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El virus de la disociación

El problema del coronavirus no está limitado a un país porque vivimos en la última generación, en la que el Creador despliega la misma actitud hacia toda la humanidad, sin excepción, en todos los niveles, en todos los grados, en todos los estados. 

Incluso en una pequeña isla perdida en el océano pacífico, el coronavirus de pronto aparece. Preguntaríamos ¿Cómo se las arregló para llegar ahí si la gente está aislada del resto del mundo? Sin embargo, el virus llegó ahí también. 

Doctores e investigadores comenzando a decir que el virus está en el aire, es decir ¿el virus se extiende a miles de kilómetros en todas direcciones? Aparece simplemente de la naturaleza, desde su interior. 

No estamos conectados en un momento en el que ya estábamos obligados a unirnos, dada esa falta de conexión entre la naturaleza inanimada, vegetal y animal, el coronavirus aparece. Aún estamos por descubrir sus manifestaciones en plantas, animales e incluso en la materia inanimada. 

Antes que nada, encontraremos que el virus llegó a las partes más remotas del globo, sin ningún factor humano e incluso afectó a animales y plantas ¿de dónde viene? De la falta de conexión que debe existir entre todas las partes de la realidad ¡La gente es la responsable! Por lo tanto, debemos estudiarlo y pensar en ello. 

Todo lo que se requiere de nosotros es que entendamos lo que es garantía mutua, que sintamos que estamos en la última generación. Aparte de esto, nada más es necesario. Si entendemos que somos dependientes unos de otros y que nos cocinamos en la misma olla, será suficiente para, gradualmente, salir de la crisis. Veremos la cura. 

Con ayuda de la garantía mutua, podemos salvarnos del coronavirus. Todo depende de nuestra conexión correcta. El coronavirus es consecuencia de nuestra falta de unidad. Sólo por eso, se manifiesta. 

Todos los problemas y todos los virus aparecen porque no hay correspondencia entre las partes de la naturaleza, por eso no pueden conectarse, empezando del nivel de átomos, moléculas, hasta partículas más grandes y complejas. Las partes de la naturaleza no pueden unirse en un solo sistema y surgen problemas -como un tumor canceroso, una formación maligna que carece de las conexiones correctas con los tejidos. 

Por lo tanto, la pelea contra el coronavirus sólo puede ser en el nivel humano, pensar bien de los demás. Pues con nuestra unidad, atraeremos la fuerza buena que lo une todo. Este poder es más elevado y fuerte que nuestra adversidad y nos sanará. 

Nuestra asociación es una cura para todos los problemas, físicos y mentales, personales y sociales. Cuando se transmite por todos los estratos de conexión entre gente, animales, plantas y naturaleza inanimada, el mundo entero se vuelve uno y conectado con una sola fuerza, en garantía mutua.
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De la lección diaria de Cabalá 24/sep/20, “Trabajo en fe por encima de la razón” 24/sep/20

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La fórmula perfecta para la vida

La garantía mutua es la ley general de la conexión correcta de toda la creación, por eso, al cumplirla, corregiremos todos los problemas.

Si observamos la garantía mutua entre nosotros, afectamos todas las partículas de materia a nivel físico y químico y, se conectarán correctamente. Al hacerlo, neutralizaremos todos los microbios, detendremos todas las epidemias y destruiremos a todos nuestros enemigos, desde personas hasta pequeños insectos.

La garantía mutua nos protegerá de todo: de las radiaciones nocivas, del calor y del frío extremos. La Tierra está a punto de explotar por los cambios climáticos, pero podemos calmar a la naturaleza ligando todas sus partes con garantía mutua. Sólo depende de cómo implementemos esta ley nosotros mismos.

La ley de garantía mutua es la fórmula perfecta para conectar a todas las partes de la naturaleza, en todos los niveles: inanimado, vegetal, animal y humano. No tendremos nada más de qué preocuparnos.

No tendremos que profundizar en el estudio de las sutilezas de la naturaleza, sus leyes ecológicas, zoológicas, biológicas y físicas. No es necesario descender al nivel cuántico porque desde nuestro nivel humano influimos en todas las capas inferiores de la naturaleza.

Además, desde nuestro nivel, influimos en la naturaleza superior. Estamos entre dos mundos: el mundo superior y el mundo inferior. Si logramos garantía mutua, viviremos en ambos mundos.

El universo es un sistema. Por eso, con nuestra actitud influimos en la naturaleza. Con nuestra actitud, podemos hacer estallar estrellas, evocar guerras y establecer paz. Sólo depende de nuestra actitud hacia nuestra unidad. Si queremos que el mundo se sienta bien, debemos tener buenas relaciones entre nosotros. Mientras más nos acerquemos, mejor será el mundo.

El mundo no tiene la culpa, actúa de acuerdo con las leyes instituidas en él por el Creador. Pero podemos llevar estas leyes a la conexión correcta, insertar nuestra resistencia entre el más y el menos: restricción, pantalla y Luz reflejada. Así, no habrá confrontación ni cortocircuito entre los polos; positivo y negativo, entre derecha e izquierda, entre los lados en conflicto. Pues, pondremos un búfer entre ellos, el adaptador correcto.

Todo depende de nosotros; sólo nosotros podemos conectar los más y los menos, en todos los niveles, para que la paz prevalezca en el mundo. Por eso, en primer lugar, tenemos que lograr garantía mutua, con intención de ayudar al mundo entero y, dar contento al Creador.
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De la lección diaria de Cabalá 21/ago/20, Escritos de Baal HaSulam, «Arvut (Garantía Mutua)«

Dentro de la ley de garantía mutua

Estamos dentro de la ley de garantía mutua y avanzamos de acuerdo con ella. Nuestra vida depende de obedecer esta ley, lo queramos o no, lo entendamos o no. La humanidad avanza en dirección de la garantía mutua.

Incluso si ves hacia atrás, hace sólo tres meses, un período insignificante en comparación con la vida humana, verás que cambiaron nuestras ideas sobre nuestro desarrollo, sobre el presente y el futuro. Es un gran avance.

Hace tres meses, pensábamos que la pandemia acabaría rápidamente y nos permitiría volver a nuestra vida anterior. Pero ya nadie lo piensa así.

Mira la revolución que ocurre en la humanidad, en miles de millones de individuos y cómo cambian su actitud ante la vida. Empiezan a darse cuenta de que se encuentran en una especie de proceso obligatorio, del que no pueden librarse. No controlan su vida, la vida los controla y tira de ellos y no, hacia la meta que ellos escogieron.

La vida no volverá a ser la misma. Estamos en un proceso en el que, en muy poco tiempo, podemos ver cambios dramáticos entre el pasado, el presente y el futuro. Todos han hecho descubrimientos muy importantes sobre su vida: se dieron cuenta de que hoy no será como ayer y mañana no será como hoy. Así, la naturaleza, el Creador, nos eleva a otro nivel de percepción de la realidad.

Nos estamos convirtiendo en socios del Creador, participando con Él en el mismo proceso, aunque sólo de forma pasiva por el momento. La naturaleza hace cambios y estamos en este proceso observándola mientras se revela ante nosotros.

Ya vimos que no controlamos el mundo ni podemos cambiarlo. Incluso si el futuro parece negro, entendemos que no hay elección, que lo que debería suceder, sucederá. Y surge la pregunta: ¿podemos cambiar algo?

Si queremos cambiar el futuro, estamos cada vez más dispuestos a aceptar las condiciones que el Creador nos impone. Puede que sigamos siendo pasivos, pero ya participamos en el proceso que se desarrolla ante nosotros. Esto se nota en los medios de comunicación, en la gente, en la familia, en nuestra vida y es un gran logro.

Gradualmente, todos inclinan la cabeza, ya no están tan confiados y seguros de sí mismos como antes. Entendemos que estamos dentro del flujo de la naturaleza. La naturaleza nos dio la ley de garantía mutua y cada día será más claro que sólo con la conexión correcta podremos organizar nuestra vida y que sólo la falta de nuestra buena conexión es la causa de todas nuestras desgracias.

Esto pronto quedará claro para todos y entenderemos que la ley de garantía mutua es vinculante y no hay más remedio que seguirla. Es mejor si nos esforzamos por lograrlo nosotros mismos, apresuramos el tiempo y lo acercamos cada vez más para obedecer antes de que nos exija y nos obligue a hacerlo por la fuerza. Queremos seguirlo de forma consciente, por nuestra propia voluntad.

Día a día, la humanidad se acerca a la garantía mutua y, abrirá cada vez más los ojos.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 25/ago/20, Escritos de Baal HaSulam, Arvut (Garantía Mutua)

Garantía mutua – ley de la naturaleza

La garantía mutua es una ley global de la naturaleza, la más importante y la que la define. No hay nada más elevado. El Creador quiere que las criaturas conozcan esta ley. La creación sólo puede alcanzar algo a través del contraste de opuestos. 

Por eso el Creador nos creó opuestos a la garantía mutua, es decir, separados, desconectados, fragmentados y llenos de todas las formas de egoísmo. Debemos elevarnos por encima de esas fuerzas egoístas de separación y conectarnos  a la creación una vez más. 

Existen cuatro grados en la creación que te permiten revelar plenamente al Creador. Así fueron creados por la fuerza de unidad, que surgió del Creador y creó las cuatro etapas de la luz directa. Después descendieron más, fragmentándose y separándose, creando grados y mundos hasta alcanzar este mundo y convertirse en todo tipo de sustancias. Las sustancias se dividieron más; en moléculas, átomos, partículas subatómicas y elementales. 

Pero el trabajo principal no es profundizar en la investigación de la química, en las partículas elementales, sino conectar todas las partes de la creación en todos los niveles: tanto mi materia física como su forma espiritual tangible, en un todo, y regresar al estado original a partir del cual fue fragmentado. 

La creación, la equivalencia de forma con el Creador, sigue completamente la ley de garantía mutua. Mediante los mismos grados por los que los mundos descendieron, se fragmentaron, y dividieron, la creación ahora asciende, enlaza, y conecta, transformándose primero a sí misma a partir de la materia física hacia la materia espiritual. La materia espiritual es aquella en la que la ley de unidad, garantía mutua, es cumplida más y más. 

La separación y descenso de los mundos hasta justo la parte más baja, justo hasta la materia física, fue realizada para permitirnos llevar a toda la creación hacia la unidad a través de nuestros esfuerzos porque “Uno” es el nombre del Creador. En otras palabras, necesitamos recrear la ley de garantía mutua entre todas las partes de la creación. 

Si no lo hacemos en este momento, el proceso de ruptura continua, y experimentamos más y más nuevos problemas y enfermedades en nuestras vidas, es decir, separación en todos los niveles: inanimado, vegetativo, animal, y humano. En el nivel animal, la separación se manifiesta como enfermedades en el cuerpo, en los niveles inanimado y vegetativo, como desastres naturales. 

Lo único que necesitamos es cumplir con la ley de garantía mutua. Tenemos sólo una tarea: conectar todas las partes de la creación en un solo sistema integrado, en “Uno, Único y Unificado”, a excepción de quién no existe nada. La ley enlaza a todas las partes de la naturaleza mediante una fórmula simple llamada Garantía Mutua, (Arvut) mediante la cual todo existe en perfecta armonía, La sensación de armonía es llamada el alcance del Creador por la creación. 

El Creador deliberadamente fragmentó esta ley de garantía mutua con el fin de darle a todos un punto de su “Yo”- el punto de fragmentación a partir del cual él puede sentirse a sí mismo como existente y alcanzar la unidad, la garantía mutua. Así es como incorporamos el nombre del Creador, lo revelamos a Él, y lo ponemos como rey sobre la creación.
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De la Lección diaria de Cabalá 21/ago/20, Escritos de Baal HaSulam, “El Arvut (Garantía Mutua)”

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La pirámide la garantía mutua

Todos los problemas y disturbios en este mundo son resultado de la revelación de la falta de garantía mutua (Arvut), la cual está incrementando. Por lo tanto, necesitamos que nuestro comportamiento sea correcto, para regresar incluso a nuestra conexión y garantía mutua ordinaria material. 

Todas las enfermedades son causadas por violaciones de la ley de garantía mutua en el nivel biológico, zoológico, botánico o social. 

Hay muchos niveles de conformidad con la ley de garantía mutua, pero el más elevado es amar a mi prójimo como a mi mismo. En la forma física y química, las sustancias se enlazan, en niveles más altos, los pensamientos y deseos de la gente se enlazan. En este sistema perfecto, el universo, todas las galaxias están conectadas, es decir, todo depende de la garantía mutua. 

La pirámide de la garantía mutua incluye en su base al nivel inanimado, después el vegetal, el animal y por encima de todos, el humano. Si al estar por encima de la naturaleza, en la cima de la pirámide, cumplimos la condición de garantía mutua (Arvut) en nuestros deseos y pensamientos, en nuestra mente y corazón, afectará todos los niveles por debajo de nosotros. Esto calmará a la naturaleza y regresará a su forma integral. 

La naturaleza comenzará a comportarse de acuerdo a la ley de garantía mutua entre todas sus partes en todas las esferas. Y por supuesto no tendremos ningún problema de salud en la familia ni en la sociedad humana ni en el medio ambiente. 

No es posible arreglar el entorno quemando menos petróleo ni tomar otras medidas de protección, sólo al implementar la ley de garantía mutua en la cima de la pirámide, donde estamos. Al hacerlo, obligaremos a la naturaleza por debajo de nosotros a regresar al equilibrio, reciprocidad y armonía. 

La acción de las fuerzas físicas o la interacción de las sustancias químicas de acuerdo a sus valencias, de acuerdo al número de electrones alrededor del átomo, que se enlazan y construyen nuevas sustancias -todas son leyes de garantía mutua y son reveladas en diferentes formas. Todas las leyes de la naturaleza se manifiestan en una ley global. 

Incluso las leyes de las relaciones humanas, psicología y vida social son parte de la explicación detallada de la misma ley global de garantía mutua que debemos cumplir para revelar nuestra conexión con el Creador dentro de esta ley. Al hacerlo, añadimos nuestra parte al Creador, Él añade la suya a nosotros y llegamos al estado de “Él y Su Nombre son uno”.
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De la lección diaria de Cabalá 21/ago/20, Escritos de Baal HaSulam, “Arvut (Garantía mutua)” 

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La naturaleza es un maestro estricto 

Pregunta: Baal HaSulam escribe que los golpes de la naturaleza ocurren precisamente y de acuerdo con el nivel de desarrollo de la sociedad. Es decir, mientras la sociedad se desarrolla, la naturaleza nos corrige. 

¿Cómo difiere la corrección actual de los virus y cataclismos de hace 100 años? 

Respuesta:  De acuerdo con nuestro desarrollo, recibimos más y más golpes de la naturaleza. Parece que la naturaleza nos castiga. Pero no es verdad. Nos enseña, nos muestra en qué nivel y hasta qué grado estamos equivocados. Nos desviamos al esforzarnos por integrarnos y unirnos con la imagen global de la naturaleza. 

Resulta que, en general, somos participantes a los que no se les puede enseñar ni tienen idea de cómo es la naturaleza. No entendemos lo que debemos hacer. O lo entendemos, pero no queremos escuchar. 

Como resultado, la naturaleza siempre nos apunta con su dedo, pone ante nuestra nariz nuestros errores, pero no parecemos verlos. Resulta que los más exitosos parecen ser los que tienen menos conciencia de sus errores, que no les importan las inconsistencias con el mundo que los rodea. Hacen todo a su manera y al mismo tiempo, en el entendimiento de otros, son considerados los más exitosos. 

Comentario: Pero la naturaleza nos empuja a la asociación, cooperación, solidaridad. Vemos que cuando ocurren cataclismos, la gente comienza a tratarse de forma más sensible y gentil. 

Mi respuesta: No a causa de que tomen conciencia, sino por necesidad. Y tan pronto como el estado de amenaza pasa, inmediatamente regresan al estado de uno en contra de otro. 

Pregunta: ¿Cómo puede la naturaleza llevarnos hacia la solidaridad, hacia las relaciones sensibles, si los golpes no ayudan? ¿cuál es el sentido de ellos? 

Respuesta: La naturaleza nos lleva a ver y sentir que es integral, por analogía ella, debemos ser integrales.

Pregunta: Entonces, ¿la naturaleza requiere que nosotros como seres humanos, como la corona de la creación, lo reconozcamos por nuestra cuenta y queramos conectarnos entre nosotros de forma sensible? 

Respuesta: Si. Con el fin de unirnos en el nivel más elevado, creamos un sistema en el que sentimos toda la fuerza que dirige a la naturaleza y nos volvemos iguales a ella: eternos, perfectos y logramos todo. 

Pregunta: Entonces ¿debe haber cierto tipo de restablecimiento de los valores en la sociedad

Respuesta: Por supuesto. En todos y cada uno.
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De Kabtv “Era post coronavirus,” 16/abr/20

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La humanidad es un solo organismo

Pregunta: Vivimos en un mundo interconectado y esa conexión se manifiesta en todos los niveles. Todos conocen fenómenos como el efecto mariposa, el efecto dominó, la inteligencia colectiva, la sabiduría de la multitud, etc. 

Incluso existe una disciplina llamada “crowdsourcing”, usar la sabiduría de la multitud para resolver los problemas. Define esa interconexión como un estado de responsabilidad mutua, dependencia mutua, alguien o de algo, una relación en la cual ninguna parte puede lograr nada sin los otros. 

En Cabalá, esta ley de garantía mutua fue descrita hace 3,000 años ¿cuál es esa ley? 

Respuesta: La garantía mutua (Arvut) es cuando todos representamos un sistema integrado unido. 

Aún no hablamos de todas la gente de la tierra, sino, en principio, la naturaleza nos lleva a tomar conciencia de que estamos plena e integralmente interconectados. Por lo tanto, debemos cambiar nuestra actitud, atención y asistencia mutua, de manera que seamos un organismo único absolutamente unido ¡Un cuerpo! 

Esto significa que justo como cuido a mi cuerpo e instintivamente deseo lo mejor, debo participar de la misma forma en la naturaleza y esforzarme porque todos lleguen al mismo nivel.
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De Kabtv “Era post coronavirus,” 16/abr/20

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Un viaje de 3,000 años

Pregunta: Hace 3,000 años, se descubrió la ley de la garantía mutua: ama a tu prójimo. Ya estaba escrito en aquel entonces. Esa es la misma ley que existe a nivel de partículas elementales.

¿Cómo es que conocemos esta ley desde hace miles de años, pero no nos ayuda? Todavía no podemos equilibrar nuestro egoísmo, ¿verdad?

Respuesta: Esta ley está en contra de nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza busca exaltarse y subyugarse a sí misma, absorber todo en sí, sin dar nada a nadie, sin considerar a nadie. Esta es la ley del egoísmo que existe en cada uno.

No somos  animales, que arrastran cadáveres para ellos y no los comparen con nadie. Quiero subyugar a todos, para que todos sean mis esclavos, se arrastren ante mí. Quiero poder absoluto sobre el mundo. Si alguien piensa que no es el caso, simplemente no se conocen bien.

Pregunta: Si hace unos miles de años la gente ya sabía que el amor cubre todas las transgresiones  y no lo logró, ¿podrán pasar miles de años antes de lograrlo?

Respuesta: Quizás. No digo que debería terminar hoy. Pero estamos llegando. Avanzamos en el reconocimiento del mal, de que no podemos vivir dentro de nuestra naturaleza. Nos estamos matando y ponemos en peligro la vida en la Tierra. De alguna manera debemos elevarnos por encima de nuestro egoísmo, por encima de nuestro instinto y llegar a una interacción integral.
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De Kabtv «Era post coronavirus,» 16/abr/20

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Garantía mutua, ahora y para siempre

La vida que vemos fuera de la ventana es un reflejo de nuestra conexión interna. Las manifestaciones violentas en ciudades de Estados Unidos que protestan contra el racismo y la nueva ola de coronavirus en el mundo, se deben a nuestra inacción y a nuestra falta de voluntad para corregir nuestra actitud mutua.

El coronavirus irrumpió en nuestra vida y declaró: “Todos deben estar en conexión integral. Están parados juntos frente al Monte Sinaí. Si no se unen y no le piden al poder superior que los corrija, este será el lugar de su entierro «.

El coronavirus fue diseñado para mostrarnos que dependemos unos de otros. Esta dependencia se llama «garantía mutua», significa que nadie debería pensar en cómo protegerse del coronavirus, sino en cómo, con nuestra actitud amable y correcta hacia los demás, protegerlos de enfermedades.

¿Y qué sucede ahora? Como egoísta genuino, digo que estoy cansado de estar en cuarentena, quiero salir y divertirme, ir al restaurante, a la cafetería, al parque, a la orilla del mar. ¡Quiero hacerlo! Y no pienso en los demás; no hay absolutamente ninguna garantía mutua entre nosotros. Nadie cuida a nadie, en absoluto; Hago lo mejor para mí.

Si estuviera seguro de que todos están sanos y que yo soy el único enfermo, andaría sin ningún cuidado por ahí con mi infección. Sabría que ya nadie me puede infectar y dejaría que otros se infecten; ¿qué me importa? Eso es exactamente lo que sucede en la sociedad humana, en EUA, en Israel, en Europa y en todas partes. Todos piensan sólo en sí mismos; no hay sentido de responsabilidad mutua.

Tomaremos el camino correcto sólo cuando nos quedemos en casa sin asomarnos, por miedo a infectar a otros, sin pensar en nosotros mismos. El coronavirus nos llevará a ese cambio, no desaparecerá hasta que suceda. El virus nos hará pensar en no dañar a nuestro vecino. Temo dañar a otros y, prefiero quedarme en casa.

El coronavirus debe darnos la percepción de que vivimos en un mundo integral, donde podemos estar sanos sólo bajo la condición de garantía mutua. Esto no es todo, pero es lo principal y necesario para empezar la corrección.

Después ya no necesitaré ninguna restricción ni fronteras cerradas entre países ni distancia obligatoria de dos metros ni cubrebocas; nadie estará obligado a hacer nada. Pues, todos nos cuidaremos y haremos todo para que otros se mantengan saludables.

Necesitamos profundizar en la esencia de este virus que nos revela, no la enfermedad biológica, sino nuestra condición espiritual: nuestras malas relaciones y la falta de garantía mutua. Para mantener esa garantía y cuidado mutuo, necesitamos la Luz superior.

Por eso, desde arriba, llegó el coronavirus y nos despierta para que pidamos la Luz superior que nos corrija y nos haga sentir responsabilidad por los demás, pues no la tenemos. Así, me preocuparé por los demás, por no dañarlos, sino por serles útil.

La garantía mutua es el más difícil de todos los esfuerzos, es nuestra corrección principal. Tengo que pensar en los demás, involucrarme en su vida, cuidarlos, sentir sus deseos y ayudarlos a acercarse al Creador, a fusionarse con la fuerza superior.

Estos son conceptos muy elevados en relación con la corrección del alma rota de Adam HaRishón. Pero, día a día, nos acercamos en comprensión y en sentimiento.

La salud de todos depende de nuestra unidad y garantía mutua. Todos somos garantes de la salud del vecino y de asegurarnos que todos estén saludables. Así, eliminaremos el coronavirus porque, al ayudarnos, nos uniremos, tendremos garantía mutua y formaremos la vasija integral común.

Daremos ese paso, cuando a todos nos preocupe más trasmitir el virus que enfermarnos nosotros. Es decir, la dirección del pensamiento debe ser al revés que ahora y el razonamiento también debe ser opuesto.

Garantía mutua es que no pienso en mí, porque todos piensan en mí. Yo tengo que pensar en ellos, en la decena. Y así, todos estaremos en garantía mutua y, gradualmente, la irradiaremos al mundo y el Creador estará entre nosotros y nos corregirá.

La garantía la aceptamos juntos, ahora y para siempre. La garantía, por su naturaleza, no puede existir si hay restricciones, porque su base es el amor. Y el amor no es compatible con ninguna limitación.

Nuestro bienestar depende de nuestra garantía mutua, porque es la ley cardinal del sistema corregido. Para estar saludable, necesitas estar en un cuerpo cuyas partes estén correctamente conectadas. Y la conexión correcta entre todas las partes de la sociedad humana es la garantía mutua, en la que todos piensan en todos y hacen el bien a todos. Necesitamos recolectar todas nuestras partes rotas y conectarlas en un cuerpo sano.

Y cuando surge una conexión amable y garantía entre todos los órganos de este cuerpo perfecto, sentiremos la vida, no la existencia enferma de hoy, donde el cuerpo está roto y fragmentado, sino la vida real donde la Luz superior circule por todo el cuerpo e ilumine cada parte. Es decir, debemos lograr la corrección y así, la vida eterna y perfecta.
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De Kabtv «Fundamentos de Cabalá,” 30/may/20

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Cuarentena: primer paso para superar la crisis

La responsabilidad mutua global es la ley para todos los elementos, conectados en un solo sistema. Esta ley obliga a todos a saber cómo deben relacionarse con el sistema para equilibrarlo y perfeccionar las relaciones mutuas entre todas sus partes.

Y, por supuesto, ni siquiera podemos comprender esta ley, menos, cumplirla. No puedo hacer un compromiso así, porque si no cumplo con mi función en el sistema integrado, todo se saldrá de balance y yo tendré la culpa.

Todos sentirán que violé la perfección del sistema. Pues cada elemento es equivalente al sistema general, es una responsabilidad terrible. Todos somos responsables del mundo entero. Por eso, se dice: «Es mejor sentarse y no hacer nada».

Así que ahora, se le pidió a la gente ponerse en cuarentena, que no salga a ningún lado ni vuele ni tengan contacto con nadie. Entonces, ¿qué vamos a hacer?

Necesitamos estudiar que estamos en un sistema integral y global, donde opera la ley de responsabilidad mutua, es decir, la dependencia mutua y sabremos cambiar esta dependencia, de obligatoria a deseable. Queremos estar conectados, no porque la naturaleza nos obligue, sino porque nosotros mismos comenzamos a revelar lo bueno que es estar en contacto.

Sería una vida celestial -unirnos, ser una unidad perfecta y comenzar a sentir la perfección de la naturaleza. Así sentiremos todas las partes de la naturaleza, desde las estrellas más distantes hasta formas de vida que ahora no conocemos. El hombre puede convertirse en un exaltado creador de la perfección.

El primer paso para superar la crisis es la cuarentena, es decir, «siéntate y no hagas nada», solo aprende. El problema de la humanidad es que comenzamos a actuar incluso antes de comprender lo que hacemos. Mientras estamos en cuarentena, tenemos tiempo para pensar: en qué mundo existimos, quiénes somos, cuál es el sistema de la naturaleza en el que vivimos, cómo dependemos del sistema de la naturaleza y ella depende de nosotros?

¿Cómo, con nuestras relaciones, influimos en el sistema global de la naturaleza: materia inanimada, plantas, animales y humanos y cómo reacciona la naturaleza ante nuestras acciones? Así, comenzaremos a aprender a construir una hermosa casa para todos: no sólo cómoda, sino eterna y perfecta, por encima de vida y muerte biológica, en un nivel superior.

Al corregir nuestra conexión, nos elevamos a un sistema infinito, ilimitado en tiempo. Comenzamos a vivir en un mundo en el que la muerte no existe y no hay restricciones, solo logros y existencia ilimitada. Ahora tenemos la oportunidad de llegar a esa vida.

En primer lugar, necesitamos estudiar el sistema global de la naturaleza, nuestro papel en él y cómo podemos organizarnos para conectarnos con el sistema global de la naturaleza. Finalmente, todos somos egoístas, lo contrario de la naturaleza, ¿cómo puedo adaptarme al sistema de la naturaleza, que es integral y existe de acuerdo con la ley de responsabilidad mutua, con conexión, amor y siendo complementarios, si fui construido con las cualidades, exactamente opuestas?

Aquí es donde la sabiduría de la Cabalá viene en nuestra ayuda; nos enseña, a los egoístas, a construir una conexión mutua, similar al sistema integral de la naturaleza. Esto se llama «decena», ahí, diez personas se unen para establecer relaciones consistentes con el sistema de la naturaleza.

El ego humano siempre trata de adaptar el mundo a sus necesidades. Pero ese tiempo se acabó. La epidemia revolucionó la conciencia del mundo y comenzamos a comprender que no podíamos usar todo, sólo para beneficio propio, que deberíamos buscar ser útiles para todo el sistema.

Diez personas son como un pequeño laboratorio, donde tratamos de desarrollar un antivirus, ahí acordamos establecer entre nosotros, las mismas leyes que operan en la naturaleza perfecta, integral y global, es decir, otorgamiento mutuo. Todos caen y se elevan por encima de ellos mismos, logran relaciones más altas que el ego personal de todos. Esto sirve como vacuna contra el virus.

Por lo tanto, surgirán nuevos grupos hasta que toda la humanidad reciba una vacuna antivirus y volvamos a un comportamiento que corresponde a una naturaleza saludable. Será un nuevo humano, porque percibirá el deseo de los nueve amigos como suyo y los cuidará más que a sí mismo.

En esta medida, recibirá apoyo de la ley integral de la naturaleza, que lo convertirá en parte integral. La ley de garantía mutua nos obliga a conectarnos con el sistema, por encima del ego.

La naturaleza hizo al hombre el mayor egoísta de todas las criaturas. Pero la naturaleza global quiere mostrarnos con esta crisis, que ha estado esperando para hacernos sus partes inextricables. Es como si la naturaleza nos dijera: «Ya estoy lista para incluirlos dentro de mí como elementos integrales».

Y eso a pesar de que fuimos creado anti-integración y sólo queremos gobernar y usar a los demás. La naturaleza nos hizo contrarios a ella, para que comparemos los estados negativos y positivos y apreciemos la «ventaja de la luz de la oscuridad». Así podremos sentir y conocer el estado integral, perfecto y querer lograrlo. De lo contrario, no entenderíamos dónde estamos.

La naturaleza originalmente instaló un programa egoísta en nosotros y ahora deja de funcionar. Necesitamos entender que un programa egoísta es incompatible con un mundo global y conectado.

La crisis nos empuja a aceptar conectarnos y cumplir con la ley integral de la naturaleza. Necesitamos instalar en nosotros un programa de garantía mutua nuevo y mejor, el único programa que existe en la naturaleza.

Este programa funciona en todo, excepto en el hombre, pero no podemos percibirlo con nuestra mente egoísta y malcriada. Juzgamos el mundo en función de nuestras deficiencias y lo vemos dañado. Tan pronto como comencemos a corregirnos y queramos convertirnos en parte integral de la naturaleza, veremos un mundo totalmente diferente, sabremos  que siempre fue así, sólo que no nos dimos cuenta.

La ley de garantía mutua establece que todos pertenecemos a un sistema y estamos obligados a sentirnos como engranajes de un mecanismo en el que todos dependen de todos. Así tendremos una vida eterna, perfecta y hermosa. No se necesita nada más, la crisis creada por la epidemia del coronavirus nos acerca a esto. Deseemosle a todos éxito y una resolución adecuada.
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De Kabtv “Nueva Vida #1212: responsabilidad mutua”, 10/mar/20

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