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El deseo femenino y la intención masculina

Prácticamente todos los materiales en la ciencia de la Cabalá están dedicados a las mujeres. Esto se debe a que aprendemos a corregir nuestro deseo de recibir, llamado “mujer”, con la ayuda del Creador, la fuerza “masculina”.

Hay dos fuerzas en la realidad: el Creador y la creación, la fuerza masculina que otorga y la fuerza femenina que recibe. Dicho de otra manera, estos dos deseos, el de otorgar y el de recibir, se unen en nosotros, formando dos mitades: masculina y femenina.

Un hombre (Guéver – גבר), significa la capacidad de superar (Hitgabrút – התגברות), una pantalla. Dividimos el Kli en masculino, el lado dado (la superación, pantallas, intenciones) y la recepción, la parte débil que es incapaz de otorgar, la cual es descrita en el verso, “su fuerza fue disminuida en la cualidad femenina”.

En nuestras vidas la proyección de la espiritualidad también crea una división en las partes masculina y femenina. En la espiritualidad estas dos partes delas vasijas se unen entre sí y dentro de su unidad, el deseo (Aviút) es la parte femenina, mientras que la pantalla y la Luz Reflejada son la parte masculina. Su unidad da nacimiento al Kli, y como resultado nace un nuevo Partzúf, la recepción de la Luz por el bien del otorgamiento, o en otras palabras, el nacimiento de los hijos y la comprensión (Avanót – הבנות). Eso es porque a continuación de los hijos siempre hay hijas (Banót – בנות).

Por la división de roles en el mundo vemos claramente para qué está destinado el hombre y para qué está destinada la mujer. La mujer es la “casa”. Su propósito es mantenerla, para dar nacimiento a los niños, y cuidar de la casa de la familia. El propósito del hombre, en cambio, es salir de la casa con el fin de traer los ingresos. Esta es una copia exacta de la espiritualidad, donde el deseo de recibir es una cualidad femenina, mientras que la pantalla sobre ella es la cualidad masculina. Cuando ellos actúan de común acuerdo, alcanzan la unidad con la Luz Superior, con el Creador, y como resultado emergen nuevos Partzufím que reciben por el bien de otorgar, los “hijos”.

Está escrito: “Esposo y esposa, y la Shejiná está entre ellos”. Esto habla sobre el mundo espiritual donde la Shejiná, es decir, la Luz Superior se establece precisamente entre el deseo de recibir y la fuerza de la pantalla.

(37210 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/6/11 sobre la mujer)

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¿Hay amor en este mundo?

¿Qué es el amor en nuestro mundo corporal? Es un amor “animal”, material, egoísta que nos permite disfrutar unos de los otros. Los padres aman instintivamente a sus hijos y los niños aman instintivamente a sus padres, en la medida en que ambos reciben lo que desean unos de los otros.

Y todo esto es llenado con una intención egoísta.

Aminora el instinto de una madre hacia su propio hijo y ella lo tratará igual que otros niños. Él puede también morir de hambre, a ella no le importará. Esto significa que los sentimientos de los padres son un instinto y no amor.

El amor entre los sexos es causado por las hormonas. Inyecta una persona con un determinado compuesto, y su amor desaparecerá pronto, o por el contrario, se despertará de la nada. Esto está relacionado con una atracción hormonal.

Todo esto pertenece al nivel animado, y no más que eso. Los genetistas y biólogos pueden explicar las razones de esto en detalle. Pero, naturalmente, elogiamos este sentimiento y lo atribuimos a una esencia espiritual sólo porque recibimos el mayor placer de él, y, en consecuencia, queremos elevarlo ante nuestros ojos.

Por otra parte, puede haber amor extremo que cause mucho daño. Es así porque cuando no hay límites para el amor, cuando se carece de temblor, conduce al odio. Cuando alguien me ama, necesito asegurarme de que no le permito que me ame demasiado, y debo garantizarle lo mismo. Es necesario que todo tenga una medida real y el peso adecuado. Cuando el amor “desborda los límites”, me anula, y entonces empiezo a odiar a la persona que me ama, yo lo rechazo a él o ella.

Esto lo vemos en el ejemplo de los padres y los niños: El amor extremo a un niño causa desprecio y el odio en su interior. Y el niño no tiene la culpa, la culpa es del adulto puesto que no limita su amor, lo cual significa que no tiene pantalla con la cual trabajar. Siempre hay que controlar el grado de nuestra interacción. Sólo podremos adquirir pantallas “ilimitadas” en el mundo del Infinito, en la corrección final.

Por lo tanto, no tiene sentido hablar sobre el amor en nuestro mundo porque sólo nos utilizamos unos a otros como de costumbre. No hay necesidad de rechazar o despreciar, esto es nuestra vida. Por ejemplo, que las parejas vivan juntas y cuiden el uno del otro durante muchos años. Sin embargo, es necesario establecer una distinción: En última instancia, lo hago como un hábito que se convierte en mi segunda naturaleza, por fuera del  deseo y de los impulsos egoístas que se despiertan en mí y me llenan con ello.

Pero el amor en el mundo espiritual es el otorgamiento absoluto.

(37082 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/4/2011, sobre el amor)

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La ley del más grande otorgamiento posible

Una Reshimó (gen de información) es una imagen, una forma, que determina el estado futuro, sin embargo, viene del pasado. Supongamos que ayer estaba en un restaurante y pagué 100 dólares por una cena, ordené cinco platos, un HNRHY completo.

Pero hoy sólo tengo 50 dólares en lugar de 100, por lo que el camarero dice que de nuevo puedo pedir cinco platos, pero esta vez serán diferente: una chuleta en vez de un bistec, un arenque en vez de un salmón, y así sucesivamente. Sin embargo, todavía puedo tener una cena de cinco platos.

Exijo según lo que he recibido antes puesto que este es el sabor único con el cual estoy familiarizado. Pero mi pantalla (cubierta) corresponde sólo a lo que puedo recibir ahora. Puedo hacer un cálculo en relación con lo sucedido. Obviamente, al final recibo algo diferente de lo que había antes, pero ¡no me importa!

¿Cómo puedo exigir la Luz que aun no está en mí, y de la cual aun no tengo ninguna información? ¿Cómo hago un cálculo para un nuevo estado? Después de todo, ¿es un nuevo grado, una diferencia enorme, sin precedentes?

Pero realizo un cálculo del más grande otorgamiento posible al Creador, y por lo tanto, lo que recibo hoy no es importante para mí. Incluso si es una chuleta al vapor en lugar del cordero asado que tuve ayer, es lo máximo con lo que puedo y soy feliz de haber podido hacer este gran cálculo por el bien Creador. Por lo tanto, acepto lo que se me reveló como el llenado más deseado.

De hecho, lo que importa es mi intención de otorgar, y no lo que recibiré, qué pedazo de carne hay en el plato. Cualquier cosa que Él me dé será el máximo de lo soy capaz y por lo tanto, estará perfecto.

Por lo tanto, somos capaces de realizar un cálculo exacto de los estados que aun no nos han sido revelados. Hacemos un cálculo no en la cualidad de la Luz recibida, sino en la cualidad de nuestro otorgamiento.

(36950 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/3/2011, Talmud Eser Sefirot)

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El deseo femenino y la intención masculina

El gen informativo (Reshimó) es una forma del estado anterior, en el cual existía el llenado, la Luz dentro del deseo.

Este gen incluye la información sobre todas las pantallas y sus componentes que se encontraban allí  por parte de la Luz y del deseo. NaRaNJáI y HaVaYáH, la Luz Directa y la  Luz Reflejada, los escalones hacia lo alto y a lo ancho. Parece que todo esto está almacenado “en la memoria”, y no está realizado. Esto se llama “Reshimó”.

O sea, yo saco algunos datos del archivo, como en un computador, y lo convierto en una imagen real con la ayuda de las fuerzas electromagnéticas y todo el equipo, esto todavía se llama “Reshimó”. Pero dentro de este gen informativo ya se encuentran todos los datos, toda la información, solo falta la fuerza para realizarlo.

Supongamos que no tengo esta fuerza o la tengo pero todavía no lo realicé. O sea, en el Reshimó están todos los detalles pero en su potencial, no en la viva realización

(36953 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 03/03/2011, Talmud Eser Sefirót)

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Una chispa nunca es suficiente

Nuestra evolución en este mundo ocurre por etapas. Durante miles de años nos hemos desarrollado a partir de los niveles inanimado, vegetativo, animado, y hablante.

La sabiduría de la Cabalá explica cómo ascendemos desde el nivel hablante hacia arriba cuando adquirimos el libre albedrío, la oportunidad de participar conscientemente en nuestro propio desarrollo. Esta participación nos lleva a la comprensión, la conciencia, y la revelación del Creador, y al final llegamos a ser equivalentes a Él.

Esto es lo que implica nuestra meta, pero la alcanzamos por medio del desarrollo gradual inculcado por nosotros. ¿Qué es exactamente lo que debemos hacer por nuestra parte?

En general, la creación consiste de la Luz y la vasija. La Luz afecta el deseo del Kli, y lo transforma. ¿Cuál es entonces la parte que le corresponde al deseo?

El deseo, que reside en nuestro mundo, tiene una chispa de Luz que penetró en él debido a la inter inclusión en los grados superiores. La Luz y el Kli se fusionaron, y juntos descendieron a este mundo. Como resultado, hay ahora una chispa en la vasija que anhela la Luz, dirigida no sólo a la Luz misma, sino que además anhela la equivalencia con ella.

Si esta vasija o el hombre siente el anhelo por la Luz, desea evolucionar de la manera correcta, debe acudir bajo la influencia de la Luz. La chispa sola no es suficiente para cambiarse a sí misma y ser similar a la Luz. Es necesario atraer el efecto de la Luz hacia uno mismo.

Así, el método de la Cabalá nos ofrece los medios para causar las acciones del Creador hacia nosotros. Por lo tanto, hay una expresión de “el trabajo del Creador”, es decir que el Creador está trabajando en nosotros. No hay nadie aparte de Él. Pero estos actos pueden ser realizados sólo “por nuestra petición”, lo cual es considerado como una plegaria por la corrección (MAN). Pedimos ser unificados en nuestro deseo con el deseo de Bína. Este es el trabajo: prepararnos para exigir la corrección de la Luz superior.

La persona que ha sido iluminada con esta pasión es considerada como “humano” (Adám), ya que actúa impulsada por el deseo de ser similar (Domé) al Creador. Pero si no tiene tal deseo, es considerada como si estuviera por ahora en el nivel “animado” de la evolución.

(36829 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/2/2011, Escritos de Rabásh)

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Un cheque de pago de la Luz Superior

Si nos analizamos honestamente, lo que pasa con nosotros en este mundo, para qué estamos viviendo, en qué forma, cómo gastamos nuestras vidas y con qué propósito, podríamos reducir nuestro consumo de recursos naturales a las necesidades básicas.

Podríamos redistribuir todo el excedente a fin de proveerle a toda la población de la tierra. Sin embargo, la participación de todos en esto debe ser obligatoria.

Si no hay nada que puedan hacer estos siete mil millones, ellos deben ir a la escuela. Esto significará que ellos están ganando “la vida“. ¿Quién dijo que es necesario trabajar 15 horas al día? Mira cómo viven algunas tribus primitivas, la cantidad de tiempo que dedican a preparar la comida y el descanso. Pero todo lo que hacemos es trabajar, toda nuestra vida.

Realizamos acciones innecesarias. Vivir no significa cubrir la totalidad de 24 horas durmiendo-comiendo-trabajando. ¿Cuál es el valor de una vida así? Todos aquellos a quienes no pueda dárseles un trabajo que hacer, deben sentarse a leer libros cabalísticos. Esto será su “ganancia” la Luz que Reforma para todos.

Aquellos que deseen estudiar deben hacerlo, mientras que aquellos que desean trabajar deben trabajar. Hay gente que puede trabajar sólo con sus manos, y existen los opuestos, aquellos que sólo pueden producir ideas y no son atraídos por el trabajo manual.

Cada uno tendrá una ocupación porque él o ella se fusionarán con el Creador y por lo tanto canalizarán la fuerza vital para nosotros. ¡Así que dejemos que lo hagan! Que no hagan otra cosa que sentarse con los demás, estudiar y analizar su relación con el Creador. De tal modo, estarán proveyendo a todos con la fuerza de la vida, en vez de comida, ropa y todo lo demás. Y entonces, toda la población del mundo tendrá todo lo que necesita.

No hay necesidad de nada además de lo necesario. Esta es la manera de trabajar, la disposición correcta. Entonces, podemos tener otros miles de millones de personas en el mundo: Si ellos están trabajando en hacer la conexión con la Luz Superior, con el Creador, habrá abundancia total en el mundo.

Y este es el único camino a la armonía y a la seguridad real.

(36858 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/2/2011, Lección sobre el dinero)

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Cómo construir un callejón hacia el Mundo Superior

Todas nuestras plegarias sólo pueden ser por el deseo de otorgar. Pero cuando un deseo no se vuelve realidad en mucho tiempo, la persona alcanza la desesperación porque ella sigue existiendo con los deseos de disfrutar.

Si yo he tenido deseos de otorgamiento, no debo desesperarme. Debo llenarme al anticiparlo. Pero, ya que mis deseos son egoístas, mi aspiración por otorgar no me llena.

Así es como la persona cae. Se dice: Ay de aquel que abandone sus esfuerzos antes de haberlos completado. Es en esta situación cuando el grupo tiene que ayudar a la persona a soportar para que ella sea capaz de adicionar otra gota por encima de esa barrera de la desesperación que ella ha alcanzado, sin importar cuán incapaz de hacerlo sea la persona. Este es precisamente el lugar donde ella tiene que adicionar un poco más de esfuerzo, en el mismo lugar donde parece que ella ha alcanzado la desesperación total, usando la fuerza adicional que ella recibe del entorno.

Estas adiciones son las que construyen el callejón hacia el mundo espiritual. Después de todo, ellas nos despiertan una plegaria adicional, la cual es respondida por la Luz que viene y convierte el deseo en uno de otorgamiento.

¡Entonces nosotros comenzamos a disfrutar el otorgamiento, en el cual nunca puede haber desilusiones! No hay ninguna restricción en el mundo del otorgamiento. ¡El mundo entero está frente a ti, adelante, llénate sin ningún límite, infinitamente! ¡Haz lo que quieras hacer!

Después de todo, si tu intención es otorgar al prójimo, entonces no hay restricciones para ti.

(37149 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/6/11, Escritos de Rabásh)

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La garantía más confiable

Las necesidades más básicas del hombre son la estabilidad y la seguridad: él quiere una economía estable, condiciones de vida, y salud física. Este es un deseo normal e instintivo para sentirse seguro, lo cual es necesario para el cuerpo animado. El animal también lo posee y acumula comida para el invierno.

Pero ya que nuestro deseo egoísta está un grado más alto que el de todas las otras criaturas, queremos una protección que sirva como seguro de vida para nosotros; más aun, pensamos que viviremos por siempre. Y aparte, deseamos proveer de la seguridad más confiable para nuestros hijos.

Aun cuando vemos que no funciona en la práctica, ni así podemos desechar la idea. Vivimos en un mundo muy inestable e inseguro, y por tanto es lo suficientemente claro que es imposible proporcionar algún seguro para el mañana para nosotros y nuestros hijos si trabajamos duro para hacer mucho dinero.

Es un problema sicológico bien conocido. Diría que es un problema espiritual porque si admitimos que hay una fuerza superior que organiza toda nuestra vida y controla todo lo que nos sucede, no importa lo que hagamos, entonces no podemos proporcionar ninguna seguridad por nosotros mismos.

Basados en nuestra experiencia de vida, pensamos que mientras más rica, sana, y fuerte es una persona, más segura y contenta puede estar en relación con su futuro, en comparación con todos los demás. Pero vemos que incluso eso no le da garantías y puede cambiar en un instante.

Por lo tanto, la sabiduría de la Cabalá le ofrece a la persona otra solución. Si te conectas con la fuerza superior, la única fuerza que rige la creación en todo caso y en todo momento, esta será la garantía más confiable para tu seguridad.

Se nos dio intencionalmente esta sensación de inseguridad, impotencia, miedo, y todo tipo de dudas para que podamos encontrar en ella la respuesta correcta. Es decir, nos sentimos inseguros para darnos cuenta de qué es lo que puede darnos una seguridad confiable para cada ocasión en la vida.

Puedes pensar que el Creador está muy distante, que existe en algún otro mundo, y que no te sientes conectado con Él (aun cuando puedes llegar a conocerlo). Pero, aquí, en nuestro mundo, el mejor tipo de seguridad es organizarte un entorno que siempre te apoye y asista, un entorno que tome la responsabilidad de cuidar de cada uno tanto como cuidaría de todos los demás.

Si el hombre viviera bajo estas condiciones de asistencia mutua, le proporcionaría también seguridad en todo.

(36865 – De la  4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/2/2011, Lección sobre el dinero)

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“Vayan y adquieran uno del otro”

Está dicho: “Vayan y adquieran uno del otro” es decir que constantemente intercambiamos, pasamos deseos y llenados del uno al otro, y cada uno le paga al otro y lo llena a él o ella con algo.

Nuestro mundo es un sistema total, integral, global donde es necesario proveerle una cobertura a cada deseo, con la cual “pagamos” por su realización y llenado.

Para que este sistema llegue a su estado final de perfección y armonía donde todos los deseos serán llenados y recibirán una cobertura, cada uno tiene que adquirir una pantalla sobre los deseos que se despliegan en el interior. En otras palabras, cada uno necesita tener una “cobertura”, “dinero,” para pagar todas sus necesidades.

No se requiere pagar con dinero. Uno puede pagar con una buena actitud, una sonrisa, servicios mutuos, o labor: “Tú me das algo, y yo te doy algo”. No tiene que ser un intercambio tangible de dinero ya que la definición de “dinero” es mucho más amplia que sólo billetes.

El dinero es una paga por el llenado de un deseo, el cual mide su necesidad y su llenado. Después de todo, no sabemos cuán grande es un deseo porque está oculto en nosotros. El llenado viene de Arriba, y tampoco podemos decir nada de este por adelantado. Y sólo por la cantidad del esfuerzo ejercido podemos juzgar el valor de algo, observando como la necesidad y su llenado se reúnen por medio de mi esfuerzo, mi pantalla. Esta es la única manera de llevar a cabo una autoevaluación.

Al final, el “dinero” mide el valor de mi Partzúf espiritual, el valor del hombre. Mientras más grande es su pantalla, su habilidad de enlazar su deseo con la Luz, más grande es una persona. Y mientras más grande sea una persona, más cerca está del Creador, lo cual es definido por su “dinero”, es decir, el tamaño de la cobertura, la pantalla.

En nuestro mundo, el dinero se transforma en una cobertura  del egoísmo. No cubrimos nuestro ego con este, sino sólo lo incrementamos y tratamos de llenarlo como es, de forma egoísta. Como resultado, permanecemos vacíos ya que el llenado no puede recibirse y conservarse de manera egoísta. Si el llenado entra sin una pantalla anti-egoísta, más bien a expensas de nuestro “falso” dinero, nuestro egoísmo, este inmediatamente duplica el deseo, y permanecemos el doble de vacíos que antes.

Esto significa que “los justos ganan dos veces, mientras los pecadores pierden dos veces”, es decir, este último se siente el doble de vacío. Pero este vacío interno es también su ingreso porque al final lo llevará a la corrección, lo cual es llamado “el camino del sufrimiento“.

Así, nuestro mundo se desarrolla debido a la realización de los deseos egoístas. Al final, nos encontramos en una crisis inevitable, terrible. No es una crisis monetaria; es una crisis del uso egoísta del dinero. Es un proceso gradual, y aun estamos por presenciar todo su alcance en el futuro próximo. Se manifestará paralelo al mal uso del ego propio, la explotación de los otros, y en adelante, todos los vicios del egoísmo se revelarán al mismo tiempo.

(36766 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/1/11, Lección sobre el dinero)

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Manteniendo el grupo en alto

Al encontrado el entorno correcto, la persona está lista para someterse frente a este, para aceptar todo lo que se le dijo. Al principio, ve la grandeza en todo: en el maestro, los estudios, y los amigos.

Sin embargo, al pasar cierto tiempo, comienza a acostumbrarse. Se le da una oportunidad de unirse al entorno, y luego tiene una caída: “Todo está bien. Estoy en compañía, igual que antes. Tengo todo arreglado”.

Al hacer eso, la persona se cancela y rueda cuesta abajo. En su estupidez y orgullo, no entiende que ahora se le da una oportunidad de acercarse, de exaltar el entorno ante sus ojos. Este tiene que volverse incluso más alto para él de lo que era al principio.

Sin embargo, la persona ve el mundo a través de un prisma material. Los amigos le resultan ya familiares y no tan grandes como antes cuando se sentía un humilde invitado entre ellos. El material de estudio adquiere coherencia, y el maestro pierde su previa grandeza también.

Así es como crece el egoísmo para darle la oportunidad a la persona de exaltar constantemente su entorno nuevamente. Sin embargo, él no usa esta “ayuda en contra de él” para el propósito de ascender, sino que lo deja así. Como resultado, en lugar de ascender, él desciende.

De esta manera, personas que merecen el ascenso y la revelación del Creador, al no tener la oportunidad de entrar al entorno, comienzan inmediatamente a descender, a ser indiferentes a los medios que han recibido. Tan pronto como mañana, ve el entorno de manera diferente de como lo veían ayer. El maestro, el grupo, y los libros pierden valor ante sus ojos, aun cuando sea a velocidades diferentes.

Es por eso que mi trabajo es exaltar constantemente la importancia del entorno: el maestro, los libros, y el grupo. Necesito ascender constantemente, y no porque alguien necesite mi reconocimiento, sino simplemente porque no alcanzaré la grandeza del Creador de otra manera.

El entorno no se plantea a sí mismo como algo especial, y es por eso que es tan difícil valorar a los amigos. El maestro tampoco luce como un gran hombre. Siempre ha sido difícil mantener en alto al entorno en los grupos cabalísticos. Aun así, no tenemos otra salida. Tenemos que comenzar a ayudar a los amigos a darse cuenta de la importancia del grupo.

Esto no quiere decir que tenemos que actuar como importantes o andar contoneándonos, alardeando de nuestra grandeza. Es imposible fingir aquí ya que el Creador está oculto. Mientras más alto es alguien, menos lo aparenta, y el Creador está oculto más que nadie. Esta es una ley espiritual.

Es por eso que tenemos que incrementar la importancia del entorno en general para alcanzar la importancia del Creador a través de este. Si originalmente esta meta no está ardiendo dentro de nosotros, si no construimos este sistema claramente a partir de la grandeza del entorno hasta la grandeza del Creador, entonces no alcanzaremos nada. Por el contrario, la indiferencia sólo crecerá.

Hoy día, la organización Bnei Baruj existe porque yo existo. Mañana, si no estoy aquí, sucederá lo mismo que le sucedió al grupo de Rabásh: discordia en todas las direcciones. Es por eso que necesitamos exaltar la esencia de nuestra sociedad, sus bases, su grandeza, fluyendo de la aspiración hacia la grandeza del Creador.

Si esto constantemente adquiere importancia y grandeza, llenando la cabeza y el corazón de todos; si pertenezco, existo, y me fusiono con esto; si anhelo la grandeza de la sociedad porque me lleva hacia la grandeza del Creador; si constantemente siento esto y si esto es lo que me mueve, sin duda llegaremos a la meta en un lapso de tiempo más corto.

(35283 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/14/2011, Escritos de Rabásh)

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