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Guía para formar equipos, parte 9

Principios para formar un equipo: Responsabilidad por pensamientos y acciones

Pregunta: Octava regla: debes ser responsable por cada palabra que digas en el equipo y recordar que nuestros pensamientos y acciones afectan a todo el grupo.  

En otras palabras, la frivolidad es lo que más daña. Mata todos los intentos por construir las conexiones correctas e interfiere con el espíritu del equipo. 

¿Cómo puede una persona controlar sus pensamientos? 

Respuesta: Con preparación. No cuando los pensamientos ya aparecieron en ti, sino en todos los estados previos que determinan estos pensamientos. 

Pregunta: Seguirá habiendo conflictos y disturbios en las fases iniciales ¿qué podemos hacer si esto sucede? ¿qué castigos podemos aplicar? 

Respuesta: Ninguno. En nada y de ninguna manera. Sólo necesitamos alentar a las personas a que se comporten de forma diferente. 

Pregunta: Digamos que una persona muestra, de alguna forma,  frivolidad  y critica a alguien. La otra persona se ofende ¿qué hacer? El equipo se destruye, no se hablan entre sí. 

Respuesta: Al contrario, necesitamos sentarnos en un círculo y discutir el problema. Resolverlo de tal forma que fortalezca la conexión entre ellos. Debemos observar todos los excesos según se requiera durante la formación del equipo.
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De Kabtv  “Habilidades de organización”, 18/jun/20

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Ayuda al mundo: únete

La humanidad es una gran vasija, una sola alma, llamada Adam HaRishón. Para ser corregida fue dividida en dos: Israel y las naciones del mundo. No podemos corregirlo todo de una vez porque hay algunas capas muy profundas que la Luz no puede alcanzar de inmediato.

La corrección comienza con lo más fácil y avanza hacia lo más difícil. Por eso, primero se corrige la capa superior, la más ligera, como se dice sobre Israel, es «pequeño entre las naciones», es decir tiene el deseo de disfrutar más ligero. En las naciones del mundo, el deseo es mucho más intenso, aparecerá cuando empiecen a despertar.

Cada individuo que recibe el despertar hacia la espiritualidad, en nuestros días, es parte del alma común llamada Israel (Yashar Kel), directo al Creador. Debe apurar su corrección porque su trabajo principal es ayudar a los otros deseos, las naciones del mundo.

Israel canaliza la Luz que reforma a través de su unidad. Así, las naciones del mundo despiertan y empiezan su corrección, exigen más luz de Israel hasta que todos se unan en una sola alma, como está escrito: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones». Israel debe corregirse a sí misma para poder corregir a la humanidad.1

La antigua Babilonia fue llamada la «generación de la discordia». Este fue el momento en que el alma común de Adam HaRishón se dividió en dos: Galgalta VeEinaim (GE) y Awzen, Hotem, Peh (AHP), cabeza y cuerpo del deseo, Israel y las naciones del mundo. La sociedad babilónica se dividió en esos dos campos.

Se dice que fue la generación que inició el declive de la humanidad. Antes de ese tiempo, no existía el deseo egoísta que necesitaba corrección. Desde entonces, la parte llamada Israel tiene la obligación de cambiar su deseo egoísta por uno altruista.

Esa fue la generación de Abraham. Abraham es la fuerza que dividió a la humanidad en dos partes cuando dijo: «¿Quién es para el Creador, únase a mí!» y «El amor cubrirá todos los crímenes».

Antes de eso, el deseo de disfrutar era tan pequeño en la gente que los babilonios sentían intuitivamente cuál era su comportamiento correcto y naturalmente, lo siguieron. Hablaban el mismo idioma y vivían como una sola familia.

Pero en la época de Abraham, el deseo de disfrutar creció, rompieron los ídolos viejos, pero no sabían qué hacer con su ego. Se dice que Abraham derrotó a los ídolos, pero, de hecho, fue un proceso completo que tuvo lugar con toda la gente. No sabían cómo seguir viviendo, por lo que parte de la nación siguió a Nemrod que con su método egoísta de corrección, los llamó a cumplir el “sueño americano”. Y la otra parte siguió a Abraham, quien los llevó a convertirse en Israel, a aspirar al Creador.

Adorar al Creador es seguir la fuerza de conexión. Todos los mandamientos apuntan a la conexión dentro de la decena, a convertirnos de diez en uno, un grupo, un entendimiento. Esta es la esencia, el significado y el propósito de los mandamientos, pues necesitamos corregir la vasija rota.2

De Adam a Abraham, la humanidad siguió desarrollándose, su deseo de disfrutar creció. Dentro del hombre, que seguía siendo un animal, empezaron a surgir cualidades humanas, es decir, ego. Comenzó a separarse del resto de la gente: su esposa, hijos, su propia casa, posesiones, trabajo, propiedad, comercio.

Todos se sintieron cada vez más distantes, hasta el punto de comenzar a luchar entre ellos y creer en diferentes ídolos, es decir, diferentes fuerzas. Un ídolo no es una simple estatua ante la que te inclinas; hay una profunda filosofía interna que la respalda. Está activo hasta el día de hoy y vemos que aún hay una gran separación entre las religiones, cada una adora a su propio símbolo. Toda esta rotura comenzó en la antigua Babilonia.

El deseo de disfrutar sigue creciendo paso a paso, causa ciertas consecuencias: Shoresh de Shoresh, Alef de Shoresh, Bet de Shoresh, Gimel de Shoresh, Dalet de Shoresh (0-0, 1-0, 2-0, 3-0, 4-0). El desarrollo en el nivel cero llegó a su fin y el nivel 1 comenzó: 0-1, 1-1, 2-1, etc. El deseo siguió creciendo hasta que Galgalta VeEinaim dejó de desarrollarse y como consecuencia, Abraham apareció.

Abraham es la conexión de Biná y Maljut. Y, él puede ser el padre de la nación, es decir, darle a Maljut la calidad de Biná. Por eso, Abraham rompió los ídolos para mostrar que es Biná, cualidad de otorgamiento, lo que se debe adorar en lugar de Maljut, recepción. El otorgamiento se convierte en nuestro Dios, es la diferencia entre Abraham y Nemrod.

Fue ideológico. Sólo hay diez Sefirot, Galgalta VeEinaim y AHP, la relación entre la vasija rota y el trabajo hacia la corrección.3

Abraham fue el primero que creó el vínculo entre Biná y Maljut. Elevó su Maljut a Biná en 40 años, durante los cuales comenzó a alcanzar al Creador, la cualidad de otorgamiento, Biná. Así se creó su metodología y comenzó a enseñarla a otros.

Se dice que «el mundo está en tres pilares: la Torá, el trabajo espiritual y la bondad». El orden es: Abraham, Isaac y Jacob. Abraham es Jesed, amabilidad, la Luz de Jasadim, la Luz que reforma, nuestra preparación para el trabajo. El trabajo es Isaac, Gevurá, fuerza. Con ese trabajo llegamos a Jacob-Torá-Tiferet. Es el proceso que debemos seguir.

Llega la Luz, trabajamos en nuestra conexión y revelamos al Creador en nuestra unidad.

Los «tres pilares sobre los que se apoya el mundo» son Abraham, Isaac y Jacob. Abraham es Jesed, un hombre de bondad que se esforzó por hacer que la gente fuera amable. Isaac es el pilar del trabajo que se puso en el «altar del sacrificio»; es decir, se sacrificó por el trabajo, la fuerza. El altar del sacrificio se refiere a nuestro deseo de disfrutar en el que seguimos trabajando mientras lo sacrificamos, queriendo cambiarlo por el deseo de otorgar.

Jacob se llama «el hombre de la Torá«. La Torá es la línea media a la que llegamos con el trabajo duro contra nuestro ego, con la fuerza de Abraham, que significa, debido al trabajo de Isaac, la fuerza (superación). Todo el sufrimiento de Jacob representa la lucha con la inclinación al mal.

El orden del trabajo:

  1. Recibimos fuerza de arriba llamada Abraham.
  2. Trabajamos arduamente en nuestro deseo de disfrutar esa fuerza para organizarla correctamente; esto se llama trabajo de Isaac.
  3. Luego llegamos a la línea media, a la conexión entre la cualidad de la Luz, la intención de otorgar, la cualidad del deseo y todo se fusiona en la línea media llamada Jacob.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 15/ene/20, «La misión de Israel hacia la humanidad»

1 minuto 0:20

2 minuto 7:30

3 minuto 13:00

4 minuto 19:00

5 minuto 23:40

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Unidad más allá de las diferencias: ¿Cómo es posible?- Charla con Shaul Magid

Shaul Magid, miembro distinguido del departamento de estudios judíos en Darmouth College, se reúne con el cabalista Dr. Michael laitman para discutir acerca del antisemitismo y cómo los judíos pueden servir como un ejemplo de unidad para el mundo. 

Los judíos son culpados por separarse y hacerse diferentes de otras naciones. Sin embargo, cuando intentan disolverse e incluso aceptar las tradiciones culturales de las naciones del mundo, aún así siguen siendo diferentes. 

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, esto es causado por un papel especial que el pueblo judío tiene que llevar a cabo. Los judíos se originaron hace 3800 años como una colección de 70 naciones de la antigua Babilonia, reunidos por Abraham alrededor de los principios “ama a tu prójimo como a ti mismo” y “el amor cubre todas las transgresiones”. Por lo tanto, no podemos contar al pueblo judío como cualquier otra nación en un sentido biológico. Ser judío significa unirse conscientemente con otros con el fin de crear una entidad unida y dejar que la fuerza superior de amor y otorgamiento entre en ella. 

A partir de este punto, la tarea directa de los judíos es mostrar una implementación práctica del método de Abraham hoy en día e inducir la conexión, de manera que al final, lleguemos todos a, como está escrito, “Mi casa será llamada una casa de oración para todas las naciones” (Isaías, 56:7). 

De acuerdo al desarrollo natural, somos presionados para llegar a la meta final. Hoy en día, podemos verlo en la crisis global, penetrando todas las áreas de nuestras vidas: guerras, desastres naturales, etc. – no podemos controlarlo, y no sabemos cuánto más nos espera. 

La Cabalá nos da una oportunidad de llegar a la meta final de una manera positiva. Para hacerlo, los judíos necesitan restablecer y revelar a la humanidad el método de construir conexiones humanas positivas por encima de su naturaleza egoísta que crece constantemente. Si muestran un ejemplo de unidad, entonces más allá de todas las diferencias, razas y religiones, éste se esparcirá en todo el mundo, para que la fuerza superior de amor y otorgamiento pueda entrar en el mundo y llenarlo con felicidad.

¿Por qué la unidad judía es tan importante para la humanidad? -charla con Shaul Magid

Shaul Magid, miembro distinguido de estudios judíos en el Dartmouth College, se reúne con el cabalista Michael Laitman para hablar de antisemitismo y de cómo, al lograr unidad entre los judíos se puede evitar.

Vivimos en una realidad destrozada. Cada parte inteligente y pequeña de la sociedad, llamada humana, vive sólo para beneficio personal y no puede comprender ni cambiar realmente nada.

La protesta subconsciente de las naciones del mundo hacia los judíos es que su desgracia y sufrimiento en la vida son causados ​​por ellos. Cabalá explica que esa sensación es un fenómeno natural.

Desde el momento del nacimiento del pueblo judío, bajo la guía de Abraham, hace 3,800 años, los judíos tienen el método para fundar conexiones positivas por encima del ego humano. Este método los convirtió en una entidad y les dio nombre: «judíos» (de «Yihud» – «unidos»).

Hoy, enfrentamos una crisis global y puesto que el mundo está cada vez más interconectado, esa crisis tocará cada área de la existencia humana. La única forma de evitarlo es corregir las relaciones humanas. Por eso se necesita tanto el método de conexión de Abraham y las naciones del mundo inconscientemente exigen a los judíos que lo implementen y lo compartan con todos.

Por eso, el pueblo judío debe unirse. Es una necesidad. Si lo hacen, el mundo entero seguirá su ejemplo, de lo contrario, la nueva ola de antisemitismo los alcanzará.

¿Qué pasaría si los judíos construyeran una sociedad perfecta? Platica con Joshua Goldstein

Joshua Goldstein, presidente de la división de EUA, Herut North America, se reunió con el cabalista doctor Michael Laitman para hablar sobre la sociedad ideal construida por los judíos.

Cómo plantear a los judíos la urgencia de unirse — charla con Joshua Goldstein

Joshua Goldstein, presidente de la División Herut Norteamérica en EUA, se reunió con el cabalista, doctor Michael Laitman, para discutir la soñada construcción de una sociedad formada por judíos.

¿Cuál es la responsabilidad de los judíos hacia el mundo? —Charla con Joshua Goldstein

Joshua Goldstein, Director de la División Estadounidense de Herut Norteamérica, se reúne con el cabalista, Dr. Michael Laitman, para discutir la responsabilidad de los judíos en la construcción de una red de conexión positiva en el mundo

¿Por qué tantos judíos no están orgullosos de su identidad? Hablar con Joshua Goldstein

Joshua Goldstein, presidente de la división estadounidense de Herut North America, se reúne con el cabalista Dr. Michael Laitman para discutir los orígenes del antisemitismo y la esencia de ser judío.

El culpa de los judíos la crisis mundial? – Charla con Joshua Goldstein

Joshua Goldstein, Presidente de la División Estadounidense de Herut Norteamérica, se reúne con el cabalista, Dr. Michael Laitman, para discutir la unidad de los judíos y la conciencia de cómo eso influye al mundo.

¿Por qué es necesario que los judíos se unan?

Joshua Goldstein, presidente de la división de EUA, Herut Norteamérica, se reunió con el cabalista doctor Michael Laitman, para discutir los orígenes del antisemitismo y su papel en dirigir a los judíos hacia la unidad.