezaremos y la existencia misma de Israel estará en riesgo.

Nuestro lema siempre ha sido que el odio suscita contiendas, pero el amor cubre el odio (Proverbios 10:12). No es un modelo fácil de seguir, pero hoy no tenemos otra opción. Nuestro estatus internacional sigue deteriorándose y nuestra fuerza interna seguirá decayendo, hasta que nos demos cuenta de que no tenemos otra opción que elegir la unidad por encima de todas las diferencias.

Si lo evadimos, el mundo decidirá que la declaración de la Sociedad de Naciones, en 1947, por un estado judío, fue un error. Si nos apresuramos y nos unimos, el mundo comprenderá por qué Israel atrae tanta atención, pues está destinado a mostrar que los opuestos pueden unirse y cubrir su odio con amor.

Lo que necesitamos ahora es pasar de altercados políticos a una política de unidad entre todas las facciones. Esta es la necesidad más urgente, especialmente hoy, cuando el odio nos asusta aún más que la COVID y ciertamente, es más peligroso.

Desconexión de las comunidades, parte 5

Los más grandes antisemitas

Pregunta: Durante la era de la ilustración, los judíos que se asimilaron en otros pueblos se volvieron ateos o cristianos y comenzaron a odiar, incluso más, a los judíos que mantenían las tradiciones. Este odio aún existe en el estado de Israel y está creciendo. 

¿Cómo está conectada la asimilación y odio interno de los judíos con el odio irracional? 

Respuesta: Una persona que quiere separarse de su raíz, pero ve que no puede hacerlo, porque, obviamente, existen fuerzas internas de la naturaleza que no se le permiten, comienza a odiarse a sí mismo, al pueblo, al principio espiritual, al Creador. 

Pero a pesar de que le gustaría separarse completamente y convertirse en un ordinario alemán, francés, etc., no puede tener éxito. 

Surge tal odio en él, por el pueblo, por sí mismo, por su raíz, así sana. Por eso se vuelve el más grande antisemita. 

Comentario:  El odio irracional es un estado en que se odia trabajar sin que recibir pago. No podemos hacer una acción sin recibir algo a cambio, combustible, beneficio para nosotros mismos -es nuestra naturaleza. Odiamos la cualidad misma sin razón. Esta cualidad es otorgamiento, amor, unidad. Es decir, de forma inconsciente odiamos a esas personas en quienes aparece esa cualidad. 

Mi comentario: Por eso los judíos que están involucrados en varios tipos de ciencias, artes y movimientos sociales hacen propaganda antisemita en esos lugares. 

Pregunta: ¿Qué hacer con ese contradicciones? La guerra entre los judíos continúa. Hay reformistas, ultraortodoxos, ateos, comunistas, etc. 

Respuesta: Todos están dispuestos a destruir al otro. Más que todos los antisemitas juntos, de acuerdo con Cabalá, es normal porque los judíos tienen el ego más grande. 

Comentario: Por otra parte, dice que debe existir cierto tipo de idea superior por encima de esto, la cual los unirá. 

Mi comentario: Para hacerlo, deben recurrir a Cabalá o Cabalá debe dirigirse a ellos. 

Para más acerca de este tópico, leer mis libros “Como un Manojo de Cañas: Por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día” y “La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos”.
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De Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel” 12/ago/19

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Desconexión de las comunidades, parte 2
Desconexión de las comunidades, parte 3

La estrella polar

Se teme que las intensas protestas en Israel terminen  en violencia y se conviertan en una guerra civil. Pero en realidad, esta guerra ha estado en marcha desde que regresamos a la tierra de Israel. Pues, no estamos corregidos; por lo tanto todas nuestras acciones son muy egoístas. Nuestro ego es evidente en esas acciones y de forma tan brillante que son peores que las acciones de las naciones del mundo. 

En el estado no corregido, somos la quintaesencia de todos los males en el mundo, en el estado corregido, nos volveremos lo opuesto, la quintaesencia de todo lo bueno. Y así está escrito, que al elevarse, Israel se eleva sobre el resto y al caer, cae más bajo que todos. Pues, somos un extracto del deseo más grande de disfrutar de todas las naciones del mundo. Por eso, Israel sobresale entre todas las naciones. 

Hasta que todos sepan qué necesitan hacer realmente, será imposible calmarlos. Es necesario darles un método de corrección de manera que entiendan lo que necesita ser corregido y cuál es nuestra misión, asignada desde arriba. 

Si no se lo das a la gente, comenzará a matarse. La flama interna arderá tanto que saldrán cada día a golpear o incluso matar, ese fue el caso en el tiempo del Templo

Las guerras principales no fueron contra los griegos y los romanos, sino entre los judíos mismos. Y no hay nada nuevo en los disturbios de hoy; se revela una vez más lo que existía hace dos y tres mil años -la guerra del egoísmo que no quiere ceder el camino ante nadie, hasta que revela su insignificancia y pide la corrección. 

Extinguir la irritación y la ira sólo puede ser al revelar la verdadera causa. De otra manera, es imposible relajar la tensión, el odio y las fuerzas en conflicto. Pueden ser disminuidas una semana o dos, pero en realidad, nada cambiará si no son reveladas todas las cartas. Y es bueno que esa flama arda dentro de cada uno; sólo necesita ser dirigida y darle la forma correcta. 

Los disturbios y malestar que vemos hoy en las calles de Israel son causados por la ausencia de la línea media, falta de metodología, de un programa, una ideología, que conecte a los polos diferentes: el deseo de recibir de la creación, que está en contradicción con el deseo de dar del Creador. 

Los dos opuestos deben llegar a trabajar juntos, equilibrarse, conectarse, abrazarse y amarse. Pero hoy, la gente no entiende que necesitamos esas dos fuerzas y sólo necesitamos combinarlas correctamente. La conexión correcta es posible si tenemos una meta frente a nosotros, una estrella polar que nos guía a donde debemos llegar. 

Vayamos a esta meta juntos. Esas dos fuerzas opuestas deben encontrar lo que tienen en común. Es decir, que ambas deben elevarse por encima de su egoísmo y encontrar lo qué las une, sólo así. Y este debe ser el caso, no sólo en Israel, sino en el mundo entero. Existe ya malestar en EUA y se extenderá hacia todos los continentes. 

La estrella polar es la conexión de todas las fuerzas de la naturaleza para manifestar una fuerza que se despliega en nuestra conexión, si podemos unirnos por encima de todas las diferencias. Esta fuerza desplegándose en nosotros, nos dará la sensación de verdadera realidad en lugar de este mundo material. Y comenzamos a vivir en el mundo superior, llamado así de acuerdo a nuestras sensaciones, en un mundo eterno. 

Los golpes recibidos del coronavirus, eventualmente causarán que toda la humanidad incline su cabeza, se calme y se calle, se de cuenta de que existe una fuerza superior operando aquí, que no nos permitirá hacer lo que queramos ni a la izquierda ni a la derecha. Tendremos que rendirnos ante la influencia de una tercera fuerza proveniente de un grado más elevado.
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De la lección diaria de Cabalá 30/jul/20

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