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No debemos rendirnos

Pregunta: En la última convención en Israel, sentí una sensación de conexión sin precedentes. Pero más tarde, durante una semana sentí tal descenso, que de igual manera nunca antes había sentido. Ahora les temo a las convenciones ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Eso es muy bueno. Es excelente. Realmente debemos tener miedo. También vimos eso antes del éxodo de Egipto del pueblo de Israel.

Sólo imagina que eres arrojado fuera del lugar al que estás acostumbrado, y que escapas en mitad de la noche, sin saber hacia dónde. La caballería del Faraón te persigue. Estás confundido, saltas al Mar Rojo, y de pronto sucede un milagro. En realidad no es tan encantador. Después el pueblo alaba al Creador: “El caballo y el jinete se ahogaron en el mar”. Pero debemos entender que la persona atraviesa por estados muy extremos que se asemejan al nacimiento; siente una gran presión como un embrión durante los dolores de parto.

Entonces tras el viaje en el desierto cerca de mil leyes te son “impuestas”: qué debes hacer y qué no debes hacer, y qué castigos recibirás si no sigues esas leyes. En otras palabras, obtienes el plan de tu futura corrección, incluso antes de estar ante el monte Sinaí: “Esto es lo que te espera, ya sea que lo quieras o no. Eso no hace ninguna diferencia. Tómalo y comienza a realizarlo”.

Sólo ahora descubres qué es el trabajo del Creador. Hasta ahora pensaste que eras un héroe entre ceros a la izquierda y ahora ves una lista que llega hasta el cielo ante ti. En cada línea dice: “si no lo llevas a cabo, tendrás problemas, catástrofes, muerte….”

Más aun, además se te dice: “En general, si no te conectas, este será el lugar de tu entierro”.

El punto de Moisés con gusto sale de cada corazón, el punto que tira de nosotros hacia el Creador. Conectamos esos puntos y descubrimos hasta cierto punto la conexión con la fuerza superior. Esta se lleva a cabo gradualmente: al principio, sólo el punto de Moisés lo descubre a Él, mientras que los otros puntos, los sabios, los ancestros, los sacerdotes, los Levitas, Israel, las mujeres, los esclavos y los niños están al pie de la montaña. Ellos dicen, “Haremos y escucharemos”. En otras palabras, todos nuestros deseos que están listos para entregarse reciben la fuerza.

Esto está sucediendo hoy, y al siguiente día inmediatamente construimos el becerro de oro.

Es importante que entendamos: todo está a nuestro alcance. Escapamos del ego, y realmente necesitamos sentir este escape. Vienes a la convención, plenamente preparado, temiendo no cumplir con la misión y alcanzar la meta deseada. Temes ser restringido y obligado, justo como en el escape de Egipto.

Por otra parte, te sientes obligado con todos los amigos. Los observas y buscas desesperadamente nuestro punto colectivo de conexión.

Eventualmente, debemos llevar todos nuestros poderes hasta un momento. Pero para ese momento, debemos estar en tensión durante toda la convención, como una cuerda tensa. Debemos estar conectados en tiempo, movimiento, y lugar, en la conexión entre nosotros. Está dicho: “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. Esta se parece a la situación del sacerdote en el lugar santísimo en Yom Kippur… debemos llegar a ese momento único y sucederá.

Entonces el camino continuará, pero será con la conexión a la Luz que Reforma.

Esas son las condiciones: en realidad estás huyendo; no está en tu poder regresar a tu vida previa; debes lograr la meta deseada; y al mismo tiempo debes reunir todos tus poderes para ese único momento. Esto te dirige de forma muy precisa hacia el blanco. Veamos cómo sucederá todo esto.

En el Libro del Zóhar (Nasso [Toma] Ítems 98-99) dice: “… y se reunirán al pie de la montaña. Al pie de la montaña se les dijo: “Si reciben la Torá, bien, y si no, será  el lugar de su entierro”.

Esto significa que nosotros con nuestro deseo egoísta veremos la vida bestial como “maravillosa”. Sentiremos que estamos en este “entierro bestial”, y algunos no sentirán ni siquiera eso. Entonces en lugar de distracciones mentales internas, humanas, debemos esperar los problemas bestiales que sufre el mundo.

Por lo tanto, debemos prepararnos muy seriamente para la convención. Si la hemos asumido, no debemos rendirnos. Es un puente muy estrecho y lo principal es no tener miedo.

(70249 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Febrero del 2012, “Consejos para la Convención de la Aravá”)

No más distancias

Pregunta: De pronto entiendo que estamos en la convención todos los días. ¿Esta es la Luz Circundante? ¿Cómo podemos pasarla a los amigos que están en todo el mundo?

Respuesta: Todos estamos conectados mutuamente y ellos lo sienten. Yo estoy en contacto con muchas personas y ellas me cuentan acerca de impresiones muy fuertes, sobre grandes esperanzas, sobre la preocupación y sobre sus intenciones… y esto es bueno.

Estoy feliz de nuestro enfoque serio hacia lo que se espera. Esta es diferente a cualquier convención previa. Hoy en día se toma de una forma totalmente diferente. Es un duro trabajo, incluyendo el tiempo de preparación. Tenemos que hacer grandes y serios esfuerzos, y estar conscientes de la responsabilidad especial que tenemos. La convención está convirtiéndose más en un lugar para esforzarnos que en un lugar de entretenimiento, y estoy muy feliz de aquello.

Todos sienten eso. Cientos de amigos vienen de afuera para los tres días de la Convención de la Aravá. No se trata del número de días, sino de la calidad y la esencia de la actividad designada. Estoy muy impresionado y conmovido por esta respuesta. Falta una semana, y deberíamos usarla para la preparación. Tenemos que traer juntos todas las esperanzas tan claramente como podamos.

En realidad, no es la participación física la que cuenta. No importa dónde están los amigos; ellos tratarán de percibir la frecuencia general y no tendrán que comprar pasajes de avión. Nosotros sentiremos que estamos reunidos en un lugar, ya que un “lugar” es un deseo. Si este en realidad es uno, no sientes del todo la distancia física. Te olvidarás de tu cuerpo, así como lo olvidas en momentos poco comunes de temor, cuando sólo permanece el espíritu.

Realmente espero que nos conectemos, y dejemos de depender de los kilómetros que separan nuestros cuerpos. En cada lugar en el mundo ustedes pueden bailar con nosotros en el desierto y estar con nosotros en los corazones y almas de ustedes. Esto realmente es así. No hay distancias. Todo es determinado por el deseo.

(69863 – De la parte 4º de la lección diaria de Cabalá del 15 de Febrero del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

Fe por encima de la razón

Tenemos un Kli (vasija o deseo) y el llenado se encuentra por encima de ella, no dentro de ella. La vasija se compone de piezas rotas que tenemos que pegar. Estas piezas son mis amigos, sin embargo, no son sólo sus cuerpos, sino el deseo de conectarnos entre nosotros. Debemos conectarnos, y según la medida en la que nos conectamos entre nosotros, en realidad realizamos y sentimos nuestra conexión, y por lo tanto alcanzamos el estado corregido.

Es de este modo que recibimos el deseo general de disfrutar: Nos unimos y recibimos el deseo del amigo, es decir, yo los siento dentro de mí, estoy impresionado por ellos, y los siento como míos. De esta manera yo “compro” los amigos y adquiero un mayor deseo. Todo esto lo hago racionalmente, “dentro de la razón”, como se nos dice: “Un juez sólo tiene lo que sus ojos pueden ver”. Este Kli se convierte en mi herramienta de trabajo, como un destornillador, alicates o un martillo.

Sin embargo, la Luz circundante (la Luz que reforma) se encuentra en un nivel más alto que yo. La Reshimó (reminiscencia) de la vestidura siempre se encuentra un nivel por encima de la Reshimó de Aviut (grosor): Dalet (cuatro) / Guimel (tres), Guimel / Bet (dos) y Bet / Alef (uno). Esta se encuentra “por encima de la razón”, según la medida en que le doy más valor a la Luz superior y me adhiero a ella por encima de mi intelecto, ya que es, después de todo, otro nivel.

Esto significa que el Kli tiene un mayor valor según la medida en la que hicimos más dentro del intelecto, con el fin de construirlo: nosotros nos conectamos entre nosotros, nos adherimos entre sí, pegamos juntos nuestro plato. Mientras que en la relación con el Creador, es preferible que Él incite más problemas, preguntas, miedos, pensamientos, dudas de Su providencia, y yo, a pesar de todo, lo respete y trate de adherirme a Él. Según la medida en la que mi fe por encima de la razón sea mayor, es más valiosa y me siento más atraído a un nivel superior.

Cuanto mayor sea la brecha, mayor es el delta (Δ – diferencia) entre la Luz, el Creador, y el Kli, el deseo. Es más respetable de esta manera. Constantemente debemos mantener esta relación y ver a los amigos como los más grandes de la generación. Tengo que sentir, entender y verlos sólo de esta manera.

Mientras que en relación con el Creador, todo es lo contrario. Cuantas menos dudas tenga en relación con los amigos, es mejor. Y cuantas más dudas tenga yo en relación con el Creador (y sin embargo, a pesar de eso, me sienta atraído hacia Él), es mejor. En relación con la Luz que reforma, no importa qué tan alto esté. Estoy dispuesto a adherirme a ella, a sentirse impresionado por ella, a ser asimilados en ella, por encima de la razón. Esto es así porque veo que la Luz que reforma otorgará sobre mí, me controlará y ejecutará cambios en mí.

Pero con todo lo que pertenece al Kli, es decir, con todo excepto con el Creador, yo tengo que aceptarlo por dentro de la razón, de la manera más clara, examinada y comprensiblemente posible.

Y así, el Creador se me revelará, cada vez más y más claramente dentro del Kli, y yo necesitaré ascender y desear ser más alto dentro de mi relación con Él, valorándolo aun más que antes.

(69840 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 15 de Febrero del 2012, Escritos de Rabash)

Sintiendo el corazón del amigo

Nosotros podemos hablar de números, de lo qué puede ser medido. Nosotros podemos hablar acerca de la influencia de la Luz como de alguna fuerza, acerca de los genes informativos, acerca de la cantidad, acerca de algo que puede ser medido sin ninguna conexión con el deseo, con la vasija.

Todos deben subir todos los escalones de la escalera espiritual, pero cada uno va a través de ellos desde su punto en el corazón personal, y así es posible medir su impresión solo por medio de la valoración general que los relaciona a todos. El sentimiento personal sin embargo no se transmite a nadie. Es imposible de explicar en palabras como decir que el blanco es blanco o como decir que el negro es negro, como lo oscuro es oscuridad o como algo que es dulce, amargo, salado, caliente, húmedo o frío.

No podemos medir una impresión porque esta es personal.  Tú puede pesar las cosas: cuántas libras, cuántos genes informativos, o cuánta es la fuerza de la Luz. Sin embargo, ya que los demás tienen un deseo diferente, un diferente elemento, es imposible comunicarles una impresión, aún cuando uno pueda medirla internamente. Por lo tanto la persona que está en las mismas condiciones que otra, se impresiona de forma diferente.

Nosotros tenemos que tener esto en cuenta,  aunque no podamos corregir esto hasta que alcancemos la inclusión universal de uno dentro del otro. Cuando todo el mundo esté incluido en todos, lo cual nosotros llamamos “como un hombre con un corazón”, cuando todos los deseos y pensamientos comiencen a ser entrelazados, la Luz de “Rav Pealim Mekabtziel” llega y nos suelda a todos en un sistema integral.

Nosotros no sabemos cómo será, pero podría ser que todos nosotros comencemos a sentir lo que los demás sienten… Hasta entonces es absolutamente imposible. Solamente mediante una valoración cuantificable podemos de alguna manera estimar lo que sucede con los demás. Pero mientras tanto es imposible sentir eso.

(69640 – De la preparación para la lección del 13 de Febrero del 2012)

Una transformación universal

Vamos a la Convención en la Aravá, porque necesitamos urgentemente las fuerzas de la unidad y la cohesión. Ellas nos dan el poder y el entendimiento para traerle la corrección al mundo. No hay una fuerza más grande en el mundo que nuestra unidad. Todos los otros medios son materiales, mientras que nosotros tenemos la fuerza espiritual que nos permite cambiar el sistema común y transformar el universo.

Nuestro universo se somete a un número limitado de constantes, tales como la velocidad de la luz. Es suficiente con que se produzca un pequeño cambio en estas dimensiones fundamentales, y entonces, toda la naturaleza será diferente. Cuando cambien los valores constantes, nuestro mundo no será capaz de existir en su forma anterior.

Así, podemos nosotros ajustar ligeramente la correlación de estas constantes con la ayuda de la fuerza espiritual. Y entonces el mundo gradualmente “fluye” y cambia de forma. Nadie es consciente de ello, pero repentinamente todos se vuelven más inteligentes y perspicaces, los ojos de todos se abren, la gente entiende y se siente más, y cada persona se eleva en su conciencia, al entrar en mayor contacto con la idea de la unidad y al darse cuenta de la necesidad del cambio.

Estamos encendiéndoles a las personas la Luz que las reforma y las desarrolla a ellas. Sin embargo, esta no las desarrolla en la sabiduría terrenal, sino en la sabiduría superior, en la sabiduría de la unificación. Ese es el camino que debemos abrirle a la humanidad con nuestra unidad.

(69976 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/16/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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¡Todos para uno y uno para todos!

Pregunta: ¿Puede profundizar acerca del concepto de “garantía mutua“? ¿Qué quiere decir con eso?

Respuesta: El propósito de la creación del universo es llevarlo hasta la homeostasis. El punto final del desarrollo de cualquier subsistema es el equilibrio con todos los sistemas. Se concluye de la investigación de la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada: Todos esos niveles se esfuerzan por llegar al equilibrio.

¿Por qué sopla el viento? La presión en un lugar es mayor que en otro lugar. Cualquier parámetro físico fuera de equilibrio, en última instancia, aspira al equilibrio, a la media, a la interconexión mutua y a la influencia mutua. Todos los niveles de la naturaleza están sostenidos el uno por el otro: plantas, minerales, animales, etc.; todos existen en constante circulación mutua.

El último grado de la naturaleza llamado “Adam” u Hombre (la imagen general del conjunto) necesita incorporar todos los niveles previos dentro de sí. Los seres humanos tienen que alcanzar ese estado colectivo, la reciprocidad en la conexión, en la que precisamente ellos serán los que determinen toda la estructura global correcta de la naturaleza, su armonía. La persona necesita alcanzar esto a través del entendimiento, la realización, y el estudio de esta imagen.

Necesitamos estudiar los sistemas integrales en los cuales todo está conectado: el principio, el final, el medio, y el centro. No hay una sola cosa que determine algo, sino que cada uno y todo determinan todo el resto. Es como un holograma, y nuestro universo, así como prácticamente cualquiera de sus fragmentos, incluyéndonos a nosotros, está organizado de acuerdo a este principio.

Es por eso que nuestro estado final está caracterizado por el hecho de que cada uno es responsable de todos los demás ¡Todos para uno y uno para todos! Y esto se aplica a toda la humanidad.

Esta imagen, por supuesto, parece una fantasía, completamente opuesta a nuestra realidad de hoy. Nuestro deseo o razón simplemente no funcionan en esa dirección. Pero la naturaleza nos obligará a ello. De nuestra época en adelante, vamos a entrar en una crisis que está determinada precisamente por nuestra falta de equilibrio, por nuestra interconexión incorrecta de unos con los otros.

Por lo tanto comenzando con un pequeño grupo, con esta visión del futuro, estamos obligados a establecer constantemente esta condición ante nosotros. Sin importar como le llamemos a este futuro sistema, incluso si le llamamos “comunismo”, no obstante es el sistema más estable planeado por la naturaleza. Y será alcanzado ya que este es el estado de equilibrio.

Ahora surge una pregunta: “¿Cómo se lo presentamos a las personas? ¿Qué significa la garantía mutua?”

Incluso ahora, vemos del ejemplo de la Unión Europea, que no es capaz de unirse, en la que la ausencia de un desarrollo y educación integral no les permite ver correctamente la situación en la que están. Constantemente eligen las soluciones lineales, egoístas en lugar de las soluciones “redondas”. Ellos se relacionan constantemente consigo mismos como un sistema discreto y no como uno análogo. Ahí está el problema. Es por eso que todas sus resoluciones no llevarán a ningún lugar.

Este será un proceso muy largo de desintegración, tal vez incluso de una guerra mundial. O, tal vez, como resultado del sufrimiento, gradualmente llegarán a una decisión correcta porque ya hay personas que hablan de la necesidad de la unidad absolutamente completa.

¡Pero ¿se puede lograr la completa unidad de 27 países?! Incluso si la limitas a diez países, aún es una enorme división en todos los parámetros. Por lo tanto, es necesaria la educación.

La educación, su base y meta esperada, es lo que llamamos una mutua interacción integral o garantía universal en la que avalamos y somos responsables el uno del otro y creamos nuestra sociedad precisamente de esta manera. Los miedos desaparecen. Las preocupaciones desaparecen. Sé exactamente lo que tengo que hacer en la sociedad. Confío absolutamente en que recibiré lo mismo que todos los demás. Estoy seguro de que tendré todo lo necesario para la vida.

De esta manera neutralizamos cualquier problema que pueda surgir en algunas perturbaciones sociales. Claro, esta es una imagen ideal, así que tenemos que llegar a ella gradualmente.

(68567 – De las “Lecciones sobre el nuevo mundo”, # 8 del 15 de Febrero del 2011)

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En una misma brocheta

Pregunta: ¿Cómo puedo verificar si mi súplica por la corrección es correcta?

Respuesta: La súplica es correcta si una persona quiere unirse con los amigos y conecta a esto su deseo de alcanzar al Creador. Todo debería descansar en una sola línea, un único eje: yo, el grupo unido de amigos y el Creador. En este caso todos los deseos están en el correcto orden.

Averigua si tú puedes dibujar claramente esta imagen para ti mismo, si tú puedes ensartar como en una brocheta los factores necesarios todos juntos a la vez.

Entonces pasarás a la otra forma hacia los círculos: externo, medio e interno. El círculo externo eres tú. Tú contienes el segundo círculo, el grupo, el cual contiene sucesivamente al tercer círculo, el Creador. Al final todos ellos se funden en un todo. Entonces no hay diferencia entre tú, el grupo y el Creador. Todo es uno.

De este modo, cada alma llega al alcance perfecto.

[69554 De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 12 de Febrero del 2012, “Introducción al estudio de las Diez  Sefirot”)

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Tratamiento por electrochoques

No hay nada más que el alma, el único “redondo” deseo de recibir, que está lleno de Luz. La luz comienza a operar en el interior, ella estimula el deseo y “lo aviva” lo saca del equilibrio, y se revela poco a poco. Durante todo el proceso, las Luces y las vasijas se influyen entre sí y descienden desde Ein Sof (Infinito).

Vamos a tomar un sistema, cualquier sistema, mecánico, eléctrico, o hidráulico. Si este recibe una descarga eléctrica, esta lo pone fuera de equilibrio de “un golpe” y comienza poco a poco a calmarse hasta que vuelve al estado de equilibrio anterior.

Esto es lo que sucedió con Maljut de Ein Sof: el sistema recibió un “golpe” cuando descubrió el contraste entre la Luz y la vasija, la brecha terrible entre el infinito negativo (vasija) e infinito positivo (Luz). Esta pesadilla es terrible para el deseo, y este no puede resistir y digerir esto.

Por lo tanto se restringe y se traslada a la siguiente cadena de acciones. El deseo no se calmará hasta que las ejecute. Después que la decisión ha sido tomada en Ein Sof, todas las otras decisiones vienen automáticamente, todo el camino de arriba hacia abajo, hasta nuestro mundo.

Ahora nuestro trabajo comienza, el trabajo de ascenso de vuelta a Ein Sof. El camino de vuelta coincide totalmente con el descenso que lo precedió: Nosotros vamos a través de los mismos estados pero en un orden inverso y de acuerdo a nuestra voluntad, mientras nosotros solicitamos la corrección (MAN) primero. Esta es toda la diferencia.

(69567- De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 12/2/12, “Introducción al estudio de las Diez Sefirot”)

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De una semilla seca a un árbol que produce frutos

Una persona pasa por diferentes etapas en su desarrollo espiritual. Al principio, mientras está en el nivel inanimado, una persona no es capaz de una acción independiente, no entiende dónde está; por lo tanto, él se incluye en el grupo y este comienza a afectar su desarrollo.

Pasan algunos años hasta que una persona cae en cuenta de que se requiere de su involucramiento activo. Hay un trabajo para él y necesita estar activo. Él siempre tiene que clarificar hacia qué dirección se dirige. De ese momento en adelante, él avanza del nivel inanimado al nivel vegetativo. Comienza a crecer como resultado de cuidar de sí mismo, conectándose con otros, siguiendo el consejo del maestro, y poniendo mucha atención al camino en el que está,

Él se somete a la influencia del entorno porque se da cuenta de que un grupo no es sólo una reunión de personas sino que posee una fuerza interna única, la cual necesita para desarrollarse.  Él se convierte en una “planta” y el grupo se vuelve su “suelo” del cual obtiene la fuerza para desarrollarse e incluirse más en el grupo. Se da cuenta que sólo un árbol adulto puede producir frutos y que un árbol puede crecer sólo si una persona se incluye a sí misma en el grupo.

Al ir creciendo, él desea recibir los frutos, que son la conexión, el amor, y la revelación de la fuerza de otorgamiento mutuo, donde el Creador es revelado. Por el momento todo esto es en el nivel vegetativo.

Después está el nivel animado. Este es cuando una persona puede influir en las cosas y se hace cargo parcialmente de cuidar de la conexión entre todos. Ya no es un “árbol” que está pegado al suelo y que es pasivo en relación a quien cuida de él.

El nivel humano dentro de un humano es cuando uno cuida del árbol. Pero el nivel animado dentro de un humano es más que un árbol porque también se esfuerza por crecer y participar en el sistema entero. Una persona ve los defectos generales y trata de arreglarlos. No sólo ve cómo corregirse e incluirse pasivamente en el sistema, sino que además ve cómo ayudar a otros; mediante esto, entra en la conexiones y correcciones generales. Esto puede ser atribuido al nivel animal.

El nivel humano es donde uno se adhiere al Creador como un resultado de sus acciones. Entonces resulta que la base para nuestro desarrollo está en cuidar del “árbol.”

Ante todo es suficiente dividir tu vida en corporal y espiritual. Debes darle a lo corporal lo que es necesario, ni más ni menos, y dar el resto a tu trabajo espiritual sin ninguna limitación.
(6991 ]De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 8/2/12, Escritos de Rabash)

Deja tu “yo” en casa

Pregunta: Quiero que nosotros llevemos a cabo el trabajo en la convención en el desierto de Aravá de la mejor manera posible. ¿Cómo debemos actuar en nuestro interior para alcanzar el éxito?

Respuesta: Esto es difícil. Constantemente yo debo llevar a cabo un análisis, hacer preguntas y buscar respuestas a ellas, descender y ascender. Y tengo que resolver todos los problemas sólo mediante la unión con los amigos. De esta manera, quiero mostrar un ejemplo para todos.

El éxito es imposible para una persona. Este se logrará mediante todos juntos. Y eso significa que yo sólo me preocupo por el deseo común. Lo importante no es lo que siento, sino lo que nosotros sentimos. No soy yo quien se eleva por encima de algo y revela algo, sino que somos nosotros los que nos levantamos y lo revelamos. Siempre es nosotros, mientras que yo no existo en absoluto. Yo deseo vivir en esta “sopa”. La palabra “yo” y la sensación de uno mismo debe ser dejada atrás, en casa.

Por otra parte, no es sólo una reunión de amigos o una “unidad de fuerzas especiales.” Todo eso son los juguetes, mientras que en la realidad, el “nosotros” es un alma. Esta no tiene partes que se unan unas con otras; todas en ella se funden en una sola. Y esto no tiene relación con lo que somos hoy. Esta es una nueva creación que acaba de ser creada.

Después de todo, la esencia espiritual que queremos formar nunca existió antes. Anteriormente sólo había un Reshimó roto que nos conduce a ella. Y hoy, con nuestro esfuerzo estamos tratando de formar un alma del mundo de Nikudim, que se suponía que debía ser corregida en esta fase, pero se rompió deliberadamente por nuestro bien.

(69209] De la parte cuarta de la Lección diaria de Cabalá del 08 deFebrero del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)