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Lección diaria de Cabalá 11/sep/19

Clase con el tema «No hay nada más que Él»
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Lección diaria de Cabalá – 10/sep/19

Preparación para la lección
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Lección sobre. «No hay nadie más  que Él»
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Integrarse en la decena- Hacer espacio para el pensamiento de la creación

El pensamiento de la creación incluye todo, incluso a mí, pero yo mismo aspiro a alcanzarlo. El Creador me ha dado esta oportunidad, como si Él hubiera creado un punto blanco en mí llamado “la deficiencia por el Creador”. Desarrollo esta deficiencia y la dirijo hacia el superior. 

Confirmo que en realidad no hay nadie más que el Creador, y yo mismo estoy incluido en este concepto. De mi parte, no quiero cambiar nada en toda la realidad; sólo quiero alcanzar al Creador, para conectarme con el pensamiento de la creación. Esto significa adhesión con el Creador. 

Mientras más esfuerzos pongamos en esto, más nos desarrollamos, cambiamos de formas, avanzamos en el eje del tiempo. Todo tipo de cambios tendrán lugar en nosotros, y sentiremos que estamos comenzando a tomar la forma de Él. Esto es como nuestro mundo: al acercarme a una persona, gradualmente adoptamos sus hábitos y gustos. Así es como comenzamos a tomar la forma del Creador, a adoptar Su pensamiento, y este se vuelve nuestro. Así es como llegamos a la adhesión con Él. 

El Creador creó el pensamiento y nosotros somos parte de este. Aparte, Él nos dio la oportunidad de cambiar de formato por nosotros mismos en similitud con este pensamiento y así ser incluido en el Creador. Este pensamiento entra en nosotros como si un programa fuera cargado en la computadora de acuerdo a nuestro propio deseo y petición. 

Entonces toma un nuevo formato y se organiza de manera que en todo lo que hay dentro de nosotros, en todos los 620 elementos y deseos, comenzamos a sentir a la fuerza superior que está operando dentro de nosotros. Gradualmente, esta fuerza nos llena como si una barra de progreso se viera en la computadora indicando el porcentaje de la descarga y llegara al cien por ciento. Similarmente, el pensamiento de la creación operará en nosotros de acuerdo a nuestros esfuerzos, y después entrará de nuevo en nosotros. Significa que estamos siendo llenados con el Creador y adhiriéndonos a Él.1

¿Los esfuerzos por adherirse al Creador son personales o es trabajo en la decena? El hecho es que todo ese trabajo personal consiste en la integración en la decena. No obstante, puede tomar toda la vida o algunas veces más de una vida. Observa cuánto tiempo ha deambulado la humanidad hasta que finalmente entendió que no hay opción y que es necesario trabajar en la conexión. En realidad, de otra manera somos incompatibles con la naturaleza de la Tierra y esta nos borrará del planeta ¿Cuánto tiempo, sufrimiento y trabajo tomó caer en cuenta de esto? 

Todo el trabajo antes de integrarse con el grupo es sólo preparación para el trabajo real. Cuando comienzo a integrarme en este, la barra de progreso es como si comenzara a moverse, lo cual indica el porcentaje del programa que se ha cargado. Al grado en que me integro en el grupo, hago espacio para el pensamiento de la creación para que entre y me llene. 

Al grado en que libero espacio de mí mismo y me integro en la decena, el pensamiento de la creación puede llenar mi conexión con el grupo, es decir, el Kli corregido. Así es como me lleno y llego a la similitud con el Creador. Esta adhesión se vuelve cada vez más fuerte todo el tiempo. 

El trabajo en la adhesión con el Creador es posible sólo en la decena. En el pasado, es decir, en los grados pasados del desarrollo de la humanidad, este no era el caso, y había otras maneras de llegar a la adhesión con el Creador. Sin embargo, en nuestra época, esta es la única manera.2 

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 22/ago/19, “No hay nada más que Él”  

1 Minuto 8:45

2 Minuto 13:15

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Como si nos pusiéramos anteojos y comenzáramos a ver

Hace 2000 años, el Templo fue destruido y el pueblo de Israel comenzó su deambular por todo el mundo. Nos acostumbramos a vivir en el exilio entre otras naciones y muchas veces incluso tuvimos éxito en hacerlo. Algunas veces, al contrario, las naciones del mundo ajustaron cuentas con nosotros. El odio a los judíos creció de forma constante, una oleada se elevó después de otra, y recientemente un tsunami de antisemitismo ha estado creciendo. 

El problema es que no estamos corrigiendo la ruptura. El antisemitismo es el resultado de nuestro descuido hacia la posibilidad de lograr la corrección. El exilio terminó, pero sólo en potencia, no en la práctica. Muchos soñarían abandonar la tierra de Israel y regresar al exilio. Después de todo, la santidad sólo está en la unidad que podemos construir entre nosotros. Sin unidad, no hay santidad, y aún estamos en la destrucción.1 

En realidad, la destrucción es una corrección. No puedes llamarla corrupción porque aún no había nada corregido que pudiera ser corrompido. Fue la ruptura de la frontera entre los deseos de recibir y de otorgar, la frontera entre el Creador y el ser creado, entre las propiedades del Creador y el ser creado. Por lo tanto, fue sólo en aras de la corrección. 

El deseo de disfrutar existía antes de la ruptura, sólo que estaba oculto. Después que fue revelado, el ser creado pudo ya comenzar a trabajar en éste y elevarse hacia el Creador. Cada vez la criatura revela su disparidad con el Creador, lo cual le da la oportunidad de corregir esta discrepancia y acercarse al Creador. 

Esta disparidad ya existía antes, pero ahora ha sido revelada. Es decir, existe una revelación con respecto al ser creado, como si nos pusiéramos anteojos y comenzáramos a ver el desperfecto que no habíamos notado antes.2

La destrucción del Templo representa la fusión de Biná con Majut. Por lo tanto, hubo dos destrucciones, de acuerdo a los dos niveles en los Partzufim espirituales: Dalet-Gimel (4/3) y Gimel (3/2). El primer Templo fue destruido en el nivel de Mojin de Jayá, y el segundo- en el nivel de Mojin de Neshamá. Por lo tanto, la destrucción del Primer Templo fue mucho más poderosa e importante. Pero la destrucción del Segundo Templo fue más importante en el hecho de que significó una salida completa de la espiritualidad. 

El Primer Templo es una unión espiritual en la cual todos los deseos son combinados con la intención de otorgar al Creador en el nivel de Mojin de Jayá. Hubo una enorme lucha entre las personas y cada uno dentro de sí mismo en aras de mantener esta unidad y no caer. Pero el egoísmo estaba creciendo constantemente y al final, ocurrió la ruptura. El pueblo de Israel se fue al exilio; es decir, había un espacio vacío entre los niveles-el Partzuf espiritual se agotó. Tras el exilio, las personas estaban retornando a la espiritualidad, construyendo un nuevo Templo. (El primer Templo es como Maljey DJGT [Daat, Jesed, Gevurá, Tifferet] y el Segundo Templo es Maljey TNHYM [Tifferet, Netzaj, Hod, Yesod, Maljut] en el mundo de Nekudim, el cual fue roto). 

La destrucción del Segundo Templo fue ya la salida final de la espiritualidad-todos se fueron hacia la intención por su propio beneficio. Desde entonces, toda la nación excepto por ciertas personas especiales, los cabalistas, entraron en el proceso de descenso continuo de las generaciones. 

Es imposible comparar las generaciones que vivieron inmediatamente tras la destrucción del Primer y Segundo Templo con nuestros contemporáneos. Sentían una conexión mucho más grande con los demás. La santidad aún los iluminaba desde lejos y las chispas de la destrucción del Templo previo cayeron e hicieron un impacto. Por lo tanto, aún habían personas grandes en esas generaciones e incluso tras la destrucción del Segundo Templo. Vemos qué grandes libros nos dejaron: La Mishná y el Talmud. 

Muchos aún estaban en alcance. La caída no sucedió de forma instantánea. La Luz estaba saliendo del Partzuf gradualmente, hasta que estuvimos casi en completa oscuridad en las épocas del Arí. 

Desde el tiempo del Baal Shem Tov en adelante, comenzó el despertar desde abajo. El Baal Shem Tov hizo un gran trabajo reviviendo la espiritualidad, y fue seguido por Baal Hasulam. Hubo otros cabalistas que vivieron en las épocas entre ellos. El último gran cabalista de nuestro tiempo fue Rabash quien nos dejó todo el método de corrección que usamos hoy.3

De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá 21/jul/19, “Nueve de Av”

1 Minuto 9:50

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Vuelve la cara al muro – revela que el otorgamiento en realidad existe

“Y Ezequías volvió la cara al muro y rezó al Señor” Esto describe el estado del hombre que ha trabajado por muchos años en su corrección, realizando todas las acciones necesarias para, eventualmente, descubrir que lo hizo todo para su egoísmo y que no tiene posibilidad de actuar en forma distinta. Este reconocimiento llega después de haber acumulado gran sufrimiento y molestias, pero continúa a pesar de todo. Como dice el dicho: “Todo menos abandonar”. 

Después comienza a sentir que el otorgamiento, realmente existe, que está fuera de él, fuera de su deseo de recibir. Si trabaja con este nuevo deseo por otorgar que descubrió dentro de él,  siente infinitas posibilidades que están ocultas ahí. 

Antes de eso es imposible entender lo que es otorgamiento, para qué se necesita y por qué da infinitas posibilidades, en comparación a la recepción egoísta, limitada, insuficiente y reducida. Es imposible recibir en mi propio beneficio algo más que una tenue iluminación, “una vela pequeña”. Pero al desarrollar el deseo de otorgar, a través del trabajo en la grandeza del Creador, revelamos esta capacidad del tamaño del Creador. Así podemos estar en otorgamiento ilimitado y el Creador conecta con este deseo y Se revela en él.     

Por muchos años, el hombre trabaja y actúa, pero resulta que todo es dentro del egoísmo. La frustración y confusión se acumulan, hasta que, de pronto, en los golpes subsecuentes, revela lo que es salir de sí mismo y volverse otorgante. Uno siente que no hay nada más que la anulación y la subyugación constantes. Sólo hay que inclinar la cabeza, aceptar todo lo que suceda. No se necesita nada más.   

Esto no se puede anticipar. Pero cuando la iluminación llega en respuesta a su esfuerzo, alcanza el grado de Ezequías: finalmente, vuelve la cara al muro, sabe cómo orar, pedir, anularse ante la Shejiná. Ve que el grupo, la sociedad, el muro y la Shejiná son lo mismo.  

Esta es una transición del deseo de recibir, en el que existimos por naturaleza, al reconocimiento de que la subyugación y la anulación son lo más importante. “Voltear al muro”, significa no dejar división entre la Shejiná y el corazón, sin coraza alrededor del corazón. 

Orar, voltear hacia el muro, es abrir el corazón a la Shejiná, la fuerza de otorgamiento. Tanto el hombre como el Creador, actúan con fuerza de otorgamiento y ambos desean borrar todas las divisiones entre ellos.  

Al retirar la coraza del corazón, es decir, remover la intención egoísta de todos los deseos, revelamos el deseo de otorgar. Todo existe: tanto el Creador como el corazón del hombre; sólo se necesita remover la armadura, la coraza a su alrededor. Esto es lo que necesitamos pedir.1

La transición es que inicialmente estaba por completo en el egoísmo, pero no me daba cuenta. Luego descubrí que actuaba sólo para mi propio placer, pero quería estar en otorgamiento, remover la coraza egoísta. Es como un huevo cocido, del que es fácil retirar la cáscara. Si una persona ha madurado, comienza a retirar su coraza y siente cada vez más que requiere ayuda.  

La ayuda llega en respuesta a la plegaria y la plegaria no puede ser por mí, sino por la decena, por todo el mundo. La Shejiná está en el polvo y pedimos elevarla del polvo y elevar su importancia ante nuestros ojos. De lo contrario, no tendremos oportunidad de otorgar, porque sólo hacemos lo que consideramos importante.  

Así que pedimos que la Shejiná, es decir, la fuerza de otorgamiento, sea importante para nosotros y así podremos otorgar. Si el otorgamiento es importante para mí, me comprometo con él, si no es importante, me olvidaré. Por lo tanto, pedimos que la fuerza superior nos conceda la sensación de la importancia de otorgar, para que podamos hacer el trabajo. Sin esa importancia nada sucederá, no podremos hacer nada. 

Por supuesto, cualquiera puede trabajar en favor de algo importante. Sin embargo, es necesario ser muy sabio para hacer tal estupidez y pedir por la importancia de la cualidad de otorgamiento. Esto es por lo que luchamos: hacer importante el otorgamiento para poder otorgar. Es imposible explicar al deseo de recibir, por qué es necesario, sólo el punto en el corazón puede entenderlo.2
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 10/ago/19, “Y Ezequías volvió su cara al muro”.
1 minuto 21:11
2 minuto 1:01:30

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Todo desde un solo pensamiento, y de regreso

No hay nada más que un pensamiento: el pensamiento de la creación, que lo incluye todo. Solo nosotros, los seres creados, todavía no lo entendemos ni lo sentimos. Pero existimos dentro de este pensamiento y somos gobernados por él. Todo nuestro trabajo tiene lugar dentro de él. Este pensamiento es toda la creación, su plan, y no hay nada más que eso. Todo se resuelve en el pensamiento, y todo es creado por el pensamiento. No hay materia; Toda la realidad está incluida en el pensamiento. Es interesante que los científicos modernos, siendo materialistas absolutos, digan que el universo es un pensamiento.

Los investigadores del cerebro humano afirman que todos nuestros pensamientos, deseos y decisiones están fuera de la persona y que el cerebro es solo un dispositivo que captura este pensamiento y nos lo transfiere.

Por lo tanto, la ciencia se acerca gradualmente a este hecho que los cabalistas descubrieron hace mucho tiempo: no hay nada en el universo excepto el pensamiento de la creación y existimos dentro de él. Aunque dividimos la realidad en fuerzas, materia, sentimientos y razón, en esencia, solo opera el pensamiento del Creador, dentro del cual existimos.

Necesitamos alcanzar este pensamiento del Creador en relación con el ser creado y luego lo alcanzaremos a Él— no a Él mismo, sino a su actitud hacia el ser creado. 

No hay nada más que Él, pero logramos esto por el contrario, por las numerosas acciones y manifestaciones del Creador en relación con nosotros, que son muy diversas y contradictorias. Son precisamente todas estas paradojas y discrepancias, las que nos impiden darnos cuenta de lo que está sucediendo y estar de acuerdo con eso, lo que nos empuja a tal desarrollo que al combinar todas las contradicciones anteriores a la razón, alcanzamos al Creador. Es imposible alcanzarlo aparte de los dos opuestos que se combinan y se completan entre sí.1

Desde el lado del Creador, la acción potencial, llamada pensamiento, es suficiente. Para el Creador, el final de la acción está en el pensamiento inicial, es decir, el estado no corregido y corregido del ser creado existe en conjunto, creando un punto negro llamado ser creado. El resto es el desarrollo de este punto y su autoconciencia, y desde su autoconciencia hasta la conciencia del Creador para comprender de dónde vino, quién lo creó y quién lo está desarrollando.

Es como una película rodando dentro de este punto. Todos nosotros, todo el universo, todos los mundos están en él. La actitud del Creador, la luz superior, se llama «el pensamiento de la creación».

Por lo tanto, solo hay un pensamiento del cual emergió todo el universo—el pensamiento de la creación. Este ya define todas nuestras recompensas, nuestros esfuerzos y todo lo que experimentamos en el camino.

Desde el lado del Creador, no hay nada más grande que este pensamiento. Pero nosotros, los seres creados, somos capaces de lograrlo solo cuando nos separamos de Él y comenzamos a actuar de manera independiente. Dentro de este pensamiento, aparecen otros pensamientos adicionales: las cuatro Bejinot (fases), los Partzufim, los mundos. Estudiamos lo que en la práctica sale del punto negro, que potencialmente incluye todo el pensamiento del Creador, todo el proceso que inicialmente se invirtió allí.2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 20/ago/19, «No hay nada más que Él»

1 Minuto 3:39

2 Minuto 12:40

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Súper pegamento para adherirse al Creador

Si alguien interfiere conmigo, debería aceptarlo como «ayuda en contra» que me muestra dónde aún no me he unido al Creador. Gracias a esta interferencia, me acerco al Creador y debo desearle lo mejor y bendecir lo malo y lo bueno. Pues, gracias a esa interferencia, tengo oportunidad de elevarme al Creador. Sin ella, no podría avanzar.

Por lo tanto, por un lado, en la vida corpórea debo defenderme y luchar contra las interferencias. Pero, en esencia, en mi trabajo interno, las acepto totalmente y agradezco tanto lo malo como bueno. Esas interferencias son las que nos corrigen, aunque nos cuestan mucho esfuerzo, dinero y tiempo. Lo principal es relacionarse con ellas correctamente, es decir, ir por encima de ellas pidiendo adhesión con el Creador.

Entiendo que el Creador me envió esos obstáculos y quiero unirme a Él junto con ellos. Pues mi devoción al Creador se confirma por la fuerza con la que me aferro a Él. Digamos que hay una carga que pesa 5 kg y quiero fijarla al techo. Para hacerlo, necesito pegamento de, al menos 5 kg y un poco más, para estar seguro. Por lo tanto, evalúo la resistencia del pegamento por el peso de la carga. Si pego la carga y cae, el pegamento es más débil que el peso de la carga; es decir, mi devoción al Creador es menor que la interferencia que envió.

Pero si le pido al Creador que me ayude a unirme a Él, con una fuerza mayor que la interferencia y me aferro al techo sin importar el problema, obtengo fe por encima de la razón, la fuerza de adhesión que es más fuerte que la interferencia que se siente dentro de la razón.

El pegamento que recibo del Creador es la Luz que llega cuando lo pido, es el poder de otorgamiento, Biná, con el que me aferro al Creador para otorgarle. Quiero aferrarme a Él por encima de la interferencia que me aleja de Él, para que todos los crímenes sean cubiertos por el amor al Creador.

Pero no hay una persona justa que no haya pecado antes. Siempre caemos, nos recluimos en el obstáculo mismo, en la persona que nos causa problemas o en las situaciones. Nunca estamos preparados para el obstáculo porque cada vez que es nuevo, se revela un nuevo Reshimó de la destrucción. Nos vemos obligados a caer y sucumbimos al engaño, como si el problema no fuera del Creador. Pero en el siguiente momento, necesitamos volver a la percepción correcta. Esto se llama «pellizco del diablo», un pellizco ligero es suficiente para recuperarse.

Primero, grito: «¡Ay!» al sentir la interferencia, el segundo «¡Ay!» viene de la comprensión de que no es interferencia sino del Creador que me atrae hacia Sí. Todo tiene lugar en un momento. La única respuesta a cada obstáculo es aferrarse al Creador aún más.1

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 24/ago/19, “No hay nada más que Él”

1 minuto 27:10

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Lección diaria de Cabalá – 5/sep/19

Lección sobre: «Recurrir al Creador» (Preparación para el Congreso en Moldavia)
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Preparación para el Congreso
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Una oportunidad para pedir ayuda al Creador

La sabiduría de la Cabalá difiere de la simple fe ciega popular en que habla de trabajar durante descensos, distanciamiento y rechazo del Creador y en todos los eventos en nuestra vida. Parece que estamos preparados para decir que “No hay nada más que Él. Y es correcto y bueno que haya una sola fuerza que crea todo y controla todo. Sin embargo, lo olvidamos tan pronto como sentimos el rechazo de esta fuerza, cuando recibimos problemas que supuestamente son injustos.

Además, resulta que, desde el inicio de la creación, todo fue planeado por el Creador por adelantado para cada uno de nosotros. Todo está predeterminado hasta el fin de la corrección. Por eso, nuestra vida es una película a la que debemos agregar 620 veces más de nuestro esfuerzo y en principio, más durante el tiempo de distanciamiento.

El trabajo principal es durante el descenso. El Creador obstaculiza nuestro camino al enviar todo tipo de problemas, dificultades, ocultamientos y colocando barreras ante nosotros. Pero sabemos cómo superarlo todo y no en aras de ganar como héroes venciendo todos los obstáculos. Superar es relacionar todos los disturbios y cargas del corazón al Creador, no pedirle que las cancele. Los disturbios son grados que debemos escalar.

Cada vez que crece el deseo de recibir, aparece un problema como invitación del Creador para ascender y determinar Su singularidad en el grado superior. Por eso, vivimos de un problema a otro, de una decepción a otra, del miedo al asombro. Pero es aquí donde debemos ver la benevolencia del Creador, no nos abandona, nos ayuda a avanzar.

Esto le sucede al pueblo de Israel en general y a todo el que avanza al estado totalmente corregido. Durante el descenso tenemos oportunidad de pedirle ayuda al Creador. Resulta que el descenso es un estado en el que el Creador nos invita a acercarnos, a superar las confusiones y disturbios destinados a separarnos del Creador. Si sin importar los problemas, decimos que vienen del Creador para que podamos pedirle ayuda para superarlos y unirnos a Él aún más, las perturbaciones se convierten en medios de conexión, en el pegamento con el que nos adherimos al Creador.

Resulta que el problema fue la ayuda que nos llevó a una petición, en respuesta a la cual recibimos del Creador fuerza de otorgamiento, fe por encima de la razón, por encima del problema. Así se avanza. Por eso, nuestro trabajo es alegrarnos de los disturbios, verlos como oportunidad para pedirle al Creador que nos acerque a Él.1
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 24/ago/19, “No hay nada más que Él”
1 minuto 2:10

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